Noviembre 1
“Soy Rut, su sierva. Extienda sobre mí el borde de su manto, ya que usted es un pariente que me puede redimir”. Rut 3:9, NVI
He aquí una verdad que hace toda la diferencia: tienes un pariente-redentor.
El segundo capítulo de Rut termina con la escena en la cual Noemí revela que Booz es un pariente cercano y uno de “los parientes que nos pueden redimir” (Rut 2:20, NVI). Mucho antes de que tuviera lugar la historia de Rut, Dios había establecido prácticas que la afectarían no solo a ella, sino también a la nación de Israel y a todo Su pueblo a lo largo de la historia redentora.
Las dos prácticas del Antiguo Testamento establecidas desde hacía mucho tiempo y que debemos comprender para apreciar el contexto y el gozo de esta historia son el levirato y el goel. El proceso de levirato regulaba las costumbres israelitas de volver a casarse para que, si un hombre moría, su nombre y su línea familiar no murieran con él ni fueran vulnerables a los caprichos de otras personas (Dt 25:5-10). Goel, por su parte, es un verbo hebreo que significa “recuperar o redimir” y a menudo (y preferiblemente) se traduce como “pariente-redentor”. La ley de Moisés establece esta responsabilidad en Levítico 25, donde prevé que un pariente pueda cuidar y mantener a un miembro de la familia menos afortunado en determinadas circunstancias. El pariente redentor tenía la responsabilidad de hacer todo lo necesario para asegurar la tierra y mantener a su pariente.
Booz mantuvo voluntariamente estas dos costumbres, proveyendo y cuidando a Noemí y Rut en su vulnerabilidad y necesidad. Booz no solo era uno de los antepasados de Jesús, sino que además prefiguraba la venida de Cristo como nuestro pariente-redentor.
Al igual que Rut se echó a los pies de Booz, desesperadamente necesitada y dependiente de sus cuidados, nosotros nos echamos a los pies de Cristo, buscando Su misericordia. Y como Booz trató con Rut, así Cristo trata con cada pecador que viene a Él en arrepentimiento, cubriéndolo con la sangre del pacto, por la cual nos acoge en toda la paz, seguridad y satisfacción de estar bajo Sus alas (Sal 91:4). Él alivia nuestras penas, calma nuestros temores y seca cada una de nuestras lágrimas. Rut llegó a Booz como una extranjera sin dinero y se enriqueció con todas sus bendiciones. Nosotros acudimos a Jesús en pobreza espiritual y nos convertimos en coherederos con Él (Ro 8:17). Así como Booz tomó a Rut y la convirtió en su esposa, Cristo nos toma a nosotros y nos convierte en Su esposa (Ap 19:7-8).
La Biblia está llena de ejemplos en los que Dios provee y preserva a Su pueblo mucho antes de que se den cuenta de que lo necesitan. El plan redentor de Dios para Rut en Israel, y para todo Su pueblo a lo largo de la historia, fue trazado no solo desde el establecimiento del rol de pariente-redentor, sino desde el mismo principio de los tiempos (Ef 1:3-7).
Hoy, puedes estar seguro de que Jesús es el Esposo y Pariente-Redentor de Su iglesia. Puedes estar seguro de que Él ha asumido la responsabilidad de hacer todo lo necesario para cuidarte, proveerte y llevarte con seguridad a Su eterna tierra prometida. Puedes estar seguro de que cualquier cosa que te asalte por dentro y por fuera, estás a salvo bajo Sus alas.
Devocional tomado del libro Verdad para Vivir: 365 devocionales diarios
