Crianza de los hijos sin temor

El temor puede distorsionar nuestra percepción de los problemas y hacernos creer mentiras sobre nuestros hijos. ¿Cómo podemos enfrentarlo?
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Con frecuencia les digo a los padres que no deben temer a sus hijos ni a su comportamiento, pero una vez un padre me escribió y me preguntó: “¿Seguirías diciendo que no debemos tener temor frente a un hijo que ha intentado escaparse cinco veces? ¿Significa ‘no tener temor’ que simplemente lo deje ir y no trate de encontrarlo?”.

Primero, quiero decir que mi corazón está con cada padre que ha experimentado un intento de fuga de uno de sus hijos. Yo mismo me encontré muchas veces en esa situación cuando trabajaba en el hogar para muchachos jóvenes. Y para aquellos cuyos hijos sí han logrado escaparse, oro para que, de alguna manera, el artículo de hoy los dirija al consuelo que solo Dios puede dar.

Pero antes de continuar, quiero animar a aquellos cuyos hijos todavía no han llegado a este nivel de conducta destructiva a que sigan con la lectura. En algún momento, la carne, el mundo o las fuerzas demoníacas van a tentarte a temer algo dentro de tu familia. Tal vez sientas la tentación de temer a tus hijos o a tu cónyuge. Quizás suceda el primer día que tu bebé vaya a la escuela. Tal vez ocurra frente a una pandemia. Quizás sientas la tentación de entrar en pánico durante su primera cirugía importante, la primera vez que se ponga al volante o la primera mala calificación que reciba en la universidad.

Si sientes temor a tus hijos, puedes encontrar consuelo y dirección en Dios. / Foto: Unsplash

Algunos necesitan leer esto hoy; otros lo necesitarán en un futuro cercano, y algunos quizás necesiten compartirlo con otro padre cuando Dios haga que sus caminos se crucen.

El temor se define como una emoción desagradable causada por la creencia de que alguien o algo es peligroso, que probablemente causará dolor o que constituye una amenaza.

Primero, es importante comprender que la adrenalina que fluye por tu cuerpo en este momento no es temor. Es una respuesta química ordenada por Dios, diseñada para ayudarte a afrontar el estrés adicional. Lamentablemente, nos hemos acostumbrado a interpretar la sensación de adrenalina como “temor”. No lo es. Es adrenalina.

El temor es una respuesta emocional. Puede ser una respuesta a la adrenalina, a la situación misma o a las preocupaciones que tenemos acerca de lo desconocido en esa situación. Para ilustrar mejor este punto, quiero llevarte a 1 Reyes 18.

La adrenalina no es temor. Es una respuesta química ordenada por Dios. / Foto: Envato Elements

Este es el famoso pasaje acerca del profeta Elías y su victoria sobre los profetas de Baal. Pero ¿sabes qué sucede después? En el capítulo 19, Jezabel, la reina del país, juró que mataría a Elías.

Entonces el versículo 3 nos dice: “Elías tuvo miedo, y se levantó y se fue para salvar su vida”. Después de encontrarse debajo de un árbol, Elías oró: “Basta ya, Señor, toma mi vida porque yo no soy mejor que mis padres” (V. 4).

¿Cómo pudo un hombre que acababa de experimentar el mayor milagro de su vida, el hombre que había sido portavoz del Dios del fuego y de la lluvia, correr como un cobarde porque alguien amenazó con matarlo? Hay dos respuestas. Y esas mismas dos cosas que llevaron temor y depresión al corazón de Elías también nos tientan a nosotros a temer.

En 1 Reyes 18, Elías vence a los profetas de Baal; en el capítulo 19, huye atemorizado por Jezabel. / Foto: Unsplash

1. Elías tuvo miedo porque olvidó quién es Dios

La lógica indicaría que el Dios que había realizado milagros imposibles y había permitido que Elías ejecutara personalmente a más de quinientos falsos profetas podía protegerlo de una mujer enfurecida.

No tiene ningún sentido temer a Jezabel cuando tienes a Dios de tu lado. La única manera en que alguien puede temer a un insignificante ser humano o a un pequeño obstáculo en la vida es olvidando al Dios todopoderoso, omnisciente, omnipresente, completamente santo y lleno de amor que gobierna el universo y que ha prometido Su cuidado y protección a todos Sus hijos. Esa es la única manera.

A lo largo del resto del pasaje, Elías dice que simplemente quiere morir, pero, por supuesto, está siendo completamente ilógico. Si realmente hubiera querido morir, había una mujer en Israel más que dispuesta a complacerlo. Él no quería morir; por eso pasó días huyendo. Pero suena bien decir cosas así cuando cedemos al temor. De alguna manera, lamentarnos de nuestra situación hace que nuestra aflicción parezca legítima.

El temor nos hace olvidar el poder y el cuidado de Dios. / Foto: Unsplash

Pero más adelante, Elías muestra todavía aún más una falta de razonamiento cuando le dice a Dios: “He tenido mucho celo por el Señor, Dios de los ejércitos; porque los israelitas han abandonado Tu pacto, han derribado Tus altares y han matado a espada a Tus profetas. He quedado yo solo y buscan mi vida para quitármela” (v. 10).

Como puedes ver, su lamento era una mezcla trágica de verdad y mentira. Y eso me lleva a mi segunda observación.

