Mi esposo es mi amigo

Dios no creó el matrimonio únicamente para unir a un hombre y una mujer, sino para que compartieran la vida y se acompañaran en la misión que Él les encomendó. Desde el principio, el compañerismo fue parte esencial del propósito de Dios para el matrimonio.
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Cada vez que hablo con chicas acerca de un futuro cónyuge, uno de mis consejos constantes es: cásate con tu mejor amigo. Y cuando aconsejo a una esposa de años, le pregunto sobre cómo va su relación de amistad con su esposo ¿Por qué la amistad matrimonial importa tanto?

De la amistad a la unidad

Cuando el Señor creó los cielos y la tierra, todo era muy hermoso y magnífico, ¡superlativamente bueno!, excepto una cosa: el hombre estaba solo. Entonces el Señor le creó una amiga, alguien que lo acompañara en la misión de Dios. Luego, los bendijo y formó el primer matrimonio. Génesis 2 nos muestra que la primera función del matrimonio es el compañerismo.

La amistad está implícita en el verso 24:

 Por tanto el hombre dejará a su padre y a su madre y se unirá a su mujer, y serán una sola carne (énfasis añadido).

Dios creó al hombre y a la mujer para que compartieran la vida. / Foto: Lightstock

La palabra traducida como unirá, es el hebreo דָּבַק dabác, que significa literalmente “adherirse” (como pegamento) y, simbólicamente, “lealtad, afecto o devoción”. Es una palabra que nos habla acerca de la intimidad. La intimidad es la cercanía mediante la cual llegamos a ser uno. La intimidad es el medio y la unidad es la meta.

Las palabras traducidas como una sola son el hebreo אֶחַד ekjád y בָּשָׂר basar, que significan que dos cuerpos (dos genitales), se funden en uno solo y, por implicación, significa que dos personas se convierten en una sola, no solo físicamente, sino en el ser interior, alma, emociones y pensamientos.  La Biblia nos enseña que la unidad es de mucha relevancia en todas las relaciones entre creyentes ¡cuánto más entre los esposos!

Sin amistad no puede haber intimidad. Si no hay intimidad, lo que existe es distanciamiento; los esposos distanciados, no construyen unidad. Sin unidad, la relación se marchita y perece. Los esposos usan la amistad y la intimidad para llegar a la unidad. Son amigos que viven uniéndose y forjando unidad para producir una relación frondosa, para la gloria de su Creador.

Sin amistad no puede haber intimidad. / Foto: Unsplash

Amigos que se aman

Cuando la amistad es un fundamento sólido, el amor matrimonial florece. Veamos el libro de Cantar de los Cantares (RV60, énfasis añadido):

•   1:15a He aquí que tú eres hermosa, amiga mía;

•   5:16b Tal es mi amado, tal es mi amigo, Oh doncellas de Jerusalén.

Las palabras hebreas traducidas como amigo/amiga significan asociado, colega, compañero de trabajo o un vecino y, en algunos pasajes, se traduce como prójimo. Es notable que en el libro más romántico y erótico de la Biblia, los esposos se llamen amigo y amiga. La imaginería floral y frutal de Cantares, así como el énfasis en la amistad, hacen eco a Génesis 2, porque para el Señor sigue siendo importante que los esposos no solo sean amantes que unen sus cuerpos, sino que sean compañeros y amigos.

Hay etapas en que se complica ser amantes apasionados por alguna circunstancia; hay ocasiones en que el romance se ve opacado por el estrés que toca nuestra puerta; a veces tendremos que pausar el ministerio de la iglesia local. Pero siempre podemos continuar siendo los mejores amigos, en las buenas y en las malas. Antes que todo los esposos han de ser compañeros que se aman. Recuerda, la amistad está vinculada al amor conyugal.

Es notable que en el libro más romántico y erótico de la Biblia, los esposos se llamen amigo y amiga. / Foto: Unsplash

Un rasgo de carácter

La palabra hebrea para amigos en Cantares proviene de una raíz que significa “cuidar” o “alimentar”. Entonces, desde la perspectiva de Cantares, el cónyuge es un amigo a quien cuidamos y alimentamos, en lo literal y en lo simbólico. A lo largo de la Escritura vemos muchos textos que nos llaman a cuidarnos y a alimentarnos mutuamente.

Por ejemplo, en 1 Tesalonicenses 5:11 leemos: “Por tanto, confórtense los unos a los otros, y edifíquense el uno al otro, tal como lo están haciendo”. Aunque este versículo es una prescripción para carácter de un grupo de creyentes, con más razón debemos ponerlo en práctica en casa. Imagina el matrimonio como un par de amigos que continuamente nos animamos y fortalecemos mutuamente. Suena ideal ¿cierto?

