Cómo enmarcamos, visualizamos o entendemos la realidad

Veíamos a Cristo como un obstáculo y una tontería. Cristo como feo, Cristo como aburrido, Cristo como trivial, ese era nuestro enmarcado.
|
|

Hablemos de enmarcar. No enmarcar como en la construcción de casas, sino como la forma en que percibimos la realidad. Enmarcar se refiere a cómo vemos las cosas. En particular, se refiere al hecho de que, como seres humanos, no solamente vemos las cosas; vemos las cosas como algo más. Si ves un oso, no sólo ves un oso. Ves al oso como peligroso. Cuando ves un atardecer, no sólo ves un atardecer; lo ves como algo hermoso. Eso es a lo que me refiero con “enmarcar”. Vemos las cosas como algo más. Y no sólo la vista, sino otros sentidos también. Oímos el sonido de una mosca como algo molesto. Escuchamos la risa de un niño como algo encantador. Olemos el aroma de las galletitas como algo placentero. O gustamos y vemos que la miel es buena. Enmarcar, entonces, tiene que ver con los juicios inmediatos que hacemos acerca de la realidad y su relación con nosotros. Cambiando los lentes Nuestro enmarcado no es estático. La risa de un niño que es encantadora una vez, es un fastidio cuando estamos tratando de trabajar. La risa es la misma; el enmarcado, tu juicio rápido, es diferente. Tomemos otro paso. Siempre estamos enmarcando, y es bueno hacerlo. Es lo que nos mantiene vivos. Nuestros juicios rápidos llevan a reacciones rápidas. El enmarcado de un oso como algo peligroso es lo que te hace saltar dentro del auto y alejarte cuando ves uno. La velocidad de nuestros juicios inmediatos relaciona nuestras acciones inmediatas casi automáticamente. De hecho, podríamos decir que nuestros juicios rápidos y acciones rápidas no están bajo nuestro íntimo control (aunque, como veremos, son moldeadas con el tiempo por nuestras elecciones y experiencias). Como seres humanos, con almas y cuerpos, corazones y mentes, intelectos y voluntades, nuestros juicios inmediatos son a menudo increíblemente complejos. No simplemente involucran juicios simples y directos acerca de los osos peligrosos y encantadoras risas. Detrás de nuestro enmarcado hay una compleja red de imaginación, memoria, enmarcado narrativo, experiencia personal y nuestras expectativas presentes, deseos y miedos. En resúmen, siendo humanos, por qué vemos las cosas como las vemos es una pregunta complicada. Más que simplemente ser humano, nuestra falibilidad y pecaminosidad complican nuestro enmarcado. Porque somos falibles, nuestro enmarcado puede ser incorrecto. Podemos confundir una manguera de jardín con una serpiente, y tener pánico innecesario. Y porque somos pecadores, nuestras reacciones inmediatas siguiendo nuestro juicio inmediato no son siempre buenas. Tu cónyuge hace una observación; haces un juicio rápido (como si el comentario fuese un insulto) y reaccionas con tu propio comentario insultante, y la situación escala. Ves los dos lugares donde puedes estar mal: ¿Fue tu juicio inmediato correcto? ¿Fue tu reacción inmediata apropiada? Nuestras historias elegidas Podemos pensar en muchos otros ejemplos. ¿Fue la pregunta de tu compañero simplemente un pedido de información? ¿O fue un sutil disparo a tu ignorancia? Tus amigos salen una noche y no te invitan, ¿simplemente se olvidaron o te dejaron fuera intencionalmente? Juicio rápido, reacción rápida. Y ahora podemos ver cómo nuestro enmarcado y las reacciones inmediatas que fluyen de él, nos pone en un camino. No me invitaron. Intencionalmente me dejaron fuera. No quieren estar conmigo. Me han rechazado como su amigo. Les mostraré… Con cada juicio, agregamos una reacción correspondiente, que juntos hacen el marco más recio. Nuestra experiencia y nuestras elecciones, nuestras memorias e imaginaciones, las historias que nos contamos y las cosas que nos ocurren, todas estas, trabajan juntas para moldear nuestro enmarcado. Fíjate cómo enmarcas ¿Qué debemos hacer entonces? Primero, debemos ser curiosos acerca de nuestro propio enmarcado. Reaccioné porque hice un juicio rápido. ¿Por qué hice un juicio? ¿Y fue esa una reacción apropiada? Crecer en la autoconsciencia es crucial si vamos a enmarcar el mundo correctamente. Nuestras reacciones están ligadas a nuestro enmarcado, y ambos a menudo revelan suposiciones de las que a veces ni siquiera somos conscientes. C.S. Lewis describe este preciso tipo de dinámica en Cartas del Diablo a su sobrino: Los hombres no se enojan por mero infortunio, sino por el infortunio concebido como injuria. Y el sentido de injuria depende del sentimiento de que una demanda ha sido denegada. Cuantas más demandas en la