Un tipo de consejo que jamás deberías seguir

¿Evaluamos los consejos que compartimos a la luz de las Escrituras o simplemente porque coinciden con lo que queremos oír?
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A todos les gustan las listas, pero hay algunas listas que nunca deberían hacerse.

Hace poco recordé un artículo que leí hace algunos años. El título era: “9 cosas que nunca debes decirles a los padres de un recién nacido”. En ese artículo, el autor intentaba enseñarnos que la principal cosa que jamás deberías preguntarle a un padre primerizo es si está durmiendo lo suficiente. La tercera cosa que no deberías preguntar es cómo está su esposa.

Si tomaba alguna pista del sarcasmo mordaz que impregnaba todo el artículo, llegaba a la conclusión de que tales preguntas son obviamente absurdas e insensibles porque: “Está fantástica. Acaba de empujar una sandía a través de una abertura del tamaño de una naranja. Nunca ha estado mejor. De hecho, quizá corra un maratón el próximo fin de semana por puro capricho”.

Luego el autor ofrecía este consejo: “En lugar de eso, pregunta: ‘Espero que tu esposa se esté recuperando bien. ¿Qué puedo hacer por ustedes para que tengas un poco más de tiempo para cuidarla?’”. Por supuesto, este consejo contradecía la segunda cosa que el mismo autor afirmaba que nunca deberías decir: “Avísame si puedo hacer algo por ti”. Mmm.

Hay dos tipos de personas en el mundo, las que hablan y las que escuchan. / Foto: Pexels

¿Es cierto que los padres primerizos podrían sentirse molestos por observaciones inmaduras como: “Acabo de adoptar un cachorro, así que ahora sé lo que es tener un bebé”? Sin duda. Además, preguntas escandalosamente poco santificadas como: “¿Vale la pena tener un bebé considerando todo lo que tienes que sacrificar?”, jamás deberían salir de la boca de alguien que desea glorificar a Dios. Pero aquí está el problema: hay dos tipos de personas en el mundo, las que hablan y las que escuchan. Lamentablemente, quienes escriben estos artículos no suelen ser los que hablan, sino los que escuchan. Esto es problemático porque cualquier cosa que alguien me diga (y que no me guste) podría convertirse en material para un artículo semejante, aun si lo que esa persona está diciendo es bueno y simplemente yo estoy de mal humor.

Sé que es fácil simpatizar con artículos como “Qué no decirle a una mujer que sufrió un aborto espontáneo” o “13 cosas que nunca debes decirle a una madre”, pero la mayoría de estos artículos tienen muy poco que ver con la verdad de Dios. Nos resulta fácil compartirlos porque nos ponemos en el lugar del que escucha y reconocemos que quizá no se “sienta bien” oír esas afirmaciones o preguntas. Pero ¿nos detenemos a evaluar cuál debería ser nuestra respuesta a la luz de la Palabra de Dios? ¿Es bueno el consejo simplemente porque un sector de la población está de acuerdo en que no quiere escuchar ciertas cosas?

No basta con evitar palabras que incomoden; debemos evaluar todo consejo a la luz de la Palabra. / Foto: Lightstock

Me encantaría ver cómo reaccionarían la mayoría de los padres ante un artículo escrito por su hija titulado: “12 cosas que nunca debes decirle a tu hija sobre su novio de secundaria”. ¿Cómo crees que responderían la mayoría de los adultos a un artículo escrito por un delincuente convicto titulado: “6 cosas que los guardias de prisión nunca deberían decirles a los reclusos problemáticos”? ¿Y no sería interesante ver cuántos jefes compartirían un artículo llamado: “23 cosas que nunca debes decirles a tus empleados improductivos”? ¿Ves a qué me refiero?

Mi madre siempre me decía: “No importa lo que alguien diga ni lo que alguien haga; tú eres responsable delante de Dios por tu propia reacción”. La mayoría de estos artículos no se escriben porque el consejo que contienen vaya a ayudar espiritualmente a alguien de manera significativa; se escriben porque el autor está cansado de escuchar las cosas que supuestamente nunca deberían decirse… independientemente de si deberían decirse o no. Y luego nosotros los compartimos, difundiendo aún más el mal consejo, porque no hemos usado discernimiento bíblico en nuestra manera de pensar.

