Septiembre 19
Y dijo Dios a Moisés: “YO SOY EL QUE SOY” (Éxodo 3:14).
Una implicación del magnífico nombre YO SOY EL QUE SOY es que este Dios infinito, absoluto y todo suficiente se ha acercado a nosotros en Jesucristo.
En Juan 8:56-58, Jesús responde a las críticas de los líderes judíos. Dice: “Abraham, el padre de ustedes, se regocijó esperando ver Mi día; y lo vio y se alegró”. Los judíos le dijeron entonces: “Aún no tienes cincuenta años, ¿y has visto a Abraham?”. Jesús les respondió: “En verdad les digo, que antes que Abraham naciera, Yo soy”.
¿Podría Jesús haber pronunciado palabras más exaltadas? Cuando dijo: “Antes que Abraham naciera, Yo soy”, asumió toda la majestuosa verdad del nombre de Dios, la envolvió en la humildad de la servidumbre, se ofreció para expiar toda nuestra rebelión y nos abrió el camino para que veamos la gloria de este Dios infinito, absoluto y todo suficiente, sin temor.
En Cristo Jesús, los que somos nacidos de Dios tenemos el indescriptible privilegio de conocer a Yahvé como nuestro Padre, el Dios YO SOY EL QUE SOY.
- que existe;
- cuya personalidad y poder se debe únicamente a Sí mismo;
- que nunca cambia;
- de quien fluye todo el poder y la energía del universo;
- a quien toda la creación debe someter su vida.
Oh, que aquellos que conocen el nombre de Dios pongan su confianza en Él (Salmo 9:10).