La amistad nos ayuda a mostrar el carácter de Cristo. A nuestras amistades les tratamos bien, les ofrecemos gracia y compasión, les acompañamos, les tenemos confianza, les ayudamos y pedimos ayuda, disfrutamos las risas y nos abrazamos en las lágrimas, nos gozamos con sus logros y amonestamos su pecado. ¿Por qué habríamos de aplicarlo con todos excepto con nuestro cónyuge? Al contrario, el matrimonio está diseñado para ser la amistad más exclusiva, íntima y llena de amor.

La amistad nos ayuda a mostrar el carácter de Cristo. / Foto: Unsplash

Amor Filéo

Uno de los tipos de amor presentados en la Escritura es el amor filial, del griego φιλέω filéo (p. ej. Jn 11:13; 20:2; Tit 3: 15; Ap 3:19), una palabra que significa ser amigos, tener afecto y apego personal. Se refiere a la amistad, al aprecio y deleite que surgen de manera natural en relaciones cercanas. Por eso, en algunos contextos se traduce como besar. Mientras que el amor abnegado es un mandamiento a la voluntad, el amor filial es una meta porque tiene su base en el corazón y sentimientos; por ello no se ordena imperativamente, sino que se espera que exista entre los creyentes… y entre los esposos también.

Predicación sin palabras

Jesús elevó la relación con Sus discípulos de siervos a amigos y el Señor planeó que el matrimonio fuera el simbolismo de la comunión entre Cristo y Su iglesia (Jn 15:15; Ef 5:31-32). Así, la amistad, la intimidad, la unidad y la mutualidad de nuestro matrimonio modelan la cercanía que es posible tener con Cristo. Además, es importante que nuestro matrimonio sea dichoso porque así evidenciamos a otros el gozo de relacionarnos con nuestro Salvador. Aunque enfrentemos muchas aflicciones externas, la amistad con Jesús permanece dichosa (Ro 8:35) y justo así debería ser con nuestro esposo.

La amistad, la intimidad y la unidad de nuestro matrimonio modelan la cercanía que es posible tener con Cristo. / Foto: Pexels

Es preocupante que existan parejas que se han casado por un “deber cristiano en pro de la obra”, pero subestiman la chispa y el placer de una amistad íntima, unida, dichosa y plena. La alta tasa de divorcios entre cristianos refleja el alto distanciamiento en la pareja. Y algo igualmente lamentable es la cantidad de cristianos que permanecen legalmente casados pero que están emocionalmente divorciados, viviendo una farsa, con una máscara que no refleja a Cristo ni le da gloria. Amiga, ¿que mensaje está predicando nuestro matrimonio?

¿Cómo cultivo la amistad?

Ya sea que estés por casarte o tengas muchos años de casada, te comparto algunos consejos:

•   Pasen tiempo juntos. Cualquier amistad requiere muchas horas de convivencia para compartir actividades variadas. Sé intencional en hacer espacio en tu agenda. La cantidad es parte de la calidad.

•   Conversen. Estar juntos sin hablar no sirve de mucho. Hablen de todo, no solo de los pendientes y cuentas por pagar. Hablen de lo trivial, de lo emocional, de lo divertido y lo doloroso, de lo que gusta o incomoda, de lo que están aprendiendo en la Biblia, de pecados por solucionar, etc. Asegúrate de escuchar, asimilar y ser cortés para hablar.

•   Observa y actúa. Una buena amiga conoce a fondo porque ha puesto atención. Sabe cuando algo no anda bien o cuando algo va maravilloso y actúa en consecuencia. No seas indiferente, aprende a ser su mejor amiga, con palabras y hechos concretos.

•   Busca un diferenciador. La relación con tu esposo es única. En tu trato con él, añade un toque especial y exclusivo, distinto a lo que haces con otras amistades ¡Sé creativa!

Cualquier amistad requiere muchas horas de convivencia para compartir actividades variadas. / Foto: Unsplash

Querida mujer, mi oración es que puedas escribir tu propia versión de Cantares y decir: mi esposo es mi amigo, disfruto su compañía, amo compartir cada suceso de nuestras vidas. Oh, mujeres de la iglesia, quiero pasar mi vida con mi mejor amigo, mi esposo.

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Michelle Espinoza de Mejía

Michelle Espinoza de Mejía

Michelle Espinoza de Mejía trabaja con jóvenes y adolescentes en su iglesia en México desde hace más de 20 años. Se ha capacitado con avidez en el tema de la sexualidad y le apasiona instruir a la juventud para que sea todo aquello que el Señor planeó. Es diseñadora con maestría en mercadotecnia y catedrática universitaria. Está casada desde hace 25 años y tiene 2 hijos.

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