Muchos consejos populares apelan más al cansancio o las preferencias personales que a la verdad bíblica. / Foto: Envato Elements

Disfruto mucho más el tipo de artículos cuando el autor no tiene motivos ocultos al escribirlos y cuando sus observaciones están informadas por las Escrituras. Normalmente, las únicas personas que escriben artículos desde esa perspectiva son quienes hablan y están abordando bíblicamente una necesidad que observan en la cultura.

Para quienes desean pensar con madurez acerca de la vida, consideren las palabras de Paul Tripp en su excelente libro Guerra de palabras. Después de soportar unas tres horas y media de una severa reprensión verbal por parte de dos personas de su iglesia que, sin duda, estaban diciendo “muchas cosas que nunca deberías decirle a tu pastor”, escribió: “No recuerdo haberme sentido tan agraviado o tan herido. Le dije a Luella que no quería abandonar el ministerio; quería morirme. Llamé a mi hermano Tedd esperando que vendara mis heridas. Quería que me dijera qué buena persona era yo y que no tenía por qué escuchar a aquella horrible pareja. Pero me dijo exactamente lo contrario. Tedd me dijo: ‘Presta mucha atención, Paul. Dios te tuvo en esa habitación por una razón. El mal que ellos pretendían hacer no es ni remotamente tan importante como el bien que Dios está tratando de obrar en todo esto’. Las personas que están en mi vida no están allí por accidente. Ellas también son instrumentos en las manos de mi Redentor. Por medio de ellas, Él continúa la obra que ha comenzado en mí”.

Los mejores consejos nacen de observaciones guiadas por las Escrituras. / Foto: Pexels

Las personas que aceptan la belleza de la soberanía de Dios en sus vidas no escriben artículos alimentados por malas actitudes hacia las personas que Dios está utilizando para transformarlas a la imagen de Cristo. Más bien, se animan unas a otras al amor y a las buenas obras.

Una pregunta final que debemos considerar es si realmente el que escucha está equivocado y el que habla está comunicando una verdad necesaria. No me preocupa en absoluto un artículo titulado “5 cosas que nunca debes decirle a una persona que está en pecado”, si esas cinco cosas son:

1. Dios nos llama a glorificarlo.

2. Lo que hiciste le robó la gloria.

3. Necesitas estar de acuerdo con Dios acerca de tu pecado y pedirle perdón.

4. Necesitas arrepentirte, desechando el pecado y revistiéndote de justicia.

5. ¿Cómo puedo ayudarte a hacerlo?

Nuestra naturaleza pecaminosa detesta que se le muestre su pecado. Se requiere la obra de Dios en nuestras vidas para someternos humildemente a esa verdad, pero debemos hacerlo. Debemos dejar de decirles a quienes nos reprenden que no deberían hablarnos de esa manera.

¿Existen cosas que definitivamente nunca deberíamos decir porque no glorifican a Dios? ¡Amén y amén! Pero considera tu motivación la próxima vez que empieces a elaborar una lista semejante. Tu primera prioridad debe ser examinar tu corazón y responder correctamente a la circunstancia providencial que Dios ha puesto en tu vida. Quizás alguien esté hablando pecaminosamente porque Dios quiere entrenarte, o quizás alguien esté hablando justamente porque Dios quiere corregirte.

Tu prioridad debe ser examinar tu corazón y responder correctamente a la circunstancia providencial que Dios ha puesto en tu vida. / Foto: Lightstock

Una vez que hayas examinado tu respuesta a las cosas incómodas que escuchas, si realmente deseas ayudar a otros a responder correctamente, considera ofrecer el siguiente consejo. Primero, puedes ayudar a quienes están reaccionando incorrectamente a reconocer cómo Dios quiere que crezcan a la luz de las palabras difíciles que han escuchado. Segundo, puedes usar la Biblia para ayudar a quienes están tentados a hablar de manera poco cristiana a comunicar la verdad con amor para la gloria de Dios y el bien de quienes escuchan.

Y ese sí es un consejo que vale la pena dar.

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Aaron M. Brewster

Aaron M. Brewster

Aaron M. Brewster es el presidente de Truth.Love.Family y presentador de su galardonado podcast sobre crianza, Truth.Love.Parent. Esposo, padre, consejero bíblico, predicador y orador. Ha creado cientos de horas de recursos gratuitos para padres, incluyendo The Year Long Celebration of God [“La celebración anual de Dios”], y es autor de Quit: How to Stop Family Strife for Good [Detenlo: Cómo detener los conflictos familiares para siempre].

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