En la actualidad, existen miles de congregaciones cristianas en nuestros países en Latinoamérica. En algunas de nuestras ciudades incluso tenemos varias iglesias, lo que significa que podemos elegir la que mejor se ajuste a nuestras preferencias. Con todo, para un creyente que desea ser fiel a las Escrituras, la búsqueda de una iglesia sana y bíblica puede ser un gran desafío. Así como cada día somos cuidadosos con los alimentos que nutren nuestro cuerpo, debemos ser aún más diligentes con lo que nuestra alma recibe, pues de ello depende nuestra salud espiritual y crecimiento en la gracia.
Gracias a Dios, esta generación es testigo de un despertar en Latinoamérica, donde muchos cristianos están de regreso al fundamento de las Escrituras. El Señor ha utilizado poderosamente a pastores y predicadores, diversos ministerios y el alcance de las redes sociales para expandir el mensaje del evangelio de Jesucristo y las sanas palabras de Dios. Como resultado, a muchos se les ha “caído la venda de los ojos”, permitiéndoles discernir los errores y las diferencias de sus congregaciones con el estándar bíblico, y anhelan una comunidad saludable. Estoy seguro de que conoces al menos a un cristiano en esta situación, o como mínimo, tú eres ese cristiano.

¿Qué debería hacer un cristiano en esta situación? A continuación, comparto siete consejos fundamentales para navegar este proceso con sabiduría y fidelidad.
1. Examina tus motivaciones con honestidad
Antes de tomar la decisión de abandonar una congregación, debes examinar tus motivaciones. Quizás en tu congregación haya problemas importantes por resolver, pero el corazón no siempre es el mejor consejero, y quizás tengas motivaciones pecaminosas que no has identificado. Recordemos la exhortación que nos hace el autor de Hebreos a no dejar de congregarnos:
Mantengamos firme la profesión de nuestra esperanza sin vacilar, porque fiel es Aquel que prometió. Consideremos cómo estimularnos unos a otros al amor y a las buenas obras, no dejando de congregarnos, como algunos tienen por costumbre, sino exhortándonos unos a otros, y mucho más al ver que el día se acerca (Heb 10:23-25).
Debes preguntarte: “¿Mis motivos para salir son realmente bíblicos o surgen de razones equivocadas, como la comodidad o el roce personal?”. Como señala Carlos Roberto Ríos en su escrito La costumbre de no congregarse, el aislamiento no debe ser tu primera opción. Debes recordar que no existen iglesias locales perfectas, pero sí las hay maduras y firmes en la fe. La inmadurez doctrinal de una iglesia no es una licencia para el estancamiento espiritual ni para el aislamiento “cómodo” (Heb 5:12-14; Ef 4:13-16).

2. Consulta fervientemente la voluntad de Dios
La transición de una iglesia a otra no debe hacerse de forma impulsiva, bajo la guía de las pasiones del corazón, sino que debe ser un acto de obediencia conforme a la voluntad de Dios (Mt 6:10). Se requiere de mucha oración y discernimiento para saber si es el tiempo correcto para partir, especialmente si se están promoviendo falsas doctrinas. Mientras recibes la confirmación del Señor, tu deber como creyente es presentar fielmente la verdad y señalar el error con una actitud mansa y amorosa. Para profundizar en este equilibrio, recomiendo un artículo publicado del pastor Edgar R. Aponte, titulado ¿Qué hago cuando en mi iglesia no se predica la sana doctrina?
3. Reconoce los distintivos de una iglesia saludable
Para encontrar una iglesia bíblica, primero debes saber qué es exactamente lo que estás buscando según los estándares de Efesios 4:1-6. El ministerio de 9Marks ofrece recursos excelentes para identificar estas características. Basándonos en el libro de Mark E. Dever, Nueve marcas de una iglesia saludable, un creyente debe buscar predicación expositiva, teología bíblica, el evangelio, una visión bíblica de la conversión, evangelización, membresía, disciplina eclesial, discipulado y liderazgo bíblico. Estos pilares garantizan que la iglesia no sea solo un centro de reunión, sino un cuerpo que edifica a sus miembros en la verdad.

