Dios no puede esperar que llegues al cielo: Una reflexión sobre Efesios 2:7

¿Qué pasaría si el cielo fuera la demostración eterna de la bondad de Dios hacia pecadores rescatados? Cuanto más profundo es el quebranto, más gloriosa se vuelve la gracia de Cristo.
Foto: Envato Elements

En un sermón durante los últimos años de su vida, Jonathan Edwards predicó:

La creación del mundo parece haber sido especialmente con este fin: que el eterno Hijo de Dios pudiera obtener una esposa, hacia quien pudiera dirigir la infinita benevolencia de Su naturaleza, y hacia quien pudiera, por así decirlo, abrir y derramar toda esa inmensa fuente de condescendencia, amor y gracia que estaba en Su corazón, y para que de esa forma Dios sea glorificado.

Impresionante: Dios hizo el mudo, según Jonathan Edwards, para que el corazón de Su Hijo tuviera un escape. No usamos palabras como “benevolencia” en la actualidad, esta hace referencia a la disposición de ser amable y bueno, un espiral de compasión agazapado listo para saltar. Imagina un río de represas, contenido, atiborrado, listo para estallar, así es la bondad en el corazón de Cristo. Él es infinitamente benevolente y la historia humana es Su oportunidad para “abrir y derramar toda esa inmensa fuente de condescendencia, amor y gracia”. La creación del mundo y la ruinosa caída en el pecado que requería una obra regeneradora, desataron el corazón de Cristo. Y la inundación del corazón de Cristo es la manera en que la gloria de Dios surge más y más brillante que nunca.

La creación del mundo y la ruinosa caída en el pecado que requería una obra regeneradora, desataron el corazón de Cristo. / Foto: Lightstock

La creación del mundo fue para dar rienda suelta al corazón misericordioso de Cristo. Y el gozo del cielo es que disfrutaremos para siempre de ese corazón ilimitado y puro.

¿Pero es esto bíblico? Sin lugar a dudas, de acuerdo con Efesios 2. Luego de describir nuestra desesperanzada condición y la rica misericordia de Dios al rescatarnos, se nos dice el gran propósito de nuestra liberación: “A fin de poder mostrar en los siglos venideros las sobreabundantes riquezas de Su gracia por Su bondad para con nosotros en Cristo Jesús ” (Ef 2:7).

¿Qué significa un texto tan impresionante como ese para nuestras vidas en tiempo real, mientras pecamos y sufrimos de camino en este árido mundo, buscando el cielo?

Significa que, un día, Dios nos guiará a través del ropero hasta Narnia, y estaremos allí, paralizados de gozo, admiración, asombro, alivio.

El gozo del cielo es que disfrutaremos para siempre del corazón ilimitado y puro de Cristo. / Foto: Envato Elements

Significa que cuando estemos allí, nunca seremos reprendidos por los pecados de esta vida. Nunca seremos vistos con recelo. Nunca escucharemos: disfruta esto, pero recuerda que no te lo mereces. El verdadero objetivo del cielo y la eternidad es disfrutar de “Su gracia por Su bondad”. Y si el objetivo del cielo es mostrar las inconmensurables riquezas de Su gracia en la bondad, entonces estamos a salvo, porque lo único que tememos que puede impedirnos entrar, nuestro pecado, solo puede aumentar el espectáculo de la gracia y la bondad de Dios.

Significa que nuestra naturaleza caída ya no es un obstáculo para disfrutar del cielo. Es el ingrediente clave para disfrutar del cielo. Cualquier desastre que hayamos hecho con nuestra vida, es parte de nuestra gloria, calma y resplandor final. Eso que hicimos que causó que nuestra vida se derrumbara, ahí es donde Dios en Cristo se vuelve más real que nunca, en esta vida, y más maravilloso para nosotros, en la próxima. (Y aquellos de nosotros que hemos sido bastante “intachables”, llegaremos allí un día y nos daremos cuenta más que nunca de cuán profundamente el pecado, el farisaísmo, el orgullo y todo tipo de rebeliones subconscientes deliberadas estaban muy dentro de nosotros, y que todo eso envía la gracia de Dios en bondad y nosotros también quedaremos asombrados de cuán grande es Su corazón para con nosotros).

