Julio 21
“Aunque ya debieran ser maestros, otra vez tienen necesidad de que alguien les enseñe los principios elementales de los oráculos de Dios”. Hebreos 5:12
Si tienes un montón de aparatos de ejercicio en tu sótano, pero nunca levantas las pesas para entrenar tus músculos ni fortaleces tu salud cardiovascular, no servirán para nada. Los músculos crecen mediante el uso constante. Un entrenador personal puede ser útil, pero también debemos comprometernos nosotros mismos a entrenar. Cuando Pablo le escribió a Timoteo: “Disciplínate a ti mismo para la piedad” (1 Ti 4:7), estaba enfatizando que ningún ejemplo, ni líder, ni amigo podía hacer por él el trabajo pesado.
A medida que crecemos en nuestro andar cristiano, aprendemos los principios elementales y lentamente los ponemos en práctica y crecemos en discernimiento espiritual. Este proceso nos ayuda a hacer la transición de leche a alimento sólido (Heb 5:12-14), de la infancia a la madurez espiritual, hasta que eventualmente comenzamos a enseñar a otros. Este es un ciclo de vida diseñado por Dios que tiene el objetivo de expandir Su reino.
Para utilizar otra metáfora, las verdades fundamentales del cristianismo son vitales; todo lo demás que aprendemos está fundamentado en ellas. Sin embargo, no es productivo mantenernos en ellas para siempre. Debemos ser diligentes en lograr progresos en la vida cristiana, constantemente luchando por crecer en santidad, pidiéndole al Espíritu que nos edifique mientras profundizamos en Su Palabra inspirada.
Dios no conforma a Sus hijos a la imagen de Su Hijo separados de la vida ni de la instrucción de Su Palabra. Si te entrenas en las Escrituras y te aferras a ellas, puedes avanzar. ¿Cómo demuestra tu Biblia señales de un uso diario y disciplinado? ¿Buscas de manera intencional aprender de los que van más adelante que tú en el camino? ¿De qué forma luchas tú mismo con doctrinas difíciles en lugar de dejárselas a “los expertos”? ¿Lees y reflexionas y meditas con el objetivo de crecer en tu amor por Cristo y en tu habilidad para servir a otros en tu iglesia y en tu comunidad, en lugar de solo con el objetivo de conocer más? Que nunca sea dicho de ti que pudiste haber crecido más y hecho más por ayudar al pueblo de Dios. Busca crecer. Eso requiere la ayuda de Dios, pero, si lo haces, ¡Él ciertamente honrará tus esfuerzos!
Devocional tomado del libro Verdad para Vivir: 365 devocionales diarios
