Octubre 21
Por esto el hombre dejará a su padre y a su madre, y se unirá a su mujer, y los dos serán una sola carne. Grande es este misterio, pero hablo con referencia a Cristo y a la iglesia (Efesios 5:31-32).
Aquí, en Efesios 5:31, Pablo cita Génesis 2:24, donde Moisés habló, y recordemos que Jesús dijo que Dios habló por medio de Moisés (Mateo 19:5): “Por esta razón el hombre dejará a su padre y a su madre y se unirá a su mujer, y los dos serán una sola carne”. Pablo afirma que esta palabra de Dios, pronunciada antes de la caída en pecado, se refiere a Cristo y a la iglesia y, por tanto, contiene un gran misterio.
Esto implica que cuando Dios se comprometió a crear al hombre y a la mujer, y a ordenar la unión matrimonial, no arrojó un dado ni una moneda al aire para determinar su relación. Él diseñó el matrimonio con un propósito muy específico, basándose en la relación entre Su Hijo y la iglesia, la cual había planeado desde la eternidad.
Por tanto, el matrimonio es un misterio: contiene y oculta un significado mucho mayor del que vemos externamente. Dios creó al ser humano como hombre y mujer, y ordenó el matrimonio para que la relación eterna del pacto entre Cristo y Su iglesia se refleje en la unión matrimonial.
La deducción que Pablo obtiene de este misterio es que los roles de esposo y esposa en el matrimonio no se asignan arbitrariamente, sino que tienen su raíz en los roles distintivos de Cristo y Su iglesia.
Quienes estamos casados necesitamos reflexionar una y otra vez sobre cuán misterioso y maravilloso es que Dios nos conceda en el matrimonio, el privilegio de representar realidades divinas extraordinarias, infinitamente más grandes y grandiosas que nosotros mismos.
Este misterio de Cristo y la iglesia es el fundamento del modelo de amor que Pablo describe para el matrimonio. No basta con decir que cada cónyuge debe buscar su propio gozo en el gozo del otro. Aunque eso es cierto, no es suficiente. También es importante decir que los esposos y las esposas deben imitar conscientemente la relación que Dios estableció para Cristo y la iglesia. Es decir, cada uno debe procurar vivir según el modelo distintivo del diseño puro y alegre de Dios para Cristo y la iglesia.
Espero que tomes esto en serio, sin importar si eres soltero o casado, adulto o joven. La revelación del Cristo que mantiene el pacto y de Su iglesia que mantiene el pacto depende de ello.
