La fuente para nuestra vida espiritual

¿Por qué obedecer los mandatos de Dios en Su Palabra? ¿Cuáles deben ser mis motivaciones para ser un creyente obediente y sumiso a las Escrituras?
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“Porque yo soy el Señor vuestro Dios. Por tanto, consagraos y sed santos, porque yo soy santo. No os contaminéis, pues, con ningún animal que se arrastra sobre la tierra. “Porque yo soy el Señor, que os he hecho subir de la tierra de Egipto para ser vuestro Dios; seréis, pues, santos porque yo soy santo.” —Levítico 11:44-45

¿Por qué obedecer los mandatos de Dios en Su Palabra? ¿Cuáles deben ser mis motivaciones para ser un creyente obediente y sumiso a las Escrituras? Hace semanas atrás estuve hablando con un hombre de la iglesia local que tiene varias décadas más que yo. Me contaba que cuando él era joven, para poder tener agua en las casas se debía hacer una perforación en la tierra para llegar hacia una fuente natural excavando lo suficiente hasta encontrar un manantial limpio y fresco. En ocasiones de debía perforar 50 ó 60 metros, no es que no hubiera agua más arriba, pero podían estar contaminadas, y había que asegurarse de que se estaba bebiendo de la fuente correcta, eso es lo único que aseguraría agua fresca a futuro y salud para la familia. Pensaba en esta ilustración comparándola (imperfectamente) con los lugares donde buscamos motivación para vivir la vida cristiana, algunos buscan la motivación en recompensas temporales: «Obedeceré a Dios para que me bendiga económicamente, con buena salud y que pueda vivir bien». Otros, quizás, están pensando en obedecer para ganar el favor salvador de Dios: «Obedeceré para que Dios tenga misericordia de mi y me salve». Sin duda existen aquellos que piensan en obedecer a Dios para ganar el favor de las personas, o para alimentar su orgullo como personas espirituales. Existen decenas de motivaciones incorrectas, de fuentes contaminadas, y digo «contaminadas» porque aparentan ser espirituales, pero no lo son. Entonces, ¿qué son motivaciones correctas para buscar obedecer a Dios? Bueno, hay mucho en la Biblia sobre esto, pero miremos el texto de hoy y allí encontraremos dos fuentes de agua pura para nuestra salud espiritual:

  1. Obedecemos por quién es Dios.
  2. Obedecemos por lo que Dios ha hecho por nosotros.

Dios es santo, Él nos creó para su propia gloria, nosotros nos desviamos tras el pecado (Gn. 2-3), pero Él sigue siendo tan santo como eternamente ha sido y no tiene ningún tipo de comunión con el pecado. Él merece que nosotros le obedezcamos por que Él es Dios, nos creó y nos sustenta. Y segundo, Dios ha hecho por nosotros algo tan maravillosamente grande que merece nuestra adoración, obediencia y entrega: ha dado a su Hijo Unigénito para que todo aquel que crea en Él tenga vida eterna (Jn. 3:16). Quiera el Señor darnos la gracia para ir a buscar de estas fuentes puras para nuestra vida espiritual, que la persona de Dios y el Evangelio (lo que ha hecho por nosotros) sea lo que nos motive para la obediencia a Su Palabra.

Enrique Oriolo

Enrique es co-fundador de Soldados de Jesucristo, actualmente sirve como misionero y pastor ordenado en la Iglesia Bíblica de City Bell, en Argentina. Está casado con Tamara y es padre de dos hijas, Luz y Paz.

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