Generación en crisis: comunicando la fe a jóvenes ateos

Una reflexión sobre la joven generación atea y ansiosa que necesita a Cristo, así como todos los demás.
Foto: Envato Elements

Hace poco, tuve la oportunidad de ser invitada a una conferencia dedicada a los jóvenes y líderes de jóvenes, para platicar sobre las diversas formas de poder ministrar ante nuevas ideologías. El tema me sentó muy cómodo inicialmente, para después confrontarme y obligarme a salir de mi zona de confort mientras lo iba desarrollando (gracias a Dios por los retos).

La charla fue bien recibida, y consideré importante dejarla por escrito, con el deseo de sembrar una incomodidad en el lector. Una incomodidad que lo lleve a la acción (así como a mí). Y, la verdad es que no es secreto que estamos en una cultura propensa a la censura, en una cultura airada, relativista y llena de adoctrinamiento.

Estamos en una cultura progresista que exige tener “libertad de expresión”, pero cuando se trata de reciprocidad, no la puede brindar. Escuchar el nombre de Cristo para ellos es un ataque directo a su reinado individualista. Es por ello que, para ministrar a esta cultura, es importante primero conocerla, conocer sus voces, no como colectivo, sino como individuo.

Nunca debemos dar por hecho las razones por las cuales están apartados del Señor. Es por ello, que debemos darnos el tiempo para conocer a la persona con un sincero interés en ella. De esta manera podremos saber cuáles son las fortalezas que han construido y que los mantienen reacios al evangelio.

Este primer acercamiento se basa en crear un puente de comunicación para conocer su principal fuente de necesidad, ¿cuáles son sus deseos y con qué los están satisfaciendo? Aunque ellos no lo acepten, todos necesitamos de Cristo, y es nuestra labor como cristianos hablarles del amor de Dios y de Su justicia.

Estamos en una cultura progresista que exige tener “libertad de expresión”, pero cuando se trata de reciprocidad, no la puede brindar. / Foto: Envato Elements

Una generación atea

Un estudio de Barna y de Impact 360 Institute,[1] concluyó que la generación Z y la Alfa son las más ateas de toda la historia. En un porcentaje global, el 32 por ciento es generación Z y su interés por la religión es totalmente nulo. Este gran porcentaje permea y contamina a los jóvenes cristianos con los que conviven y cuya fe está tambaleante.

Podemos convertir estas estadísticas en una forma de ministración. Al interesarnos por sus actividades, más allá de confrontarlos directamente, podemos hacer que ellos mismos se den cuenta de los huecos que tienen sus ideologías. Podemos lograrlo en medio de charlas casuales, donde su cosmovisión sea retada a través de preguntas, no de críticas directas.

El apologista Eric Hernandez, utiliza un método que llama el enfoque perezoso del evangelismo,[2] y trata de hacer preguntas claves y engancharse lo menos posible en demostrar que el cristianismo es verdadero. Lo hace, dejando que la persona explique su cosmovisión, y mostrando las fallas lógicas que estas tienen.

Me parece que es un enfoque bien centrado, y que nos ayuda a ministrar a aquellas personas que están en nuestro camino. A quienes podemos servir, a través de una plática casual, haciendo preguntas no a modo de trampa para ellos, simplemente preguntando, y preguntando y preguntando por qué creen lo que creen; y por cómo se sostiene eso ante una verdad absoluta. Esta forma de charla nos ayuda fuertemente a que ellos se den cuenta por sí mismos de la realidad. Y de la necesidad de una verdad absoluta.

No hay mejor forma de aceptar la verdad, que cuando te das cuenta de ella por ti mismo. Por ello, es importante no ocultarles la verdad solo por no quedar mal, o por avergonzarnos del qué dirán, o por el miedo de crear un momento incómodo.

¿Cuántas veces hemos dejado de predicar por temor a perder amistades? No podemos continuar así. Debemos buscar formas de cumplir con la Gran Comisión. Podemos ministrarlos, al ser una persona segura para ellos, estando abiertos a escuchar sus dudas, brindando nuestro tiempo, atención y darles respuestas a sus preguntas.

En un porcentaje global, el 32 por ciento es generación Z y su interés por la religión es totalmente nulo. / Foto: Envato Elements

Una generación abrumada

Otra realidad, es que hay una generación abrumada. Los jóvenes están presionados por todo lo que se espera de ellos. Con tantas plataformas e influencers, la presión por “ser alguien” los agobia a niveles altos, muchos recurren al suicidio. La ansiedad se puso de moda, debido a la presión social que se tiene por las redes sociales, por ejemplo, por la imagen Pinterest de ser alguien seguido y perfecto. No hay privacidad no hay un control, no hay un respiro de la sociedad.

Se sienten solos, y ante tanta “perfección virtual”, hay una pérdida de identidad al ir tras esa imagen. ¿Cómo podemos servirle a un joven cuya vida ha sido absorbida por las modas pasajeras? Siendo ejemplo.

Todas estas ideologías ―que promueven la hostilidad, la censura, la agresión, que promueven la perversión, la lujuria, que te llena la cabeza diciendo que eres el centro de todo, que te debes a tus sentimientos y emociones, que te invita a ser un bully― pueden ser contrarrestadas cuando les modelamos a Cristo al ser honestos en nuestras vidas, mostrándoles que nos preocupamos por ellos, que queremos amarles, que queremos recibirles, que hay alguien que los ha creado y sigue teniendo la paciencia para que vuelvan a Él.

Podemos encontrar maneras de servicio, a través de invitaciones a discusiones teológicas, que logren llegar a la raíz de su confusión. ¿Cómo podemos modelar a Cristo en medio del progresismo, del feminismo, de la censura?

Actualmente, un número significativo de jóvenes se sienten presionados por todo lo que se espera de ellos. / Foto: Pexels

Debemos predicar con el ejemplo. De nada sirve un testimonio hueco y altivo. Hacerlos sentir mal cuando hacen preguntas tampoco ayuda. También debimos ser instruidos, y seguir aprendiendo. Quien se jacte que todo lo sabe y nada nuevo tiene por aprender, está ya en el camino equivocado y ese tipo de testimonio aleja a los demás. Nuestro testimonio habla mucho y para los jóvenes esto es algo que les puede motivar a imitar.

Debemos recordarles que Dios les ha dado una identidad única. Que somos los únicos en toda la tierra que estamos creados a Su imagen y semejanza. Que tenemos un Dios tan maravilloso que nos ha dado valores tan altos como Su amor y Su salvación.

Los jóvenes buscan la verdad, y la verdad ya vino al mundo y nos dejó claro dónde encontrarle. Jesús ya nos mostró el camino, y espera a que vayamos a Él.

Dios te bendiga y use grandemente para llevarle el evangelio a los corazones afligidos y airados que aún vagan por ahí.


[1] https://www.impact360institute.org/articles/atheism-rise-generation-z/

[2] Eric Hernandez, The Lazy Approach to Evangelism [El enfoque perezoso del evangelismo] (GC2 Press, 2023).

Priscila Fonseca

Priscila Fonseca

Priscila es conocida como la Bibliotecaria de la Apologética en la comunidad hispana. Estudia la Licenciatura en Teología Aplicada en el Seminario Bíblico de México, y ha sido ponente de varias conferencias apologéticas. Además es traductora de textos teológicos y apologéticos en Worldview Media, bloguera y creadora de «Encuéntrame en el Cielo», y profesora en Facts. Colabora con Papiro 52 y Editorial Clie en la difusión de literatura cristiana. Vive en México junto a su esposo Cristian y su perrito Chance.

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