Junio 11
Pues tantas como sean las promesas de Dios, en Él todas son sí (2 Corintios 1:20).
Si “tantas como sean las promesas de Dios, en [Jesús] todas son sí”, entonces confiar en Él ahora, en el presente, es creer que Sus promesas se harán realidad.
No se trata de dos tipos de fe separadas: confiar en Él y creer en Sus promesas. Creer en Jesús (para salvación) es creer que Él cumple Su palabra. Estar satisfechos en el Jesús crucificado y resucitado incluye el creer que, en todo momento futuro y hasta la eternidad, nada nos separará de Su amor o impedirá que Él haga que todas las cosas cooperen para nuestro bien. Y ese “bien” es, en última instancia, ver y saborear la belleza y el valor de Dios en Cristo como nuestro Tesoro supremo.
La confianza en que este bien que todo lo satisface estará allí para nosotros para siempre, se fundamenta en toda la gracia gloriosa del pasado, especialmente la gracia de que Dios no escatimó ni a Su propio Hijo, sino que lo entregó por todos nosotros (Romanos 8:32).
Necesitamos saborear ahora la belleza espiritual de Dios en todas Sus victorias pasadas, en especial en la muerte y resurrección de Cristo por nuestros pecados, y en todas Sus promesas. Arraigados en esta gracia pasada, nuestra confianza se aferra a todo lo que Dios mismo será para nosotros en el próximo momento, y en el próximo mes, y en las eras interminables de la eternidad.
Él y solo Él, es quien satisfará nuestra alma en el futuro. Y debemos estar seguros de este futuro, si queremos vivir la vida cristiana radical que Cristo nos llama a vivir aquí y ahora.
Si nuestro deleite presente de Cristo ahora, es decir, nuestra fe actual, no incluye el sí para todas las promesas de Dios, entonces no abrazará el poder para el servicio radical en la fuerza que Dios (a cada momento en el futuro) suplirá (1 Pedro 4:11).
Mi oración es que reflexionar de esta manera sobre la esencia de la fe nos ayudará a evitar caer en afirmaciones superficiales y simplistas acerca del creer en las promesas de Dios. Es algo profundo y maravilloso.
