Aplicar la verdad a la vida

La crianza bíblica ayuda a nuestros hijos a hacer lo correcto, de la manera correcta y por las razones correctas.
Foto: Envato Elements

La aplicación es la parte más difícil de todo el proceso de formación. La formación implica dos partes. La primera es la instrucción. La instrucción es similar a enseñar o dar una clase. Consiste en proporcionar información. La aplicación es el proceso de utilizar esa información para resolver, crear o cambiar algo. Toda formación provechosa incluye estos dos elementos.

Merriam-Webster define aplicación como: “(1) un acto de poner algo en uso; aplicación de nuevas técnicas; (2) un uso que se da a algo; nuevas aplicaciones para remedios antiguos”.

Básicamente, existen dos tipos de aplicación: la “aplicación del cómo” y la “aplicación del porqué”.

La aplicación del cómo funciona de esta manera: “Tu habitación necesita estar limpia. Estos son los pasos que debes seguir para lograrlo”.

Le dijiste a tu hija que limpiara su habitación, pero todo padre entiende que nuestra idea de lo que significa “limpio” rara vez coincide con la de nuestros hijos. Por tanto, un padre sabio aplicará ese conocimiento a las acciones de sus hijos: “Voy a mostrarte cómo debes limpiar”. Y puedes ser sumamente específico en este paso: desde cómo guardar los zapatos hasta cómo quitar el polvo de los estantes y cómo doblar la ropa. Cuanto más específica sea la aplicación, mejor será el resultado.

Un padre sabio aplicará el conocimiento a las acciones de sus hijos. / Foto: Envato Elements

La aplicación del porqué es igualmente importante, pero a menudo es más difícil de llevar a cabo.

Cuando nos preguntan: “¿Por qué tengo que hacerlo de esta manera?”, a menudo respondemos: “Porque así quiero que se haga”. Cuando nos preguntan: “¿Por qué tenemos que hacer diagramas de las oraciones?”, demasiados maestros responden: “Porque está en el libro”.

Por cierto, es bueno que los niños pregunten por qué. Lo hacen naturalmente porque Dios creó al ser humano para aprender, y no puede haber verdadero aprendizaje sin aplicación. Ellos desean desesperadamente saber qué tiene que ver todo esto con su vida.

Dios creó al ser humano para aprender. / Foto: Envato Elements

También es importante reconocer que si mis hijos me preguntan constantemente por qué, en parte puede deberse a que yo no los estoy formando bien. Si la aplicación del porqué formara parte de mi crianza diaria, normalmente respondería sus preguntas antes de que las hicieran.

Así es como suena la aplicación del porqué: “Dios quiere que seamos buenos mayordomos de nuestras pertenencias, y quiere que seamos como Él… ordenados y organizados. Además, tener una habitación limpia es más saludable porque evita que crezcan cosas desagradables y permite limpiar los gérmenes de las superficies; pero también es más beneficioso porque te permite encontrar mejor tus cosas y reduce la posibilidad de que tus pertenencias se pierdan o se rompan”.

Como era de esperarse, la Biblia ilustra muchas maneras poderosas de aplicar la verdad a la vida.

Las preguntas de nuestros hijos también pueden revelar si estamos formando bien su entendimiento. / Foto: Envato Elements

1. Conoce la verdad de Dios

No puedes aplicar una verdad que no conoces. Colosenses 3:16 dice: “Que la palabra de Cristo habite en abundancia en ustedes, con toda sabiduría enseñándose y amonestándose unos a otros con salmos, himnos y canciones espirituales, cantando a Dios con acción de gracias en sus corazones”.

No puedes enseñar ni amonestar con sabiduría si la Palabra de Cristo no habita abundantemente en ti.

2. Utiliza la sabiduría de Dios

Una buena crianza implica enseñarles a nuestros hijos por qué hacemos lo que hacemos.

Proverbios 20:5 dice: “Como aguas profundas es el consejo en el corazón del hombre, y el hombre de entendimiento lo sacará”. Esta misma verdad se aplica a la formación. Podríamos decir: “La aplicación de la verdad es como aguas profundas, pero el hombre de entendimiento la sacará”.

La sabiduría misma es aplicación. Cuando tu hijo toma tu instrucción, la aplica correctamente a una situación y toma una decisión que honra a Cristo, dirías que está actuando con sabiduría o madurez.

Una buena crianza implica enseñarles a nuestros hijos por qué hacemos lo que hacemos. / Foto: Unsplash

3. Responde de antemano a las inquietudes

Romanos 9 es uno de los pasajes más difíciles de la Biblia. Pablo revela verdades poderosas con las que sabía que sus lectores tendrían dificultades, así que se puso en su lugar y, mientras presentaba su enseñanza, se hizo a sí mismo las preguntas que sabía que finalmente surgirían en la mente de sus lectores.

4. Utiliza historias dinámicas

Me encanta la manera en que Jesús enseñaba. Sus parábolas son una genialidad divina. Somos personas que aprendemos por medio de historias. La trama, los personajes, los escenarios y las imágenes visuales nos llegan porque Dios nos creó de esa manera. Y nos creó así porque Él es un Dios que cuenta historias, construye narrativas y desarrolla tramas.

