¡Acabas de recibir tu nuevo teléfono inteligente! Este es un momento importante en tu vida. Ese teléfono que estás a punto de sacar de la caja es uno de los dispositivos más increíbles jamás creados, y será tu compañero inseparable, por lo menos, durante los próximos dos años. Es una increíble herramienta tecnológica que se puede utilizar de muchas maneras diferentes.
Se puede utilizar para hacer muchas cosas buenas, pero si no se tiene cuidado, también se puede utilizar para hacer muchísimas cosas malas. Así que antes de encenderlo por primera vez, creo que sería prudente invertir unos minutos en pensar y planificar su uso.
Dios tiene un propósito con tu teléfono
La tecnología es un regalo de Dios. Cuando leemos la Biblia, encontramos que al principio de los tiempos, Dios creó a dos personas, desnudas y solas en un pequeño jardín, y les encomendó una tarea mundial: expandirse por este mundo y dominarlo. Para ello, tendrían que inventar tecnologías.
Si querían plantar y cosechar para alimentar a su familia, primero tendrían que inventar el arado. Si querían extenderse por la tierra para colonizar países y construir ciudades, tendrían que inventar puentes y barcos. En ese sentido, la tecnología es buena. La tecnología es un medio por medio del cual podemos llevar a cabo el mismo propósito para el que Dios nos creó.

Luego, cuando Jesús estuvo en esta tierra, dio a su pueblo una nueva descripción del trabajo que debe ir de la mano con la primera. Nos dijo que lleváramos el evangelio, la buena noticia de la salvación mediante Jesucristo, a todo el mundo. Y una vez más, una de las formas de hacerlo es mediante la invención y el uso de tecnologías. No es de extrañar, pues, que los cristianos estén siempre atentos cuando una nueva tecnología sacude el mundo. Toda tecnología es una oportunidad.
Cuando entiendes las órdenes que Dios te ha dado, ves que Dios tiene grandes propósitos en mente para tus dispositivos tecnológicos, e incluso para tu teléfono inteligente. Ese teléfono puede usarse para organizar mejor tu vida y lograr más cosas importantes; puede usarse para comunicarte con otros de modo que puedas llevarles buenas noticias a sus vidas; puede usarse para leer la Biblia y hacer una lista de tus oraciones; puede usarse de cientos de maneras que sirven a los propósitos que Dios te ha dado. ¡Da gracias a Dios por tu teléfono inteligente!

Satanás tiene un propósito con tu teléfono
Por desgracia, la historia es mucho más larga. Tan pronto como Dios creó al hombre y le encomendó esta misión mundial, el hombre cayó en pecado. Adán y Eva decidieron desobedecer a Dios, y cuando lo hicieron, trajeron el pecado a este mundo. La tecnología no salió ilesa. También existe en este mundo caído. Esta realidad significa que toda tecnología, incluido tu nuevo teléfono, puede utilizarse para hacer cosas malas. Dios tiene un propósito para tu teléfono, pero también lo tiene Satanás.
Como este es un mundo atrapado en una gran batalla cósmica entre el bien y el mal, cada nuevo invento tecnológico entra en la lucha. Cada tecnología aporta algunas ventajas y algunos riesgos. Por cada cosa buena que puede hacer tu teléfono, hay otras cosas malas que puede hacer también.
Tendrás la opción ante ti cada día y a cada momento: ¿lo usarás para el bien o para el mal? ¿Lo usarás para llevar a cabo las tareas que Dios te ha dado, o lo usarás para obstaculizar esas tareas? ¿Usarás tu teléfono para servir a Dios o para servir a Satanás? Dale gracias a Dios por tu teléfono inteligente, pero pídele sabiduría para usarlo bien.

Tu corazón tiene un propósito con tu teléfono
¿Qué amas más que a Dios? En esos momentos en los que no encuentras tu gozo y satisfacción en Dios, y en esos momentos en los que el pecado parece tan tentador, ¿qué es lo que promete gozo? ¿Qué promete satisfacción? ¿Qué es lo que necesitas tanto que incluso pecarías para conseguirlo?
Para algunos, es el dinero, y están convencidos de que, a menos que tengan mucho dinero, nunca podrán estar realmente satisfechos. Incluso roban para conseguirlo. Para algunas personas, es el poder, y creen que el camino hacia la felicidad es acumular poder sobre los demás. Para conseguirlo, pisotean o intimidan a los demás.
Sea lo que sea eso para ti, la Biblia lo llama ídolo. Un ídolo es cualquier cosa que levantas en lugar de Dios, algo que, al menos por un momento, toma el primer lugar en tu corazón. Cualquiera que sea tu ídolo, será una tentación especial para ti cuando uses tu teléfono.

Si idolatras el placer sexual, es probable que sientas la tentación de utilizar tu teléfono para mirar pornografía. ¿Sabías que más de la mitad de la pornografía se ve ahora en dispositivos móviles como el tuyo? Esto significa que muchas personas como tú compraron un teléfono inteligente para enviar mensajes de texto a sus amigos y tomar fotos de sus vacaciones, pero de alguna manera terminaron usándolo para ver pornografía. Utilizaron esta gran tecnología dada por Dios para hacer daño en lugar de usarla para bien.
Si idolatras la popularidad, si lo que te hace sentir bien contigo mismo es ser admirado y tener muchos seguidores, entonces tendrás la tentación de usar tu teléfono para perseguir a ese ídolo. Quizás uses la cámara para hacerte fotos inapropiadas en Instagram, o que uses la aplicación de Facebook para decir palabras duras sobre otras personas. Ese teléfono que puede ser utilizado para hacer tanto bien y para traer tanto ánimo ahora será utilizado para causar daño.
No hay mucha gente que compre un teléfono con la intención de utilizarlo para hacer daño a los demás o para ver pornografía. Pero donde esté tu corazón, allí estará también tu tecnología. La forma en que usas tu tecnología revela tu corazón. Muestra si tu corazón está orientado hacia Dios y a encontrar verdadero gozo y satisfacción en Él, o si estás tratando de encontrar falsa alegría y satisfacción en las cosas que Él prohíbe. En cualquier momento, tu corazón tiene un propósito para tu teléfono. Sí, da gracias a Dios por tu teléfono inteligente, pídele sabiduría para usarlo bien y guarda tu corazón.

Úsalo para la gloria de Dios
Y ahora es el momento de sacar ese teléfono de la caja y encenderlo por primera vez. Mientras lo tienes en la mano, ¿por qué no te tomas un momento para orar? Pídele a Dios que te ayude a utilizarlo bien. Comprométete ante Él ahora mismo a que, en la medida de tus posibilidades, solo lo utilizarás para servir a Sus propósitos. Recluta a uno o dos amigos creyentes para rendirles cuentas y que revisen tu teléfono con regularidad.
Entonces, ve y glorifica a Dios con y por medio de tu teléfono.
Publicado originalmente en Challies.