Qué hacer si te despiertas sintiéndote frágil

Hay mañanas en que uno se despierta frágil, sin amenaza concreta, solo con la sensación de que algo va a salir mal. Lo que cambia esos momentos no es una técnica para calmarse, sino una promesa a la que aferrarse.
Foto: Unsplash

Hay mañanas en las que me despierto sintiéndome frágil. Vulnerable. Con frecuencia es una sensación difusa. No hay una amenaza concreta. Ni una debilidad específica. Solo una sensación indefinida de que algo va a salir mal y de que yo seré el responsable. Suele ocurrir después de recibir muchas críticas. Muchas expectativas con plazos que parecen demasiado grandes y numerosas.

Al repasar unos 50 años de mañanas así, me sorprende cómo el Señor Jesús ha preservado mi vida. Y mi ministerio. La tentación de huir del estrés nunca ha ganado, al menos, no todavía. Esto es increíble. Lo alabo por ello.

La forma en que Dios sostiene a Sus hijos

¿Cómo lo ha hecho? Mediante oraciones desesperadas y promesas específicas. Estoy de acuerdo con Spurgeon: me encantan los “Yo haré” y los “Yo te daré” de Dios.

En lugar de dejarme hundir en una parálisis de miedo, o correr hacia un espejismo de pastos más verdes, Él ha despertado en mí un grito de auxilio y luego ha respondido con una promesa concreta.

He aquí un ejemplo. Esto es reciente. Me desperté sintiéndome emocionalmente frágil. Débil. Vulnerable. Oré: “Señor, ayúdame. Ni siquiera estoy seguro de cómo orar”.

Hay batallas silenciosas que nadie ve, pero también una gracia constante que nos sostiene cada mañana. / Foto: Envato Elements

Una hora más tarde estaba leyendo en Zacarías, buscando la ayuda por la que había clamado. Llegó. El profeta escuchó grandes noticias de un ángel acerca de Jerusalén:

Sin muros será habitada Jerusalén, a causa de la multitud de hombres y de ganados dentro de ella. “Porque Yo seré para ella, declara el SEÑOR, una muralla de fuego en derredor, y gloria seré en medio de ella” (Zac 2:4-5).

Habrá tal prosperidad y crecimiento para el pueblo de Dios que Jerusalén ya no podrá estar amurallada. “La multitud de hombres y ganado” será tan grande que Jerusalén será como muchas aldeas que se extienden por toda la tierra sin murallas.

¡Pero las murallas son necesarias! Son la seguridad contra las hordas sin ley y los ejércitos enemigos. Las aldeas son frágiles, débiles, vulnerables. La prosperidad está bien, pero ¿qué hay de la protección?

Dios no siempre aparta la fragilidad, pero sí responde al grito de auxilio con una promesa que sostiene. / Foto: Lightstock

Dios protege a los débiles y satisface a los que están en necesidad

A lo que Dios responde en Zacarías 2:5: “Yo seré para ella, declara el SEÑOR, una muralla de fuego en derredor». Sí. Eso es. Esa es la promesa. El “Yo seré” de Dios. Eso es lo que necesito. Y si es cierto para las aldeas vulnerables de Jerusalén, también lo es para mí, un hijo de Dios. Dios será “una muralla de fuego a mi alrededor”. Sí. Lo será. Lo ha sido. Y lo será.

Y aún hay más. Dentro de ese muro de fuego protector, Él dice: Y Yo “seré gloria en medio de ella”. Dios nunca se conforma con darnos la protección de Su fuego; nos dará el gozo de Su presencia.

Esto me resultó muy dulce. Me sostuvo durante días. Lo llevé conmigo al púlpito. Lo llevé conmigo a las reuniones familiares. Lo llevé a las reuniones de personal. Lo llevé a las llamadas telefónicas y a los correos electrónicos.

Esto ha sido mi liberación cada vez desde que empecé a marcar mi Biblia King James a los 15 años. Dios me ha rescatado con gritos de ayuda y promesas concretas. Esta vez dijo: “Seré para ella un muro de fuego a su alrededor” y “Seré la gloria en medio de ella”.

Clama a Él. Luego, busca en la Biblia la promesa que Él ha establecido. Nosotros somos frágiles. Pero Él no lo es.


Publicado originalmente en Desiring God.

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John Piper

John Piper (@JohnPiper) es fundador y maestro de desiringGod.org y ministro del Colegio y Seminario Belén. Durante 33 años, trabajó como pastor de la Iglesia Bautista Belén en Minneapolis, Minnesota. Es autor de más de 50 libros.

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