Julio 31
“Por la fe Abraham, al ser llamado, obedeció, saliendo para un lugar que había de recibir como herencia; y salió sin saber adónde iba”. Hebreos 11:8
Si buscamos entender mejor qué significa poner por obra la fe y creerle a Dios, entonces no tenemos que buscar más allá que la vida de Abraham. En el libro de Romanos, es descrito como el padre de todos los que tienen fe (Ro 4:16). Estaba “plenamente convencido de que lo que Dios había prometido, poderoso era también para cumplirlo” (Ro 4:21), y esta fue la convicción que lo movió a la obediencia y a la acción.
El llamado de Dios a Abraham fue costoso y radical: “Y el Señor dijo a Abram: ‘Vete de tu tierra, de entre tus parientes y de la casa de tu padre, a la tierra que Yo te mostraré’” (Gn 12:1). Abraham tuvo que dejar su país, sus amigos y su familia extendida; en esencia, todo lo que conocía y amaba. Sin embargo, Dios no se detuvo con el mandamiento. Él prometió bendecir a Abraham y hacer de él una “nación grande” y engrandecer su nombre (Gn 12:2).
Y Abraham obedeció y salió.
¿Por qué haría alguien eso? Abraham no tenía nada más que el mandamiento de Dios y Sus promesas, pero ¡eso fue suficiente para él! Esa es fe en acción. Esa es fe todos los días y en toda generación: creerle a Dios y dar pasos en obediencia.
“Los llamados de Dios”, recuerdo haber escuchado alguna vez decir al ministro escocés Graham Scroggie: “Pocas veces dejan al hombre o a la mujer donde la encontraron. De hecho, si no avanzamos cuando Dios nos dice: ‘Avanza’, no nos quedaremos en el mismo lugar”. Si nos negamos a dar pasos y a poner por obra nuestra fe, retrocederemos aun sin nosotros dar un solo paso.
Abraham, en cambio, avanzó. Él salió en obediencia “sin saber adónde iba”. Fue suficiente para él que Dios le había dicho que se fuera, así que no requirió que se le dijera su destino. Y, al dar pasos en fe, Abraham entró hasta el corazón del plan de Dios para salvar a Su pueblo y bendecir Su mundo. Abraham descubriría que el único lugar donde debes estar es donde Dios te quiere y que el único propósito que debes buscar es cumplir el que Dios te ha dado a conocer.
¿Te ha estado hablando Dios mediante Su Palabra sobre dar pasos de fe y obedecer Su guía? Entonces, “si ustedes oyen hoy Su voz, no endurezcan sus corazones” (Heb 3:15). El mandamiento de Dios puede ir totalmente en contra de todo lo que has estado planeando y pensando y podría requerir que dejes atrás todo lo que representa para ti seguridad… pero, si es Su llamado, debes obedecer.
Devocional tomado del libro Verdad para Vivir: 365 devocionales diarios
