6 marcas de un ministerio fiel

[dropcap]D[/dropcap]ios muestra su bondad al darnos pastores. El hecho mismo de que Dios llame a ciertos hombres a «pastorear la iglesia de Dios» (Hechos 20:28) demuestra que la iglesia necesita cuidado. Dios nos da pastores porque necesitamos pastoreo. ¿Pero en qué consiste este ministerio? ¿De qué manera un pastor ministra a su pueblo para expresar el debido cuidado y preocupación por ellos? La semana pasada pasé algún tiempo estudiando el encargo de Pablo a los ancianos/pastores en Éfeso (Hechos 20) y vi que expone una serie de marcas de un ministro fiel.

El ministerio del pastor es humilde. Pablo les recordó a estos líderes de la iglesia: «Ustedes saben cómo me porté todo el tiempo que estuve con ustedes, desde el primer día que vine a la provincia de Asia. He servido al Señor con toda humildad…». Pablo podía decir humildemente que él les había servido con humildad. Siempre había deseado el bien de ellos y la gloria de Dios en lugar de su propio bien y su propia gloria. Les había servido como esclavo bajo la autoridad de Dios, llevando a cabo fielmente su ministerio. Él era un ejemplo de abnegación, de estimar a los demás por sobre sí mismo. El pastor debe servir con humildad, servir tal como sirvió Jesús. Un ministerio arrogante es la clase más destructiva de ministerio.

El ministerio del pastor es valiente. Pablo era humilde, y su humildad le permitía ser valiente. «Ustedes saben que no he vacilado en predicarles todo lo que les fuera de provecho». Pablo no simplemente susurraba o sugería lo que era verdadero. Él lo predicaba. Predicaba todo lo que fuera beneficioso para su congregación. No se guardaba nada que fuera bueno para el estado del alma de ellos. Algunos versos más adelante dice: «Sin vacilar les he proclamado todo el propósito de Dios». Esta iglesia lo recibió todo. Recibió toda la Biblia, no solo las partes fáciles o las que resultan agradables a la cultura alrededor. Su confianza estaba en Dios, así que declaró valientemente todo el propósito de Dios. Los pastores no están llamados a ser populares, sino a ser heraldos de la verdad.

El ministerio del pastor es un ministerio de enseñanza. Pablo le recuerda a esta iglesia: «Les he enseñado públicamente y en las casas». Su ministerio tenía una dimensión pública y una privada. Tenía un componente de predicación así como un componente de enseñanza o consejería. Él predicaba delante de toda la congregación y se reunía con un individuo o un grupo pequeño. El pastor es primordialmente un ministro de la Palabra de Dios y está llamado a llevar la Palabra a las personas predicándola o enseñándola. Dondequiera que esté la gente es precisamente adonde él llevará la Palabra.

El ministerio del pastor es vasto. El ministerio del pastor se dirige a todo tipo de personas y no excluye deliberadamente a ningún grupo. Pablo le recuerda a la iglesia que él testificó a judíos así como a griegos. Les predicaba a todos y a cualquiera que escuchara. Incluso buscó activamente a distintos tipos de personas. Cualquiera que estuviera en los alrededores escuchaba el evangelio. Él sabía que el evangelio es una buena noticia para todos y quería que todos adoraran juntos en una iglesia, como un cuerpo. La noticia era demasiado buena para privar de ella a alguien.

El ministerio del pastor es un ministerio del evangelio. ¿Cuál era el contenido del mensaje de Pablo? Cuando hablaba humilde y valientemente, cuando enseñaba en público y en privado, cuando se dirigía a judíos y gentiles, ¿qué era lo que enseñaba? «Convertirse a Dios y a creer en nuestro Señor Jesús». Este es el evangelio, el evangelio de arrepentirse del pecado y poner la fe en Jesucristo. El evangelio de Pablo no era un evangelio social o de la prosperidad, ni ningún otro evangelio desviado o completamente falso. Era el verdadero evangelio. El evangelio completo. El evangelio de salvación. Era la buena noticia que declara: «Arrepiéntanse y crean, y serán salvos». El ministerio del pastor es un ministerio que se trata totalmente del evangelio.

El ministerio del pastor es puro. Esta cualidad es muy importante en una era donde el evangelio de la prosperidad ha alcanzado tanta prominencia. «No he codiciado ni la plata ni el oro ni la ropa de nadie. Ustedes mismos saben bien que estas manos se han ocupado de mis propias necesidades y de las de mis compañeros. Con mi ejemplo les he mostrado que es preciso trabajar duro para ayudar a los necesitados, recordando las palabras del Señor Jesús: “Hay más dicha en dar que en recibir”». Si esta iglesia quería llegar a saber qué forma tomaba eso en la vida real, solo tenían que pensar en él. Pablo no se oponía a que al pastor se le pagara por su trabajo, pero en este contexto él quería demostrarles a estas personas el valor del trabajo arduo y la belleza de un ministerio puro y desinteresado. Pablo podía mirar a estas personas a los ojos y decirles: «Siempre di solamente; nunca tomé». El ministerio del pastor es un ministerio puro que cuida de las almas, no de sí mismo. El pastor que ama tu dinero aborrece tu alma.

El ministerio del pastor es humilde, valiente y puro. Se ocupa de todo tipo de enseñanza ante todo tipo de personas. Su contenido es el evangelio. Este es el tipo de ministerio que cumple el deber del pastor de atender la iglesia de Dios, la cual él compró con su propia sangre.

Este artículo fue publicado originalmente en inglés en Challies.com.

Tim Challies

Tim Challies es uno de los blogueros cristianos más leídos en los Estados Unidos y cuyo Blog ( challies.com ) ha publicado contenido de sana doctrina por mas de 6000 días consecutivos. Tim es esposo de Aileen, padre de dos niñas adolescentes y un hijo que espera en el cielo. Adora y sirve como pastor en la Iglesia Grace Fellowship en Toronto, Ontario, donde principalmente trabaja con mentoría y discipulado.

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