Julio 7
Él mismo llevó nuestros pecados en Su cuerpo sobre la cruz, a fin de que muramos al pecado y vivamos a la justicia, porque por Sus heridas fueron ustedes sanados (1 Pedro 2:24).
¿Cuál es la razón por la que no le guardamos rencor a un hermano o hermana que se arrepiente?
Nuestra indignación moral ante una ofensa terrible no se evapora solo porque el ofensor sea cristiano. Es más, podemos sentirnos aún más traicionados. Y muchas veces un simple “lo siento” puede parecer muy poco ante el dolor y la fealdad de la ofensa.
En este caso estamos lidiando con compañeros cristianos y la promesa de la ira de Dios no aplica porque “no hay ahora condenación para los que están en Cristo Jesús” (Romanos 8:1). “Porque [a los cristianos] no nos ha destinado Dios para ira, sino para obtener salvación por medio de nuestro Señor Jesucristo” (1 Tesalonicenses 5:9). ¡Parece que se saldrán con la suya!
¿Adónde iremos para asegurarnos que se haga justicia y que el cristianismo no es una burla hacia la seriedad del pecado?
La respuesta está en mirar a la cruz de Cristo. Todas las faltas que otros creyentes han cometido contra nosotros fueron vengadas en la muerte de Jesús. Esa es una implicación de la simple y asombrosa verdad de que todos los pecados de todos los hijos de Dios fueron puestos sobre Jesús. “El Señor hizo que cayera sobre Él la iniquidad de todos nosotros” (Isaías 53:6; 1 Pedro 2:24).
El sufrimiento de Cristo fue el verdadero castigo y la recompensa de Dios por cada herida que hayas recibido de un hermano cristiano. Por tanto, el cristianismo no minimiza el pecado. No añade insultos a nuestra herida.
Al contrario, se toma tan en serio los pecados cometidos contra nosotros que, para remediarlos, Dios entregó a Su propio Hijo para sufrir más de lo que nosotros jamás podríamos hacer sufrir a nadie por lo que nos han hecho. Si seguimos guardando rencor contra un hermano en la fe, estamos diciendo, en realidad, que la cruz de Cristo no fue suficiente recompensa por los pecados del pueblo de Dios. Esto es un insulto que no quieres dar a Cristo y a Su cruz.
