Noviembre 8
Si por causa del día de reposo apartas tu pie para no hacer lo que te plazca en Mi día santo, y llamas al día de reposo delicia, al día santo del Señor, honorable, y lo honras, no siguiendo tus caminos, ni buscando tu placer, ni hablando de tus propios asuntos, entonces te deleitarás en el Señor, y Yo te haré cabalgar sobre las alturas de la tierra (Isaías 58:13-14).
Es posible buscar a Dios sin glorificarlo. Si queremos que nuestra búsqueda lo honre, debemos buscarlo por el gozo de la comunión con Él.
Considera el día de reposo como un ejemplo de esto. El Señor reprende a Su pueblo por buscar su propio placer en Su día santo. “Si por causa del día de reposo apartas tu pie para no hacer lo que te plazca en Mi día santo”. Pero ¿qué quiere decir? Acaso, ¿quiere decir que no debemos buscar nuestro gozo en el Día del Señor? No, porque a continuación dice: “[Llama] al día de reposo delicia”. Y en el versículo 14: “Te deleitarás en el Señor”. Así que lo que critica es que se deleitan en sus propios asuntos en el día de reposo, en lugar de deleitarse en la belleza de su Dios y en el descanso y la santidad que este día representa.
Dios no está reprendiendo el hedonismo del pueblo. Está reprendiendo su debilidad. Como dijo C. S. Lewis: “Nos complacemos muy fácilmente”. Se han conformado con intereses seculares y, por tanto, los honran por encima del Señor.
Observa que llamar al día de reposo “delicia”, es paralelo a llamar al día santo del Señor “honorable”. “Si… llamas al día de reposo ‘delicia’, al día santo del Señor, ‘honorable’…”. Esto significa que honran lo que les causa deleite. O que glorifican lo que disfrutan.
Disfrutar a Dios y la glorificación de Dios son lo mismo. Su propósito eterno y nuestro placer eterno se unen en una sola experiencia de adoración. Para eso es el Día del Señor. De hecho, para eso es toda la vida.
