Julio 7
«Y era José de gallarda figura y de hermoso parecer. Sucedió después de estas cosas que la mujer de su amo miró a José con deseo y le dijo: ‘Acuéstate conmigo’. Pero él rehusó». Génesis 39:6-8
La tentación es la seducción al mal o a pecar. Todos la han enfrentado, incluso el mismo Señor Jesús. Por lo tanto, en sí misma, la tentación no es pecado; es nuestra respuesta la que nos lleva por el camino de la justicia o por las arenas movedizas de la desobediencia.
Las acciones de la esposa de Potifar demuestran cómo la tentación se expresa. Su intento fue sutil al principio. Ella comenzó a ver a José diferente en su imaginación. Los ojos son una ventana a nuestra alma y el camino a través del cual llegan muchas tentaciones. Un corazón de lujuria comienza con una mirada demasiado prolongada.
Una vez que sus ojos habían capturado su alma, perdió toda noción de modestia. ¿Cómo pudo haber hecho una invitación tan descarada al adulterio? La respuesta es que claramente estaba alimentando su lujuria al nivel de su imaginación, lo que inevitablemente aumentará la posibilidad de hacer lo que hemos imaginado. El pecado siempre está listo para surgir en un instante, motivado por deseos ciegos, frenéticos y casi (aunque nunca totalmente) irreprimibles. Llega un punto cuando hemos avanzado tanto en nuestra mente que todo lo que necesitamos es una oportunidad y, cuando llega, aparece el pecado externo.
Tú y yo podemos aprender de los errores de la esposa de Potifar. Ten por seguro que lo que permites que tus ojos miren o que tu mente considere tarde o temprano afectará la manera en que actúas. Las tentaciones y los deseos que estas despiertan solo pueden ser alimentados o resistidos. ¿Estamos preparados para poner «todo pensamiento en cautiverio a la obediencia de Cristo» (2Co 10:5) en lugar de alimentar la lujuria u otros pecados? ¿Estamos dispuestos a «entrar al reino de Dios con un solo ojo» (Mr 9:47) o la vida eterna no lo vale?
¿Qué tentaciones enfrentan tus ojos y tu mente hoy? Aunque cada una es una invitación peligrosa a pecar, también nos brinda una oportunidad para escoger obedecer. Ora por sabiduría y valentía para reconocer estos momentos y para responder a estas tentaciones de una manera que te conduzca por el camino de la justicia.
Devocional tomado del libro Verdad para Vivir: 365 devocionales diarios
