Constructores de esperanza para corazones rotos

¿Está tu esperanza construida sobre Jesús? Confía en que Él le dará un sentido a tu dolor.
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El constante ruido de los medios de comunicación, la radio y las redes sociales, puede inyectar en nuestra mente una dieta constante de negatividad y de quebrantamiento. Si lo unimos a nuestro propio dolor, enfermedad y sufrimiento, es fácil entender por qué tantas personas experimentan un sentimiento de desesperanza, y esto a diario o semanalmente. No obstante, no debemos olvidar quién tiene la última palabra para el cristiano. Una tarde, un hombre se dirigió a un juego de la Liga Menor de Béisbol. Le preguntó a un chico del banquillo por la puntuación. El chico respondió: —Dieciocho a nada—estamos perdiendo. —Muchacho—dijo el espectador—apuesto que estás desanimado. —¿Por qué debería estarlo?—replicó el chico—¡Ni siquiera hemos llegado a batear aún! Esto requiere un ruidoso «¡Amén!» (dependiendo de en qué lugar te encuentres al leerlo). Que los siguientes «constructores de esperanza» te sirvan como recuerdo de que: a Jesús le toca batear.

Constructor de esperanza #1: Jesús terminará lo que empezó en ti

No sé cómo eres, pero a menudo olvido los héroes de la fe que ya están en el Cielo experimentando lo que nosotros esperamos con ansias. No sabemos con certeza (teológicamente hablando) si nuestros seres queridos que son salvos están mirando y animándonos a continuar, pero sí sabemos que una «nube de testigos» ya está en el Cielo y ven en primera fila lo que Jesús puede hacer. También sabemos que Jesús promete tener la última palabra en relación a nuestro glorioso futuro. Eso es algo grande, porque si lo que estás enfrentando te lleva a la desesperanza, recordar a Quién perteneces y Quién está detrás de ti, traerá esperanza a tu vida. A partir de ahora dejaré que el autor de Hebreos tome la palabra. He agregado algunos énfasis en ciertas frases en las que quiero que medites: «Por tanto, puesto que tenemos en derredor nuestro tan gran nube de testigos, despojémonos también de todo peso y del pecado que tan fácilmente nos envuelve, y corramos con paciencia la carrera que tenemos por delante, puestos los ojos en Jesús, el autor y consumador de la fe, quien por el gozo puesto delante de Él soportó la cruz, menospreciando la vergüenza, y se ha sentado a la diestra del trono de Dios. Considerad, pues, a aquel que soportó tal hostilidad de los pecadores contra sí mismo, para que no os canséis ni os desaniméis en vuestro corazón» (Hebreos 12:1-3). La misma fe que salvó a Abraham y a todos los demás héroes de la fe que se enumeran en el libro de Hebreos, es la misma fe que puedes tener en Jesús. Puedes resistir esta vida, no en tus propias fuerzas, sino en las de Él. Este pasaje es también un recordatorio clave sobre despojarnos del pecado y del peso que disminuye nuestra velocidad y nos impide experimentar mayor gozo en Jesús. Algunas personas prefieren aferrarse a pecados y a pesos como la amargura, la falta de perdón, las adicciones, aun el odio, y lo hacen porque estas reacciones les ayudan a justificar falsamente su enojo y desesperanza. Otros luchan con la desesperanza porque su esperanza está aferrada a cosas erróneas. Cuando tu esperanza está envuelta en las cosas de este mundo y no en Jesús, vas camino a la decepción. Un amigo pastor relaciona tener amargura y enojo mientras se corre la carrera de la vida cristiana con tratar de correr un maratón llevando puesto una parka. Puede que llegues a la meta, pero sin duda estarás sobrecalentado y lo harás en el doble o el triple del tiempo que te hubiera tomado llegar allí. No necesitas mirarte a ti mismo para encontrar esperanza, y no tienes que continuar haciéndote la víctima. Necesitas mirar a Jesús. Él es el autor de tu fe. Él es el consumador de tu fe. Y lo mejor de todo: está sentado a la diestra de Dios el Padre y tiene grandes planes para tu futuro. Enfócate en Él para que no te canses ni te desanimes en tu corazón.

Constructor de esperanza #2: Jesús ha estado donde te encuentras y ha triunfado

Si Jesús fuera un deidad indiferente y que se encuentra en un lugar distante, esto no sería de consuelo para nosotros. No obstante, aun en el inicio de la creación, nuestro Dios anduvo en ella en alguna manera y forma (Génesis 3:8). Él es santo y apartado, y aun así es personal y cercano. Otra vez, el autor de Hebreos nos provee de un constructor de esperanza cuando muestra a Jesús como uno que ha estado donde nosotros estamos y que puede compadecerse de nosotros. Hebreos 4:14-16 declara: «Teniendo, pues, un gran Sumo Sacerdote que trascendió los cielos, Jesús, el Hijo de Dios, retengamos nuestra fe. Porque no tenemos un Sumo Sacerdote que no pueda compadecerse de nuestras flaquezas, sino Uno que ha sido tentado en todo como nosotros, pero sin pecado. Por tanto, acerquémonos con confianza al trono de la gracia para que recibamos misericordia, y hallemos gracia para la ayuda oportuna». Jesús anduvo en el camino en el que te encuentras y lo hizo perfectamente. Si Él es nuestro Salvador, vas a lograrlo, no por ti, sino a pesar de ti. Por Jesús, no estás sosteniendo la esperanza ¡La esperanza te sostiene a ti!

