3 ambiciones piadosas para el cristiano

[dropcap]A[/dropcap]lgunos de mis mandamientos bíblicos favoritos son aquellos que más contrarían nuestra cultura, e incluso nuestra pequeña subcultura cristiana. Encontramos una serie de mandamientos de este tipo hacia el final de 1 Tesalonicenses. Allí Pablo llama a esta iglesia a «procurar vivir en paz con todos, a ocuparse de sus propias responsabilidades y a trabajar con sus propias manos» (4:11). La versión NBLH añade un sugestivo complemento con su traducción levemente distinta: «Que tengan por su ambición el llevar una vida tranquila, y se ocupen en sus propios asuntos y trabajen con sus manos, tal como les hemos mandado».

Cuando Pablo dice que «tengan por su ambición», indica que esta es la forma buena, correcta y honrosa de llevar sus vidas —y de llevar nuestras vidas. Contra todas las demás cosas a las que podríamos aspirar, primero debemos aspirar a estas, porque son cuestiones de primera importancia. Pablo destaca tres ambiciones piadosas para el cristiano.

Llevar una vida tranquila. Pablo nos exhorta primero a llevar una vida tranquila o en paz y a estar contentos con llevar esa vida. ¿Cuál es esta vida tranquila? Es una vida que no se obsesiona con lanzarse a la mirada pública. Es una vida que está conforme con ser desconocida e inadvertida si esa es la voluntad del Señor. Es una vida que no se mide por la popularidad o la plataforma sino por la fidelidad. De esa forma, es también una vida que evita el conflicto, que evita ser contenciosa, que más bien está dispuesta a perdonar o pasar por alto según la situación lo requiera. Es cierto que lanzamos a algunas personas a la fama y a menudo por buenas razones. Necesitamos que algunas personas (¡como Pablo!) tomen puestos de prominencia. Pero estas deben ser personas que primero hayan demostrado su carácter en el anonimato y que estarían igualmente conformes con permanecer lejos del centro de atención. Que tu ambición sea ser desconocido; ser un feliz y contento desconocido.

Ocuparse de los propios asuntos. Y al llevar esa vida anónima, ocúpate de tus asuntos. Ya sea en la comunidad, el lugar de trabajo, la comunión de la iglesia local, o la familia, siempre existe una tentación a involucrarse en cosas que no nos incumben. Hay algo en nosotros que nos da una arrogante confianza de que sabemos cómo vivir la vida de los demás, hacer el trabajo de los demás, realizar el ministerio de otras personas mejor de lo que lo hacen. Somos rápidos para inmiscuirnos en cosas que no nos incumben. Pablo dice que nuestra ambición debería ser ocuparnos de nuestros propios asuntos. Debemos concentrarnos totalmente en las pocas cosas que nos conciernen y no entrometernos en nada que no nos corresponda. La mejor forma de amar a las personas es no entrometerse sino alejarse de sus asuntos. Que tu ambición sea permanecer en tu pista, concentrarte plena y humildemente en las pocas responsabilidades a las que Dios te ha llamado.

Trabajar arduamente. Y luego está el llamado a trabajar arduamente. Todos lidiamos con la tentación de rehusar involucrarnos en muchas cosas. La pereza nos persigue. Y sí, los cristianos pueden ser vergonzosamente holgazanes, y rehusar «trabajar con nuestras propias manos», como manda Pablo; trabajar arduamente para proveernos a nosotros mismos y trabajar arduamente para tener suficiente como para compartir con quienes tienen reales necesidades. Nuestro trabajo tiene un gran valor: «Para que por su modo de vivir se ganen el respeto de los que no son creyentes, y no tengan que depender de nadie» (4:12). El trabajo arduo tiene valor evangelístico, pues mostramos a los incrédulos nuestra negativa a entrometernos ociosamente y tiene valor congregacional porque nos libera de depender de los demás. Mejor aún, nos libera para ayudar a quienes necesitan nuestra ayuda.

Por lo tanto, dice Pablo, sean ambiciosos. Pero en primer lugar ambicionen las cosas básicas y sencillas. Dominen estas cosas primero. Confórmense con estas pocas cosas. Esta es una vida que agrada a Dios.

Este artículo fue publicado originalmente en inglés en Challies.com.

Tim Challies

Tim Challies es uno de los blogueros cristianos más leídos en los Estados Unidos y cuyo Blog ( challies.com ) ha publicado contenido de sana doctrina por mas de 6000 días consecutivos. Tim es esposo de Aileen, padre de dos niñas adolescentes y un hijo que espera en el cielo. Adora y sirve como pastor en la Iglesia Grace Fellowship en Toronto, Ontario, donde principalmente trabaja con mentoría y discipulado.

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