4. Mantén una búsqueda intencional y perseverante
La búsqueda de una iglesia no debe ser pasiva. Hechos 17:10-11 nos muestra la importancia de escudriñar todo a la luz de la Palabra. Es vital que busques el apoyo de otros hermanos y orar juntos para que Dios supla la necesidad de una congregación que proteja tu corazón del desánimo y levante misiones en tu área de búsqueda. Puedes apoyarte en herramientas prácticas como el buscador mundial de Iglered, la red Acts29, la red ENDOS o la red PILLAR para localizar iglesias de sana doctrina. Al evaluar opciones, es fundamental revisar atentamente sus confesiones doctrinales.
Ahora bien, si con todo no encuentras una iglesia saludable cerca de tu domicilio, no detengas tu búsqueda. El pastor Tim Conway sugiere cinco caminos cuando no hay una iglesia sana cerca: buscar diligentemente, reformar una iglesia existente, mudarse a un área con una iglesia bíblica, comenzar una nueva congregación o esperar activamente. Considera todas estas opciones.

5. Crece en el conocimiento de Dios durante la espera
El periodo de transición no debe ser un tiempo de sequía espiritual (3Jn 4; Ef 4:11). Sigue estudiando la Biblia con diligencia. Si conoces pastores o hermanos maduros en redes sociales, no dudes en solicitar discipulado virtual o consejería bíblica temporal mientras te estableces definitivamente en una congregación. Existen seminarios gratuitos online que pueden fortalecer tu base doctrinal. Te recomiendo literatura sólida para profundizar en tu conocimiento de las Escrituras. En hermenéutica, revisa ¡Cava Más Profundo!, de Beynon & Sach, o Hermenéutica e introducción bíblica, de Lund & Luce. En fundamentos teológicos, autores como Vaughan Roberts, Graeme Goldsworthy, James M. Boyce y Gerald Nyenhuis te darán una guía sólida.

6. Vive una vida de piedad y humildad
Abrazar una vida cuyo centro gravitatorio es Cristo es el llamado de todo creyente (2Ti 2:23; Ga 2:20). Es vital meditar en cómo el evangelio se aplica a cada aspecto de tu vida diaria y vivir piadosamente, así tengas o no una comunidad de fe. Para esto, puedes apoyarte en lecturas como La cruz de Cristo, de John Stott, o La vida cruzcéntrica, de C. J. Mahaney.
Si estás buscando una iglesia, es porque no has encontrado una que satisfaga tus anhelos, y eso puede llevarte a pensar que eres el único que comprende correctamente cómo debe conducirse una iglesia. Debes tener extremo cuidado con el orgullo espiritual y la “apologética malsana”. Denunciar el error no debe convertirse en un estilo de vida amarillista que descuide el mensaje del evangelio. La falta de mansedumbre, la inmadurez o las palabras obscenas denigran el testimonio cristiano. Si has caído en esto, te ánimo a confesar tu pecado y buscar la gracia restauradora de Dios.

7. Continúa predicando el evangelio con denuedo
A pesar de la situación en la que te encuentras, el mandato de que prediques el evangelio sigue vigente para ti (1Co 9:16). Debes proclamar la persona y obra de Jesucristo: Su vida, muerte, resurrección y exaltación como el único medio de salvación ante la ira de Dios (1Co 15:1-4; Lc 24:44-47; Jn 3:16, 36; Hch 4:12). Si necesitas herramientas para compartir tu fe, el ministerio Ontheredbox ofrece recursos excelentes para el evangelismo personal.
Conclusión: ten paciencia
El proceso de encontrar una iglesia sana puede demorar semanas o incluso años. Sin embargo, en este “éxodo” debemos recordar que la gracia de Dios es suficiente y que Él tiene el control absoluto de nuestras vidas y sus circunstancias. Dios es bueno todo el tiempo. Ya sea que estés unido a una nueva congregación o sigas esperando, recuerda que en Cristo estamos mucho mejor de lo que merecemos. Seamos agradecidos por el sacrificio del Señor y entreguemos nuestras vidas como esclavos por amor a Él. Que las palabras del profeta llenen nuestro corazón:
Esto traigo a mi corazón,
por esto tengo esperanza:que las misericordias del Señor jamás terminan,
pues nunca fallan Sus bondades;son nuevas cada mañana;
¡Grande es Tu fidelidad!
(Lam 3:21-23).