Aprovechando el tiempo: cuatro consejos para crecer en tu dominio propio

Entre más dominio propio tengamos, mejor administraremos el tiempo y viceversa. Si queremos crecer en dominio propio, debemos buscar crecer en la administración del tiempo.
Foto: Pexels

El dominio propio y la buena administración del tiempo son inseparables. Aquí hay cuatro consejos para crecer en esta virtud.

No podemos negar que el tiempo, hoy más que nunca, se nos está yendo entre los dedos. En un mundo interconectado, eficiente y rápido como nunca antes, sentimos que siempre estamos ocupados, dormimos menos y vivimos más afanados. Y no, no me refiero solo a los no creyentes. ¡También a los cristianos! 

Investigaciones recientes del Grupo Barna revelan que el activismo y las distracciones están afectando profundamente la vida de los cristianos. Un 19por ciento de los cristianos encuestados señala estar “demasiado ocupado” o no tener tiempo para involucrarse en grupos pequeños o discipulado.[1] A esto se suma el desafío tecnológico: Barna también destaca que más de la mitad de los jóvenes (54 por ciento) admite que la tecnología les hace desperdiciar gran cantidad de tiempo, y un 50 por ciento culpa a sus dispositivos por sentirse constantemente distraídos.[2]

Un número significativo de jóvenes admite que la tecnología les hace desperdiciar gran cantidad de tiempo. / Foto: Unsplash

El dominio propio, esta virtud que nos habla de autocontrol, de ser dueños de nosotros mismos y de sujetar nuestra voluntad en el poder del Espíritu Santo, y que es explorada en todas las Escrituras, hoy parece desvalorizada, especialmente en lo relacionado con el manejo del tiempo. Vale la pena preguntarnos: ¿es posible afirmar tener dominio propio, y a la vez desperdiciar nuestro tiempo en cosas vanas? 

J. Oswald Sanders resalta esta importancia al afirmar que la calidad del liderazgo de una persona depende de lo que sucede durante el tiempo, y que el carácter y la carrera de un joven dependen de cómo usa su tiempo libre. Todo esto nos lleva a reflexionar profundamente sobre la relación íntima que existe entre el tiempo y nuestro dominio propio.  

El carácter y la carrera de un joven dependen de cómo usa su tiempo libre. / Foto: Pexels

El tiempo según las Escrituras: aprovechar la oportunidad

Es natural que, al meditar sobre el tiempo, pensemos de inmediato en la duración de las cosas y traigamos a la memoria segundos, minutos, horas o años. El tiempo, en un sentido básico, tiene que ver con la duración de hechos, acciones o acontecimientos. Sin embargo, si entendemos que el dominio propio tiene que ver con el control de nuestra voluntad (lo que hacemos) y el tiempo con la duración de esos hechos (la duración de lo que hacemos), podemos comprender la estrecha relación entre ambos. El tener dominio sobre lo que hacemos está intrínsecamente relacionado con la duración de eso que hacemos, pues van de la mano. 

En Su Palabra, Dios nos manda a tener dominio propio: “Por esta razón también, obrando con toda diligencia, añadan a su fe, virtud, y a la virtud, conocimiento; al conocimiento, dominio propio, al dominio propio, perseverancia, y a la perseverancia, piedad” (2P 1:5-6, énfasis añadido), pero también nos ordena explícitamente a aprovechar bien el tiempo: “Por tanto, tengan cuidado cómo andan; no como insensatos sino como sabios, aprovechando bien el tiempo, porque los días son malos. Así pues, no sean necios, sino entiendan cuál es la voluntad del Señor” (Ef 5:15-17, énfasis añadido). 

 El tiempo, en un sentido básico, tiene que ver con la duración de hechos, acciones o acontecimientos.  / Foto: Pexels

La Biblia habla con claridad acerca del dominio sobre el tiempo. Tanto en Efesios 5:15-17 como en Colosenses 4:5, el apóstol Pablo nos insta a andar como sabios y a aprovechar bien el tiempo. Para expresar esta idea, utiliza el término griego kairos, el cual no denota simplemente un período de tiempo que pasa, sino que se refiere a una “ocasión”, una “oportunidad”, o a “hacer buen uso de una oportunidad”. En otras palabras, el apóstol se refería a una administración sumamente intencional de la vida.  

Consejos prácticos para la administración del tiempo

Teniendo en cuenta esta definición del concepto del tiempo y su relación con el dominio propio desde una perspectiva bíblica, describo cuatro consejos que surgen de las Escrituras para crecer en nuestro dominio propio sobre el tiempo.

1. Reconozcamos nuestra brevedad en un mundo caído

Para crecer, primero debemos ser honestos y darnos cuenta de que a menudo perdemos el tiempo y no hacemos un uso adecuado de los días que Dios nos da. Administrar bien el tiempo es una forma vital de cuidar nuestra vida cristiana, y es una necesidad imperante por el entorno en que nos movemos. 

