Mujer ¿Qué te separa del amor de Dios?

¿Estas atribulada? ¿Afligida? ¿Estás con hambre? ¿En desnudez? ¿Estás atravesando por algunas de estas situaciones? ¡Ánimo! ¡No estás sola!
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“¿Quién nos separará del amor de Cristo? ¿Tribulación, o angustia, o persecución, o hambre, o desnudez, o peligro, o espada?” (Ro 8:35). Las aflicciones y tribulaciones son parte de nuestra vida hoy día. Pensar en todas las cosas mencionadas en este versículo nos puede erizar la piel, sin embargo, sí son situaciones que podemos atravesar. Pero ¿está Dios alejado? ¿Le es a Él indiferente? No. Pablo le escribe a la iglesia en Roma y les hace estás preguntas haciendo mención de algunas tribulaciones «fuertes» por las cuales como hijos de Dios podemos vivir en cualquier momento. Les recuerda que nada los puede separar del amor de Cristo. Él no se alejará de nosotras y nos sigue amando aún en cualquier circunstancia. A pesar de todas esas cosas, nuestra victoria es absoluta en Cristo Jesús pues Él nos ama (Ro 8:37 NTV). El convencimiento de Pablo sobre esto era profundo. ¿Cuántas veces hemos pensado que Dios nos ha abandonado? Todo esto producto de nuestras ansiedades, incertidumbres e inseguridades. Jesús dijo: “En el mundo tienen tribulación; pero confíen, Yo he vencido al mundo” (Jn 16:33). Es decir, ¡Él no está distante! ¡Nos está pidiendo confiar! ¿Acaso no dijo Jesús que Él estaría con nosotros todos los días hasta el fin del mundo? (Mt 28:20) Sí, lo dijo. Entonces significa que Él no está distante, no estamos separadas de Su amor. “Porque estoy convencido de que ni la muerte, ni la vida, ni ángeles, ni principados, ni lo presente, ni lo por venir, ni los poderes, ni lo alto, ni lo profundo, ni ninguna otra cosa creada nos podrá separar del amor de Dios que es en Cristo Jesús Señor nuestro” (Ro 8:38-39). ¿Estas atribulada? ¿Afligida? ¿Estás con hambre? ¿En desnudez? ¿Estás atravesando por algunas de estas situaciones? ¡Ánimo! ¡No estás sola! “Cercano está el Señor a los quebrantados de corazón, y salva a los abatidos de espíritu” (Sal 34:18). Nuestras circunstancias no van a impedir que Dios esté cerca, nada impide que podamos sentir su abrazo y consuelo. “Dios es nuestro refugio y fortaleza, nuestro pronto auxilio en las tribulaciones” (Sal 46:1). Ciertamente las aflicciones son parte de nuestros tiempos, pero ninguna nos separará de Él, no estamos solas. Dios desea fortalecernos y eso incluye nuestros corazones y emociones. El versículo 36, nos da ideas de cosas que acontecerán con nosotras, cómo seremos tratadas, rechazadas y perseguidas por algunos. Pero también leemos que en todo eso somos más que vencedoras por medio de Cristo quien dijo que confiáramos en Él y también dijo que tendremos paz. ¡Tú guardarás en perfecta paz a todos los que confían en ti; a todos los que concentran en ti sus pensamientos! (Is 26:3 NTV). ¿De qué herramientas Dios nos provee para fortalecernos en medio de las angustias, el peligro y el sufrimiento?

La oración

Recibimos fortaleza mediante la oración. Por ella aprendemos a depender de Dios, por eso no debemos dejar que las circunstancias nos impidan orar. Podemos venir ante Señor con nuestro dolor y derramarnos ante Su presencia, Él nos recibe y nos escucha. La oración nos anima, nos conforta y nos prepara. “…gozándose en la esperanza, perseverando en el sufrimiento, dedicados a la oración” (Ro 12:12).

Lectura de la Biblia

Nos alimentamos mediante la lectura de la Palabra de Dios. A través de ella nuestro Señor nos habla, nos provee consuelo, sanidad y nos da respuestas. “Tú eres mi refugio y mi escudo; tu palabra es la fuente de mi esperanza” (Sal 119:114).

Demos gracias

Fortalecemos nuestra fe cuando damos gracias a Dios por darnos respuestas según Su voluntad. Agradecer en momentos de dificultades nos da descanso, fortaleza y confianza en Dios. “Por nada estén afanosos; antes bien, en todo, mediante oración y súplica con acción de gracias, sean dadas a conocer sus peticiones delante de Dios. Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guardará sus corazones y sus mentes en Cristo Jesús” (Fil 4:6-7). Recordemos, cualquiera que sea nuestra situación de aflicción, Dios tiene cuidado de nosotras. Él nos dará la paz que necesitamos y la quietud anhelada. Cambiará nuestra actitud frente a las tormentas y pondrá en nosotras gozo y contentamiento. En Cristo, Yicell de Ortiz

Yicell de Ortiz

Dirige y escribe en el blog mujeresdeesperanzaenrd.com y yicelldeortizblog.com, donde tiene como propósito encaminar a las mujeres a Jesucristo y que ellas tengan vidas, matrimonios y familias fundamentadas en Él, proveyéndoles recursos bíblicos diversos y compartiendo también en las redes sociales. Es esposa de Jehiel Ortiz y madre de Laura Isabel y Luis Eduardo. Es miembro junto a su familia, de la Iglesia Bautista Internacional (IBI), en donde juntos colaboran en el ministerio de jóvenes Adultos M-AQUI.»

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