Utilizar metáforas e ilustraciones en tu crianza, en lugar de no utilizarlas, es como la diferencia entre arrojar un balde de pintura contra la pared mientras todavía está dentro de la lata y aplicar deliberadamente la pintura a la pared pincelada tras pincelada.

Y sí, esa fue una ilustración.

Las historias, metáforas e ilustraciones hacen que la enseñanza llegue al corazón de nuestros hijos. / Foto: Envato Elements

5. Sé más específico

Es casi imposible comunicar demasiado al niño promedio. No estoy sugiriendo que digamos exactamente las mismas cosas una y otra vez durante una misma conversación, aunque es indudablemente cierto que la repetición favorece el aprendizaje. Lo que sugiero es avanzar de lo general a lo específico.

Por ejemplo, puedo decirle a mi hijo que necesita obedecer a Dios. Lo que dije es cierto, pero si dejo la instrucción allí, él queda por su cuenta para determinar qué significa eso y luego decidir cómo aplicarlo a su vida diaria.

Por tanto, hago que mi enfoque sea un poco más específico. Voy a Gálatas 5 y hablamos acerca de la paz, la paciencia, la bondad y el amor. Ahora hemos llegado a algo más específico. Por ejemplo, podemos ver que, para obedecer a Dios, necesitamos amar. Pero ¿qué sucede si me detengo ahí? ¿Sabe mi hijo lo que significa amar?

Así que soy todavía más específico. Lo llevo a 1 Corintios 13, y comenzamos a entender que, para obedecer a Dios, necesitamos amar, y que, para amar, necesitamos dejar de ser orgullosos, irritables y pesimistas.

Enseñar a nuestros hijos requiere ir de lo general a lo específico. / Foto: Envato Elements

Pero ¿cómo se ve el optimismo en el amor de mi hijo hacia su hermana? Debido a que intento vivir con mi hijo conforme al conocimiento, estoy bastante seguro de que, si lo dejo a su propia suerte, o bien entenderá mal este concepto o lo aplicará incorrectamente.

Así que profundizo aún más, ayudándolo a ver que, cuando dice: “Ella siempre rompe mis cosas; nunca va a cambiar”, no está actuando con amor.

Entonces puedo llevarlo a Efesios 4 para ayudarlo a despojarse de esa conducta pecaminosa y vestirse de respuestas justas. En lugar de negarse a dejar que ella juegue con sus cosas, debería compartir gustosamente sus juguetes. Y, por supuesto, esto debe ser específico para mi hijo y su hermana. Algunas cosas que yo podría hacer con ellos quizá no funcionen con tus hijos.

Pero ¿es suficiente? ¿Apliqué correctamente la verdad de la mejor manera posible? Creo que muchos padres llegan hasta este nivel en su crianza, pero, si estabas prestando atención, te habrás dado cuenta de que omití un paso de Efesios.

Muchos de nuestros hijos hacen las cosas correctas de la manera correcta. Mi hijo podría dejar que su hermana juegue con sus juguetes, pero hacer lo correcto de la manera correcta no necesariamente es obediencia si no lo haces por la razón correcta.

La sabiduría consiste en tomar la verdad de Dios y aplicarla a la vida porque el hombre sabio teme al Señor. Esa debe ser la motivación. Pero ¿qué sucede si mi hijo comparte su juguete simplemente porque le resulta conveniente, porque teme las consecuencias, porque es más fácil que discutir, porque quiere caerle bien a su hermana o porque quiere que mamá y papá estén orgullosos de él? Esas son motivaciones terribles si son sus únicas motivaciones.

Necesito enseñarle a mi hijo a hacer las cosas correctas, de las maneras correctas y por las razones correctas. Y pocas personas llegan naturalmente a esas conclusiones por sí solas. En este punto, he reducido mi círculo casi tanto como es posible. Eso es lo que quiero decir con ser “más específico”.

En conclusión

Necesitamos conocer la verdad de Dios, utilizar la sabiduría de Dios, responder de antemano a las inquietudes, utilizar historias dinámicas y ser más específicos.

No sé en tu caso, pero para mí, el mayor obstáculo es la pereza en la crianza. Preferiría mucho más decirle a mi hijo que obedezca y dejarlo así. Es más fácil. Estoy seguro de que él se las arreglará para entenderlo. Pero cuando hago eso, estoy preparando a mi hijo para el fracaso. Las almas de mis hijos están entrelazadas con la necedad, y necesito ayudarlos a abrazar el entendimiento perfecto de Dios acerca de la vida, ayudándolos a comprender por qué hacen lo que hacen.

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Aaron M. Brewster

Aaron M. Brewster

Aaron M. Brewster es el presidente de Truth.Love.Family y presentador de su galardonado podcast sobre crianza, Truth.Love.Parent. Esposo, padre, consejero bíblico, predicador y orador. Ha creado cientos de horas de recursos gratuitos para padres, incluyendo The Year Long Celebration of God [“La celebración anual de Dios”], y es autor de Quit: How to Stop Family Strife for Good [Detenlo: Cómo detener los conflictos familiares para siempre].

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