Mayo 21
«En verdad te digo que el que no nace de agua y del Espíritu no puede entrar en el reino de Dios». Juan 3:5
Al leer los Evangelios, nos damos cuenta de que gran parte del ministerio de Jesús incluía predicar las buenas nuevas del reino de Dios. Él viajó por ciudades y aldeas para decirle en esencia a la gente: Hay un reino y Yo soy el Rey. Ustedes no están todavía en el reino, pero, si me siguen, serán súbditos del Rey y ciudadanos de ese reino.
Por lo tanto, cuando oramos: «Venga Tu reino» (Lc 11:2), nuestro deseo debería ser que los hombres y las mujeres lleguen al reino de Dios mediante el nuevo nacimiento, que se vuelvan seguidores comprometidos de Jesús. Oramos para que los que viven en rebelión contra Dios sean «[librados] del dominio de las tinieblas y [trasladados] al reino de Su Hijo amado» (Col 1:13). Jesús dejó perfectamente claro que la única manera para entrar en Su reino es a través de este nuevo nacimiento.
El encuentro de Jesús con Nicodemo en Juan 3 resalta esta verdad. Nicodemo era un religioso, un hombre de autoridad y de influencia y, sin embargo, seguía intranquilo, seguía buscando. Al conversar con él, Jesús señaló el prerrequisito necesario para ver Su reino y entrar en él: volver a nacer por el Espíritu. Este nuevo nacimiento, dijo Él, se produce, no de forma natural, sino como resultado de la obra milagrosa del Espíritu de Dios en el corazón humano. Ninguno puede entrar al reino sin que Dios trabaje en él, y nadie está demasiado lejos del reino para que el Señor trabaje en él.
Al orar para que venga el reino de Dios, oramos para que los ojos sean abiertos y los oídos destapados para que los hombres y las mujeres puedan volver a nacer. El Rey viene para establecer Su reino eterno y Él obra hoy mediante Su espíritu para llevar a hombres y a mujeres a ese reino. Hasta el día del regreso del Rey, que tu conciencia de la manera en que la gente entra al reino de Dios produzca un asombro creciente en tu propia conversión y una pasión abrasadora por orar para que el Espíritu haga lo que solo Él puede hacer en el corazón de los perdidos.
Devocional tomado del libro Verdad para Vivir: 365 devocionales diarios
