Junio 30
Porque después de todo, es justo delante de Dios que Él pague con aflicción a quienes los afligen a ustedes. Pero que Él les dé alivio a ustedes que son afligidos… cuando el Señor Jesús sea revelado desde el cielo con Sus poderosos ángeles en llama de fuego, dando castigo a los que no conocen a Dios, y a los que no obedecen al evangelio de nuestro Señor Jesús (2 Tesalonicenses 1:6-8).
Llegará un momento en que la paciencia de Dios se agotará. Cuando Dios haya visto a Su pueblo sufrir durante el tiempo señalado y se complete el número de mártires establecido (Apocalipsis 6:11), entonces una venganza justa y santa vendrá del cielo.
Observa que la venganza de Dios sobre quienes han afligido a Su pueblo la experimentamos como “alivio”. “Es justo delante de Dios que Él pague con aflicción a quienes los afligen a ustedes. Pero que Él les dé alivio a ustedes que son afligidos”. En otras palabras, el juicio sobre “quienes nos afligen” es una forma de gracia hacia nosotros.
Quizás la imagen más notable del juicio como gracia es la de la destrucción de Babilonia en Apocalipsis 18. En su destrucción, una gran voz del cielo clama: “Regocíjate sobre ella, cielo, y también ustedes, santos, apóstoles y profetas, porque Dios ha pronunciado juicio contra ella por ustedes” (Apocalipsis 18:20). Entonces se oye a una gran multitud exclamar: “¡Aleluya! La salvación y la gloria y el poder pertenecen a nuestro Dios, porque Sus juicios son verdaderos y justos, pues ha juzgado a la gran ramera que corrompía la tierra con su inmoralidad, y ha vengado la sangre de Sus siervos en ella” (Apocalipsis 19:1-2).
Cuando la paciencia de Dios haya llegado a su fin, y esta era haya terminado, y el juicio venga sobre los enemigos del pueblo de Dios, los santos no desaprobarán la justicia divina.
Esto significa que la destrucción final de los impenitentes no será experimentada como una miseria para el pueblo de Dios.
La renuencia de otros a arrepentirse no secuestrará el afecto de los santos. El infierno no podrá chantajear al cielo para que caiga en la miseria. El juicio de Dios será aprobado, y los santos experimentarán la vindicación de la verdad como una gran gracia.
