Junio 6
Y aunque ustedes antes estaban alejados y eran de ánimo hostil, ocupados en malas obras, sin embargo, ahora Dios los ha reconciliado en Cristo en Su cuerpo de carne, mediante Su muerte, a fin de presentarlos santos, sin mancha e irreprensibles delante de Él (Colosenses 1:21-22).
La mejor noticia de todo el mundo es que nuestra separación de Dios ha llegado a su fin y hemos sido reconciliados con el Juez del universo. Dios ya no está en nuestra contra, sino a nuestro favor. Tener al Amor omnipotente de nuestro lado nos arma de valor. La vida se vuelve absolutamente libre y llena de valentía cuando el Ser más poderoso actúa a tu favor.
Sin embargo, el mensaje completo de salvación que Pablo da no es una buena noticia para quienes rechazan el diagnóstico de Colosenses 1:21: “Ustedes antes estaban alejados y eran de ánimo hostil”.
¿A cuántas personas conoces que digan: “Soy enemigo de Dios, tengo un ánimo hostil con Él”? La gente no suele decir “odio a Dios”. Entonces, ¿a qué se refiere Pablo al decir que las personas tienen “un ánimo hostil [con Dios]” antes de ser reconciliadas por medio de la sangre de Cristo?
Creo que lo que quiere decir es que hay una hostilidad real hacia el Dios verdadero, pero las personas no se permiten pensar en el Dios verdadero. Imaginan que Dios es como ellos quisieran que Él fuera, lo que rara vez incluye alguna posibilidad de que realmente pudieran estar en serios problemas con Él.
Sin embargo, al pensar en el Dios que realmente existe, un Dios que es soberano por sobre todas las cosas, incluso la enfermedad y las calamidades, Pablo dice que todos éramos hostiles con Él. En el fondo, aborrecíamos Su poder y autoridad absolutos.
El hecho de que cualquiera de nosotros sea salvo se debe a la maravillosa verdad de que, la muerte de Cristo obtuvo la gracia por medio de la cual Dios conquistó nuestros corazones y nos hizo amar a Aquel a quien solíamos odiar.
Muchos todavía están aprendiendo a no ser hostiles con Dios. Es bueno que Él sea gloriosamente paciente.