Constructor de esperanza #3: Jesús no te ha dejado solo

Uno de los mayores miedos que los apóstoles de Jesús tenían, es el mismo con el que muchos luchan hoy. Pensamos: no quiero estar solo. Su promesa para ellos es la misma promesa para nosotros cuando dijo: «No os dejaré huérfanos; vendré a vosotros» (Juan 14:18). Estas palabras que anunciaban Su glorioso regreso son una promesa de la venida del Espíritu Santo, y también que Jesús estaría en ellos y ellos en Él. Aquellos que tienen a Jesús nunca están solos. Cuando la soledad levanta su fea cabeza, el creyente la pone nuevamente en su lugar al recordar las promesas que Jesús hizo. Si esto no funciona, quizás necesites observar más profundamente en qué estás dependiendo. En relación a la dependencia en las personas, quiero retarte a evaluar tu corazón. Como una persona sociable, estoy de acuerdo contigo en la gran importancia que tienen las relaciones, las amistades y buscar apoyo en personas confiables. Al mismo tiempo, creo que podemos tener una sobredependencia en las personas y reemplazar la prioridad del tiempo con Jesús con tiempo con otras personas. Cuando la soledad nos ataca, una persona sobredependiente piensa primero: «Necesito estar con personas» y no «necesito estar con Jesús». Déjame reiterar: fuimos creados para las relaciones y necesitamos confiar en las personas. No obstante, la soledad continuará cuando nuestra dependencia está en las personas y no en Jesús. Si eres un creyente, nunca estás solo. Puede que te sientas solo, pero Jesús está a un susurro de distancia. Puedes hablarle, abrirle tu corazón y poner tu esperanza en Él. Ve a Él primero. Él está ahí.

Constructor de esperanza #4: Jesús escucha tus oraciones y está orando por ti

De los cinco constructores de esperanza, puede que este sea en el que menos pienses y sin embargo, es que el deberías proponerte recordar más. ¿Alguna vez has orado y te has preguntado si Jesús te escucha? Quizás te has hecho eco de las palabras del Salmo 130:1-2, «Desde lo más profundo, oh Señor, he clamado a ti.¡Señor, oye mi voz! Estén atentos tus oídos a la voz de mis súplicas». Esa es una expresión seria de una necesidad seria. Sin embargo ¿usualmente qué sigue? Los pensamientos son algo así: «Jesús no está escuchándome, solamente le estás hablando al aire. Qué tonto y vergonzoso hablar cuando ni siquiera hay nadie aquí. Con tantas personas orando al mismo tiempo, tus oraciones no son importantes para Dios». ¿Sabes de dónde vienen mentiras como esas? Solamente el Diablo habla así (Juan 8:44). Su objetivo es cegarte para que no puedas conocer y apreciar plenamente este constructor de esperanza. La verdad es que Jesús escucha tus oraciones ¡e incluso está orando por ti! Mira a estos hechos que se encuentran en la Biblia: Puedes echar toda tu ansiedad en Él porque Él tiene cuidado de ti (1 Pedro 5:7). Dios te dará sabiduría si se la pides con fe (Santiago 1:5-8). Dios escucha a aquellos que le adoran (Juan 9:31). Cuando pides cosas que están alineadas con Su voluntad, Él escucha y las hará (1 Juan 5:14). El Señor escucha la oración de los justos (1 Pedro 3:12). Eso resuelve nuestras dudas. Jesús escucha tus oraciones. Sin embargo ¿en verdad está orando por ti? Absolutamente. Romanos 8:31 declara poderosamente que «si Dios está por nosotros ¿quién estará contra nosotros?» y continúa con la seguridad en el verso 34 de que Jesucristo «está sentado a la diestra de Dios [intercediendo] por nosotros». La esperanza aumenta cuando nos damos cuenta de que Satanás es un mentiroso que constantemente acusa a las personas delante de Dios (Apocalipsis 12:10), mientras que Jesús es un rey poderoso que escucha tus oraciones ¡y que está orando por ti! Apaga las mentiras del diablo. Conéctate con Cristo a través de la oración.

Constructor de esperanza #5: Jesús promete que tu dolor tendrá un propósito

Una de las preguntas que tendemos a hacer en medio de una experiencia dolorosa en la vida es: ¿cuál es el propósito de todo esto? Aun si tenemos una gran tolerancia para las pruebas dolorosas, usualmente tenemos una baja tolerancia para no entender el propósito de todo esto. La Biblia repetidamente nos dice que nuestro dolor y nuestras pruebas tendrán propósito y resultados buenos. Santiago 1:2 nos dice que la prueba de nuestra fe va a producir resistencia. ¿Quién no desea más resistencia en su vida? El dolor y las pruebas son una forma en la que Jesús cumple ese proceso. Como un atleta, la forma en la que tu resistencia aumenta es extendiendo los límites y empujándote más allá de donde estabas antes. Lentamente, pero con certeza, serás alguien que resista. Romanos 5:3-5 es otro pasaje que muestra el propósito del dolor. Pablo explica que a través del sufrimiento nuestro carácter está siendo forjado, y que el proceso de construcción de nuestro carácter ¡producirá mucha esperanza! La cruz de Jesucristo es el más grande ejemplo de este constructor de esperanza. A través de ella, Jesús soportó mucho dolor, pero no fue sin propósito. Ningún dolor lo es. Dios le dará un propósito. ¿Está tu esperanza construida sobre Jesús? Confía en que Él le dará un sentido a tu dolor. Este artículo es un fragmento gratuito del último libro de Costi Hinn “More Than a Healer: Not the Jesus You Want But the Jesus You Need” [«Más que un sanador: no el Jesús que quieres sino el que necesitas»].

Costi W. Hinn

Costi W. Hinn es pastor ejecutivo de la iglesia Mission Bible en Tustin, California.

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