Julio 2
Dios es exaltado, y no lo conocemos; el número de Sus años es inescrutable (Job 36:26).
Es imposible conocer a Dios demasiado bien.
Él es la persona más importante que existe, y esto se debe a que Él hizo a todas las demás personas y cualquier importancia que ellas tengan es gracias a Él.
Cualquier fuerza, inteligencia, habilidad o belleza que las personas tengan proviene de Dios. Para todos los estándares de excelencia, Él es infinitamente más grandioso que la mejor persona que hayamos conocido o de quien hayas oído hablar.
Al ser infinito, Él es inagotablemente interesante. Por tanto, es imposible que Dios sea aburrido. Su demostración continua de las acciones más inteligentes e interesantes es volcánica.
Al ser la fuente de todo buen placer, Él satisface total y finalmente. Si no es así como lo experimentamos, estamos muertos, dormidos o somos ciegos.
Por eso, es sorprendente el poco esfuerzo que se pone en este mundo por conocer a Dios.
Es como si el presidente de la nación viniera a vivir a tu casa por un mes y tú solo lo saludaras al pasar a su lado cada mañana, o de vez en cuando. O como si volaras a la velocidad de la luz por un par de horas alrededor del sol y el sistema solar, y en vez de mirar por la ventana, estuvieras jugando videojuegos. O como si fueras invitado a ver a los mejores actores, cantantes, atletas, inventores y científicos hacer lo que mejor saben hacer, pero que rechazaras la invitación solo para ver los episodios finales de una serie de televisión.
Oremos para que nuestro Dios infinitamente grande, incline nuestros corazones y abra nuestros ojos para que lo veamos tan plenamente como podamos y busquemos conocerlo más.
Devocional tomado del libro The Pleasures of God, páginas XV–XVI.
