Mayo 12
Amen a sus enemigos; hagan bien a los que los aborrecen (Lucas 6:27).
Hay dos razones principales por las que los cristianos debemos amar a nuestros enemigos y hacerles bien.
La primera es que esto revela un aspecto del carácter de Dios: Dios es misericordioso.
- Él hace salir Su sol sobre malos y buenos, y llover sobre justos e injustos (Mateo 5:45).
- No nos ha tratado según nuestros pecados, ni nos ha pagado conforme a nuestras iniquidades (Salmos 103:10).
- Sean más bien amables unos con otros, misericordiosos, perdonándose unos a otros, así como también Dios los perdonó en Cristo (Efesios 4:32).
Por tanto, cuando los cristianos vivimos de este modo, por el poder de Dios, mostramos una parte del carácter de Dios.
La segunda razón es que el corazón de los cristianos está satisfecho en Dios y no se deja llevar por la sed de venganza, ni por el deseo de exaltarse a sí mismo, ni por el dinero, ni por la seguridad terrenal.
Dios se ha convertido en nuestro tesoro que todo lo satisface, y es por eso que no tratamos a nuestros adversarios según nuestras propias necesidades e inseguridades, sino según nuestra plenitud en la gloria de Dios que todo lo satisface.
Hebreos 10:34 dice: “Aceptaron con gozo el despojo de sus bienes [es decir, nunca buscaron vengarse de sus enemigos], sabiendo que tienen para ustedes mismos una mejor y más duradera posesión”. Lo que nos libra del impulso de buscar venganza es la confianza profunda en que este mundo no es nuestro hogar, y que Dios es nuestra recompensa, absolutamente segura y suficiente. Sabemos que tenemos “una mejor y más duradera posesión”.
Por tanto, podemos apreciar que ambas razones para amar a nuestros enemigos producen un resultado fundamental: Dios se muestra como realmente es, es decir, como un Dios misericordioso y gloriosamente suficiente.
El poder para ser misericordioso se debe a que hemos quedado satisfechos con la misericordia de Dios hacia nosotros. Y la razón fundamental de ser misericordioso es glorificar a Dios, es decir, ayudar a otros a engrandecerlo por Su misericordia. Queremos mostrar la grandeza de Dios. Queremos que nuestro amor, por la misericordia de Dios, lo engrandezca a los ojos del hombre.
Devocional tomado del sermón “When Is It Right to Repay Evil with Pain?”.
