Octubre 20
Ustedes, pues, oren de esta manera: “Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea Tu nombre…” (Mateo 6:9).
En el Padre Nuestro, Jesús enseña que la primera prioridad al orar es pedirle a nuestro Padre celestial que santifique Su nombre. En nosotros. En la iglesia. En el mundo. En todas partes.
Observa que esto es una petición, una solicitud. No es una declaración ni una aclamación. No es una expresión de alabanza, sino una súplica. Durante años malinterpreté el Padre Nuestro como si comenzara con una alabanza: “¡Alabado sea Dios, el nombre del Señor es santificado, reverenciado, honrado!”. Pero no es una aclamación. Es una súplica. Es una petición a Dios para que se encargue de que Su propio nombre sea santificado.
Es como otro texto, Mateo 9:38, donde Jesús nos dice que oremos al Señor de la cosecha para que envíe obreros a Su propia cosecha. Nunca deja de sorprenderme que a nosotros, los obreros, se nos instruya a pedirle al dueño de la granja, quien conoce la cosecha mejor que nosotros, que agregue más obreros.
Pero ¿no es esto lo mismo que encontramos aquí en el Padre Nuestro? Jesús nos dice que le pidamos a Dios, quien es infinitamente celoso del honor de Su nombre, que se asegure de que Su nombre sea santificado, lo que significa honrado, reverenciado, exaltado como supremamente precioso.
Bueno, quizás nos sorprenda, pero ahí está. Y nos enseña dos cosas:
- Una es que la oración no mueve a Dios a hacer cosas que no está dispuesto a hacer. Él tiene toda la intención de que Su nombre sea santificado. Nada está más arriba en la lista de prioridades de Dios. Aun así, debemos pedirlo.
- La otra es que la oración es la manera en que Dios alinea nuestras prioridades con las Suyas. Dios quiere que grandes cosas sean la consecuencia de nuestras oraciones cuando estas son consecuencia de Sus grandes propósitos.
Si alineas tu corazón con el celo de Dios por santificar Su nombre, orarás con gran eficacia. Que tu primera y más determinante oración sea la santificación del nombre de Dios, y de ese modo, tus oraciones se conectarán con el poder del celo de Dios por Su nombre.
Devocional tomado del sermón “Hallowed Be Thy Name: In All the Earth”.