vida tu paciente sea inducido a hacer, más a menudo se sentirá injuriado, y, como consecuencia, de malhumor. (111) Nota las reacciones inmediatas: enojo y malhumor. Nota que lo que los produce es un juicio rápido: infortunio concebido como injuria. Ese es el enmarcado: dificultad como violación de una demanda. ¿Qué suposición es revelada por este juicio rápido y esta reacción rápida? Pero el diablo continúa: Ahora te habrás dado cuenta de que nada lo arroja a una emoción tan fácilmente como encontrar que un tracto de tiempo que él pensaba tener a su propia disposición le es arrebatado. Es la visita inesperada (cuando él quería tener una tarde tranquila), o la esposa parlanchina del amigo (apareciéndose cuando él quería tener una conversación cara a cara con el amigo), que lo sacan de quicio. De todas maneras, él no es poco caritativo ni vago para que estas pequeñas demandas de su cortesía sean mucho para él. Lo enojan porque él ve su tiempo como suyo propio y siente que está siendo robado. Debes entonces, revisar en su mente la curiosa asunción “mi tiempo es mío”. (111-12) Está el supuesto, el patrón, debajo del juicio inmediato: “Mi tiempo es mío”. La curiosidad acerca de nuestra reacción nos lleva a la conciencia de nuestro juicio y la revelación de nuestra (falsa) suposición. Entonces, volver a enmarcar la concepción de nuestro tiempo se convierte esencial para moldearnos de una forma más humilde y santa. Ve cómo otros enmarcan Segundo, sé curioso acerca del enmarcado de otros. Mi esposa, hijo o amigo reaccionó fuertemente porque hicieron un juicio rápido acerca de mi. ¿Por qué lo hicieron? ¿Encaja su juicio rápido con algún patrón real que yo muestro? Y en lugar de escalar la situación con mi propia reacción inmediata, ¿cómo puedo amarlos a través de ella? Nuevamente, Lewis describe cuán importante tal reflexión propia se encuentra en nuestras relaciones más cercanas. Escucha la estrategia del diablo para provocar nuestros juicios y reacciones inmediatas en nuestras vidas cotidianas: Cuando dos humanos han vivido juntos por tantos años, usualmente ocurre que cada uno tiene tonos de voz y expresiones en la cara que son casi insoportablemente irritantes para el otro. Trabaja en eso. Trae completamente a la consciencia de tu paciente esa ceja elevada de su madre que aprendió a rechazar en la niñez, y déjalo pensar cuánto le disgusta. Déjalo asumir que ella sabe cuán irritante es y lo hace para irritar; si sabes tu trabajo, él no se dará cuenta de la inmensa improbabilidad de la suposición. Y, por supuesto, nunca lo dejes sospechar que él tiene tonos y miradas que similarmente la irritan a ella. Como él no puede verse o escucharse a sí mismo, esto se maneja fácilmente. (13) Nuevamente, nota la forma en que nuestras reacciones y juicios revelan supuestos improbables. Nuestra consciencia de tales hechos nos permite ser curiosos y compasivos hacia nuestra familia y amigos, y, si Dios quiere, amarlos más sabiamente. Sé transformado por la Escritura Tercero, fíjate en los patrones que moldean tu enmarcado. Pablo lo dice claramente en Romanos 12:2, “Y no se adapten a este mundo”. En otras palabras, no enmarques la realidad en la forma en que el mundo lo hace. Su patrón no debe ser nuestro patrón. En su lugar, “transfórmense mediante la renovación de su mente”. Esto es por qué leemos las Escrituras y buscamos a Dios en oración y adoración con Su pueblo: para que nuestras mentes sean renovadas y enmarquemos la realidad de la forma en la que Dios lo hace. Finalmente, maravíllate frente al reencuadre maravilloso que Dios ha hecho en nosotros en nuestra visión de Cristo. Una vez, nuestro enmarcado era oscuro y ciego. Veíamos a Cristo como un obstáculo y una tontería. Cristo como feo, Cristo como aburrido, Cristo como trivial, ese era nuestro enmarcado. Pero luego, el Dios que dijo “que de las tinieblas resplandeciera la luz” brilló en nuestros corazones (2 Corintios 4:6). Él nos llamó de la oscuridad a la luz y reenmarcó a Jesús por nosotros. Ahora vemos a Cristo como el poder y la sabiduría de Dios. A través del milagro del nuevo nacimiento, vemos a Dios de otra forma. Cristo como glorioso. Cristo como valioso. Este es el marco de marcos, el patrón que nos transforma de un grado de gloria a otro.

Soldados De Jesucristo

Nuestra misión es predicar el evangelio de la gracia de Dios haciendo un llamado al arrepentimiento y fe en Jesucristo.

Siempre en contacto

Recursos en tu correo electrónico

¿Quieres recibir todo el contenido de Volvamos al evangelio en tu correo electrónico y enterarte de los proyectos en los que estamos trabajando?

.