A menudo perdemos el tiempo y no hacemos un uso adecuado de los días que Dios nos da. / Foto: Unsplash

Como advierte Efesios 5:16, los días “son malos” porque vivimos en un mundo caído bajo el maligno, un mundo que llama a lo bueno malo y a lo malo bueno (Is 5:20), y que se opone a la luz. Dios es el soberano absoluto y ha establecido el tiempo de nuestras vidas, fijando en Su voluntad nuestros límites aquí en la tierra (Stg 4:13-17; Ec 8:8). Al reflexionar en esto y recordar que la vida es más corta de lo que creemos, comprenderemos que el tiempo y las oportunidades nos son otorgados con un propósito claro: hacer el bien (Ga 6:10).  

2. Organicemos cristianamente nuestras prioridades 

Administrar bien nuestras horas es una manifestación de sabiduría, pues se nos manda a andar “como sabios” aprovechando bien el tiempo (Ef 5:15-16). En la práctica, esto significa dar orden a nuestras vidas estableciendo límites adecuados y prioridades bíblicas claras: primero Dios, luego la familia, y posteriormente el trabajo y el ministerio. De esta manera, será mucho más fácil saber en qué invertir nuestras horas.

Administrar bien nuestras horas es una manifestación de sabiduría. / Foto: Pexels

3. Autoevaluémonos constantemente para dar un buen testimonio

Es necesario detenernos a pensar en cómo estamos usando el tiempo y examinar nuestro andar con regularidad. Debemos analizar con sinceridad si nuestras prioridades y compromisos están alineados con la realidad, buscando siempre que nuestro Dios sea agradado en ello. Esta autoevaluación es crucial porque el manejo del tiempo es una forma de dar testimonio. Como nos dice Pablo, andar “sabiamente para con los de afuera” es aprovechar bien el tiempo (Col 4:5). 

4. Comprometámonos a vivir según la voluntad del Señor

Cuando tomamos la decisión de administrar bien el tiempo, estamos dando una evidencia real de que comprendemos “cuál es la voluntad del Señor” (Ef 5:17). Habiendo reconocido la necesidad de tener este dominio propio, debemos ser valientes, atrevernos a actuar y hacer compromisos con la disposición a cumplirlos. 

Recordemos que nunca es tarde para empezar a ordenar nuestros días.  Al intentar crecer en dominio propio a través de la administración del tiempo, seguramente cometeremos errores. No importa cuántas veces fallemos, debemos seguir intentándolo: ¡está prohibido renunciar! No nos desanimemos ni desmayemos, pues no somos los primeros ni los últimos que tropiezan buscando esta meta. Podemos fortalecernos recordando que otros han recorrido este terreno antes que nosotros y han terminado la carrera. 

Recordemos que nunca es tarde para empezar a ordenar nuestros días.  / Foto: Pexels

Conclusión

Como hemos visto, el dominio propio y el tiempo están estrechamente relacionados. De tal manera que, si buscas crecer en dominio propio, debes crecer en aprovechar bien el tiempo. Al tomar esta decisión y actuar en consecuencia, honrarás más a Dios, respetarás tus prioridades y cumplirás tus compromisos. Como resultado, serás más organizado en tu vida personal, familiar, laboral y ministerial, y tu ejemplo servirá de testimonio vivo incluso a aquellos que aún no creen. Aprovecha bien el tiempo; no hay tiempo que perder.


Referencias

Apoya a nuestra causa

Esperamos que este artículo te haya sido útil. Antes de que saltes a la próxima página, queremos preguntarte si considerarías apoyar la misión de Volvamos al evangelio.

Desde el año 2013 hemos trabajado para servir a la iglesia de habla hispana publicando recursos que apuntan a Cristo y a la verdad de las Escrituras. Nuestro deseo ha sido ayudar a personas como tú a conocer y amar más a Cristo, Su Palabra y Su iglesia. Y queremos continuar proveyendo recursos para tu crecimiento y edificación en la fe.

Volvamos al evangelio siempre ha sido sin fines de lucro y depende de lectores como tú. ¿Considerarías apoyarnos? ¿Cuánto gastas en un café o en un refresco? Con ese tipo de compromiso mensual, nos ayudarás a seguir sirviendo —a ti y a la iglesia del mundo hispanohablante—. ¡Gracias por considerarlo!

En Cristo,

Equipo de Volvamos al Evangelio

¿Mi donación es segura?
¿Mi donación es deducible de impuestos?
¿Puedo cancelar mi donación recurrente?
Douglas Torres

Douglas Torres

Graduado del seminario bíblico Río grande (Edinburg, Texas), en la actualidad cursa una maestría en teología en el seminario Teológico bautista de Venezuela. Es facilitador del Seminario Teológico Ministerial (SETEMI), prosefor del Centro de Capacitación bíblica para pastores y maestro de la iglesia bautista Nuevo Amanecer en Bocono Edo Trujillo. Está casado con Erika de Torres y juntos tienen dos hijos, Douglas Davet y Naryet Orel Torres.

Artículos por categoría

Artículos relacionados

Artículos por autor

Artículos del mismo autor

Artículos recientes

Te recomendamos estos artículos

Siempre en contacto

Recursos en tu correo electrónico

¿Quieres recibir todo el contenido de Volvamos al evangelio en tu correo electrónico y enterarte de los proyectos en los que estamos trabajando?

.