Si el objetivo del cielo es mostrar las inconmensurables riquezas de Su gracia en la bondad, entonces estamos a salvo. / Foto: Unsplash

Si Su gracia en Su bondad es “sobreabundante”, entonces nuestros fracasos nunca podrán superar Su gracia. Nuestros momentos de sentirnos completamente abrumados por la vida es donde vive el corazón de Dios. Nuestros focos de fracasos y arrepentimientos más atormentados son donde Su corazón se siente atraído con más firmeza.

Si Su gracia en Su bondad es “sobreabundantes riquezas”, en oposición a la gracia medible de la clase media, entonces nuestros pecados nunca pueden agotar Su corazón. Por el contrario, cuanta más debilidad y fracaso, más se compadece de los Suyos.

Nuestros fracasos nunca podrán superar Su gracia. / Foto: Lightstock

El texto no solo dice “las sobreabundantes riquezas de Su gracia”, sino “las sobreabundantes riquezas de Su gracia por Su bondad”. Al hablar acerca de la “bondad” en Efesios 2:7, Thomas Goodwin comenta: “La palabra aquí implica toda dulzura, toda franqueza, toda amabilidad, toda cordialidad y toda benevolencia, y con todo Su corazón”.

Su gracia por Su bondad es “para con nosotros”. Podrías traducir esto “a nosotros” o incluso “sobre nosotros” o “en nosotros”. Es personal. No es abstracta. Su corazón, Sus pensamientos, ahora y en la eternidad, son para con nosotros. Su gracia no es una masa amorfa en la que tenemos que averiguar cómo entrar. Él nos envía Su gracia, personalmente, individualmente, eternamente. De hecho, se envía a Sí mismo, no existe tal “cosa” como la gracia (recordando que esta es la enseñanza católica romana). Él no envía Su gracia de manera abstracta, sino que envía a Cristo mismo. Es por eso que Pablo agrega inmediatamente “en Cristo Jesús”.

Él nos envía Su gracia, personalmente, individualmente, eternamente. / Foto: Unsplash

Hablando de “en Cristo Jesús”, ¿comprendes lo que ocurre contigo si estás en Cristo? A los que están unidos a Él, se les promete que el perturbador quebrantamiento que lo infecta todo (cada relación, cada conversación, cada familia, cada correo electrónico, cada despertar a la conciencia por la mañana, cada trabajo, cada vacación, todo), algún día será rebobinado y revertido. Cuanta más oscuridad y dolor experimentemos en esta vida, más resplandor y alivio experimentaremos en la siguiente. Como dice un personaje en El gran divorcio de C. S. Lewis, que refleja la enseñanza bíblica: “Eso es lo que no entienden los mortales. Hablan de un dolor temporal que ‘ninguna bendición futura podría equilibrarlo’, sin saber que el cielo, una vez alcanzado, retrocederá y convertirá incluso esa agonía en una gloria”. Si estás en Cristo, has sido hecho eternamente invencible. Este pasaje habla de Dios dando vida a los muertos, no asistiendo a los heridos. ¿Y cómo nos da vida? “Él ama la vida en nosotros”, escribió Owen. Su poder de resurrección que fluye a los cadáveres es el amor mismo.

Efesios 2:7 dice que tu muerte no es el final, sino el comienzo. No es un muro, sino una puerta. No es una salida, sino una entrada.

El objetivo de toda la historia humana y de la eternidad misma es mostrar lo que no se puede mostrar completamente. Demostrar lo que no se puede demostrar adecuadamente. En la era venidera descenderemos cada vez más profundamente a la gracia de Dios en bondad, a Su mismo corazón, y cuanto más lo entendamos, más veremos que está más allá de la comprensión. Es inconmensurable.

Para quienes no están en Cristo, esta vida es la mejor que llegarán a tener. Para quienes están en Cristo, esta vida es la peor que jamás habrán tenido.


Publicado originalmente en la revista en español de 9 Marcas.

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Dane Ortlund

Dane Ortlund

Dane Ortlund es director de publicaciones y editor de la Biblia en Crossway en Wheaton, Illinois, donde vive con su esposa, Stacey, y sus cinco hijos. Es autor de varios libros, entre ellos Manso y humilde: El corazón de Cristo para los pecadores y heridos.

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