En un evento en Johannesburgo, Sudáfrica, me preguntaron sobre la relación de las iglesias y las redes sociales, y también me preguntaron sobre la adicción a los celulares (e información sobre mi experimento de deshacerme de mi teléfono inteligente durante un tiempo). A continuación, la transcripción de mis respuestas.
¿Qué problemas pueden causar el Internet y las redes sociales en las iglesias?
Los problemas para la iglesia con el internet y las redes sociales; el chisme es un factor enorme. Creo que el exceso de confianza. Así que, de nuevo pienso que hay mucha comunicación, creo que es mucho mejor comunicarse cara a cara, pero parece tan cómodo y tan fácil hacerlo por medio de las redes sociales que tendemos a hacerlo así. Piensa en la cantidad de cosas que solíamos hacer cara a cara y que ahora hacemos mediante las redes. Correcto, solíamos tener que ir a un banco y hablar con un banquero, ahora simplemente ponemos nuestra tarjeta en una máquina y marcamos nuestro número y sacamos nuestro dinero, o simplemente lo hacemos a través de Internet, correcto. Antes teníamos que hablar con la gente cara a cara, ahora lo hacemos por Facetime o Skype y muchas de estas cosas son geniales. ¿Qué es la pornografía, verdad, sino poner una pantalla entre nosotros y una pareja sexual? Así que hay tantas cosas en la vida que ahora hacemos por medio de una pantalla, por medio de un pequeño rectángulo brillante o por medio de una pantalla de ordenador más grande. Quiero decir, esto es lo que estamos haciendo.
No sé si las iglesias han pensado muy bien en algunos de los costes y las consecuencias que se derivan del hecho de que nos inclinemos por el factor comodidad y nos alejemos del factor social de estar juntos, compartiendo espacio. De nuevo, hay tantas cosas que comunicamos cuando hablamos entre nosotros, casi todo se pierde cuando nos comunicamos por Facebook o el correo electrónico, que es la razón por la que desarrollamos los Emoji y otras cosas, ¿cierto? Porque cuando escribes una frase, no sé si la estás gritando, no sé si tienes ese tono sarcástico en tu voz, no sé si…, no sé nada de eso, cierto. Pero, cuando hablamos cara a cara obtienes todo eso escuchando mi tono, viendo mi lenguaje corporal, viendo mi cara. Nos comunicamos de una forma realmente holística. Cuanto más nos acercamos a los medios, a las redes sociales, más perdemos todo eso. Intentamos compensarlo de otras formas, pero por ahora es una forma de comunicación muy unidimensional.

Si las iglesias se apoyan demasiado en eso, creo que se lastiman los sentimientos, se producen malentendidos, y también está el costo de que toda esa información esté ahí fuera. Esos mensajes de texto que envías a la gente. Nada de eso desaparece, verdad, nada se borra. Todo está ahí en alguna parte. Creo que tenemos que ser muy prudentes, muy discretos en nuestras comunicaciones.
¿Cómo sabes si eres adicto a tu teléfono?
Sí, hace poco cambié mi iPhone por un teléfono plegable y lo hice porque me di cuenta de que en cualquier momento en el que no ocurría algo interesante, mi acción subconsciente era tomar mi teléfono y quedarme mirándolo. Eso me parecía un comportamiento compulsivo y, cuando empecé a pensar en eso, empecé a cambiar de categoría. Si se tratara de alcohol en lugar de un teléfono, diría: “Estoy profundamente esclavizado a la bebida”. Si se tratara de comida, diría: “Realmente tengo un serio problema con la comida pues en cualquier momento de tiempo vacío estoy comiendo”. Pero era mi teléfono y en mi conciencia, pensé: yo no debería estar haciendo esto. Se supone que soy dueño de este dispositivo, pero este dispositivo me posee. Al igual, si estoy constantemente usándolo, quién realmente es dueño de quién, ¿verdad?

Así que me di cuenta de que necesitaba alejarme de él. Así que fui a la tienda local y por 49 dólares compré un teléfono plegable. Y pensaron que estaba loco, pero no me importó mucho. Compré el teléfono, le puse mi tarjeta SIM y lo usé durante unas tres semanas antes de que mi esposa me dijera: “¿Podrías volver a tu iPhone?”. Especialmente cuando estoy de viaje, ella quiere mirar en “Buscar amigos” y ver dónde estoy… y esas cosas… y eso está bien. Así que he vuelto a mi teléfono, pero esas tres semanas fueron suficientes para modificar completamente mi comportamiento y mostrarme lo compulsivo que era el uso de mi teléfono. Y desde entonces no he cambiado. Así que, lo que encontré es que solo tenía que quitar todo de mi teléfono cosas como el correo electrónico, las redes sociales. Incluso el navegador, sacarlo todo de mi teléfono, tanto como pueda. Y, si quiero hacer esas cosas, voy a utilizar un iPad o voy a utilizar la computadora. Algo que tenga un poco más de dificultad para que no pueda usarlo compulsivamente de la misma manera.

Volaba de regreso de Orlando hace un par de semanas y me pasé dos horas y media mirando fijamente al asiento de delante en el avión y fue un momento absolutamente brillante. Mi mente estaba en marcha, pensando, orando, fue algo maravilloso porque no tenía un pequeño rectángulo brillante que robara mi atención. Realmente ha sido muy, muy bueno. Ahora, solo han pasado unas pocas semanas, así que todavía hay tiempo para una recaída. Soy consciente de ello, y tengo a algunas personas que supuestamente están al pendiente de mi. Pero realmente siento que me ha hecho darme cuenta de lo compulsivo que es mi consumo y de que realmente existe, que realmente, hay algo en el otro lado.
Realmente, hay algo, si nos remontamos en el tiempo un poco a los días pre-iPhone, había algo bueno en eso. Me encanta el iPhone, estoy especialmente contento de tenerlo cuando estoy a trece o catorce mil kilómetros de distancia de casa, es absolutamente brillante. Pero, creo que tiene una influencia demasiado grande en mi vida y solo estoy encontrando maneras de poseer el teléfono en lugar de dejar que el teléfono me posea.
Publicado originalmente en Challies.