2. Elías tuvo miedo porque creyó mentiras

Sí, Elías había tenido celo por el Señor, pero nuestras buenas obras nunca compensan nuestras malas obras. No importa cuánto bien hayas hecho en el pasado; no lo uses para encubrir el mal que estás haciendo ahora.

Cuando el temor en nuestra crianza nos ha llevado a descuidar nuestras responsabilidades, de alguna manera justificamos todo recordando los días en que ejercíamos bien nuestra labor como padres.

Nuestras buenas obras pasadas no justifican nuestras faltas presentes. / Foto: Unsplash

Era parcialmente cierto que Israel había abandonado el pacto de Dios, había derribado Su altar y había matado a Sus profetas, pero solo parcialmente. Dios estaba a punto de recordarle a Elías cuántos seguidores tenía en Israel.

Justificamos nuestro temor cuando nos mentimos a nosotros mismos acerca de nuestros hijos. Decimos cosas como: “Cada vez que hablo con mi hijo, se niega a escucharme”. Sin duda, en el pasado se ha negado a seguir tu consejo, pero ¿”cada vez”? No lo creo. Tus palabras absolutas te están engañando.

Y, finalmente, vemos a Elías diciendo una mentira completa. Él afirma: “He quedado yo solo”. Nuevamente, eso no era cierto. Pero suena bien, ¿verdad?

Si descubres que estás usando demasiado la palabra “yo”, presta atención. Puede que haya menos verdad en tus palabras de lo que quisieras admitir.

Justificamos el temor cuando nos mentimos sobre nuestros hijos. Dios tiene más de los suyos de lo que creemos. / Foto: Envato Elements

Entonces, ¿por qué tenía miedo Elías? ¿Tenía miedo porque la situación era legítimamente peligrosa? ¿Tenía miedo por el dolor que podría sufrir debido a la amenaza de Jezabel? Nada que ver.

Como puedes ver, Merriam-Webster dio precisamente en el blanco cuando dijo que el temor es “una emoción desagradable causada por la creencia de que alguien o algo es peligroso, que probablemente causará dolor o que constituye una amenaza”. Elías creyó una mentira porque olvidó la verdad acerca de Dios.

Por eso, no debería sorprendernos descubrir que fue creer la verdad acerca de Dios lo que sacó a Elías de su temor. Dios hizo que Elías volviera a ser útil y valiente al recordarle quién es Dios, al recordarle la verdad acerca de la situación y al encomendarle nuevamente una misión provechosa.

Dios le mostró a Elías Su poder al despedazar las montañas y prenderlas en fuego. Pero también le mostró Su amor y cercanía. Corrigió la mentira de Elías diciéndole que había siete mil seguidores de Dios en Israel. Y le dio a Elías tres tareas que debía cumplir para Dios con el poder de Dios.

Así que elige un temor.

Cuando el temor nos domine, recordemos la verdad acerca de Dios para nuestra vida. / Foto: Lightstock

¿Tu hijo se ha escapado? ¿Se rompió un brazo? ¿Se ha involucrado con un grupo de malas amistades? ¿Tu hija acaba de decirte que es homosexual? ¿Las rabietas diarias de tu hijo de tres años te hacen preguntarte cómo será cuando sea adolescente? ¿Tu hijo de secundaria está reprobando todas sus clases? ¿Está enfermo tu bebé? ¿Tu hijo te amenazó con suicidarse?

En estas situaciones, solo hay cuatro cosas que puedes hacer que honran a Cristo.

1. Recuerda quién es Dios. Dios tiene el control. Dios te ama a ti y a tus hijos. Dios sabe qué es lo mejor. Él es un Dios que hace promesas. Él es todopoderoso.

2. Cree Su verdad. La Biblia nos dice cómo podemos tener paz en medio de la tormenta. Promete el bien cuando todo parece estar mal. Nos muestra exactamente qué debemos hacer mediante la oración, nuestras acciones y nuestras palabras para tener victoria en la crianza.

3. Trabaja para Él. Si tu hijo menor de edad se ha escapado, por supuesto que debes buscarlo. Llama a la policía, llama a sus amigos, busca en sus lugares favoritos. No te rindas. Pero…

4. Ten paz. No cedas al temor. El temor es fruto del olvido y de la insensatez.

Sí, Dios te dará la adrenalina que necesitas para enfrentar el problema. Está diseñada para agudizar tu mente de modo que puedas elaborar un plan, pero también para que puedas recordar Sus promesas. Te ha sido dada para que puedas cumplir la voluntad de Dios para tu vida… no para que te acobardes en un rincón de la habitación o en un rincón de tu mente.

Mientras llevas apresuradamente a tu hijo al hospital, o entras en aquel lugar donde se venden drogas para rescatar a tu hija, mientras hablas por teléfono con ese otro padre o te reúnes con el maestro de tu hijo… usa esa respuesta de adrenalina para hacer todo esto para la gloria de Dios, con Su poder y con Su paz.

El temor no es una opción.

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Aaron M. Brewster

Aaron M. Brewster

Aaron M. Brewster es el presidente de Truth.Love.Family y presentador de su galardonado podcast sobre crianza, Truth.Love.Parent. Esposo, padre, consejero bíblico, predicador y orador. Ha creado cientos de horas de recursos gratuitos para padres, incluyendo The Year Long Celebration of God [“La celebración anual de Dios”], y es autor de Quit: How to Stop Family Strife for Good [Detenlo: Cómo detener los conflictos familiares para siempre].

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