Junio 27
¡Cuán grande es Tu bondad …que has manifestado para los que en Ti se refugian ( c).
La experiencia de la gracia venidera muchas veces depende de si nos refugiamos en Dios, o si dudamos de Su cuidado y corremos a protegernos en otros refugios.
Para los que se refugian en Dios, las promesas de gracia venidera son muchas y de gran riqueza:
- Ninguno de los que se refugian en Él será condenado (Salmo 34:22).
- Dios es un escudo para todos aquellos que se refugian en Él (2 Samuel 22:31).
- Bienaventurados son todos los que se refugian en Él (Salmos 2:12).
- El Señor es bueno, fortaleza en el día de la angustia; Él conoce a los que en Él se refugian (Nahum 1:7).
No ganamos ni merecemos nada al refugiarnos en Dios. Escondernos, por nuestra debilidad y necesidad de protección, no es una forma de elogiar nuestra autosuficiencia. Simplemente demuestra que nos consideramos indefensos y que el escondite es un lugar de rescate.
En todas las promesas que acabo de citar, la condición para recibir una gran bendición de Dios es que nos refugiemos en Él. Esa condición no es meritoria; es la condición de la desesperación, de la debilidad reconocida, de la necesidad y de la confianza.
La desesperación no exige ni merece; implora misericordia y busca la gracia.
