Desde la época de Juan Crisóstomo (347–407), se ha intentado limitar el significado de las palabras de Pablo en Romanos 14:23: “Todo lo que no procede de fe, es pecado”. Crisóstomo advierte: “Ahora bien, Pablo ha dicho todas estas cosas refiriéndose al tema en cuestión, no a todo en general”.
Leon Morris sigue este límite y dice:
Sea cual sea la verdad sobre las acciones realizadas antes de convertirse en creyente, Pablo no las está discutiendo aquí. Su preocupación se centra en el creyente que a veces hace cosas que no están motivadas por la fe. The Epistle to the Romans (La Epístola a los Romanos, 493).
Pero Richard Lenski dice: ¡No!
¿Debe esto restringirse únicamente al cristiano y al tema de las adiaphora, es decir, a la fe en este ámbito? No. Abarca este ámbito solo porque es parte de uno mucho más amplio. The Interpretation of St. Paul’s Epistle to the Romans (La interpretación de la Epístola de San Pablo a los Romanos, 854).

¿Qué opinas?
Aquí tienes el contexto para ayudarte a orientarte (Ro 14:21-23):
Es mejor no comer carne, ni beber vino, ni hacer nada en que tu hermano tropiece. La fe que tú tienes, tenla conforme a tu propia convicción delante de Dios. Dichoso el que no se condena a sí mismo en lo que aprueba. Pero el que duda, si come se condena, porque no lo hace por fe. Todo lo que no procede de fe, es pecado.

Agustín, en sus Cátedras sobre el Evangelio según San Juan, cita Romanos 14:23 como una afirmación universal que abarca todas las condiciones humanas:
No es para que digas: “Antes de creer ya hacía buenas obras, y por eso fui elegido”. ¿Qué buena obra puede ser anterior a la fe, cuando el apóstol dice: “Todo lo que no procede de la fe es pecado”? Nicene and Post-Nicene Fathers, Vol. 7 (Padres Nicenos y Postnicenos, vol. 7).
Thomas Schreiner se pone del lado de Agustín y señala que Pablo fácilmente podría haber planteado un argumento más limitado deteniéndose en la primera parte del versículo 23 (“Pero el que tiene dudas, si come, es condenado, porque no come por fe”). Argumento planteado. Fin de la discusión. Pero no. Ahora añade la premisa incondicional: “Porque todo lo que no procede de la fe es pecado” (Romans [Romanos], 739).

Apoyo general para un punto específico
Es cierto, por supuesto, como dice Morris, que Pablo no está hablando de las acciones de los no creyentes en Romanos 14. Pero ese no es un argumento convincente. Con frecuencia respaldamos puntos específicos con argumentos generales.
Por ejemplo, podríamos decir: “Las agujas largas de los relojes de pie de esta tienda dan una vuelta completa de 360 grados cada hora. Porque las manecillas largas de todos los relojes que tienen esferas circulares recorren 360 grados cada hora”. Nadie nos consideraría razonables si dijéramos: “De estas dos oraciones lo único que podemos aprender es que los únicos relojes cuyas manecillas largas recorren 360 grados cada hora son los relojes de pie de esta tienda, porque esos son de los que estamos hablando”. No. Introdujimos un punto universal para respaldar el específico.

Eso es lo que ha hecho Pablo. “Todo lo que no procede de fe, es pecado”, es un punto universal. Hay numerosos apoyos para esto fuera de Romanos 14:23. Por ejemplo:
- El punto de Pablo en Romanos 4:20 es que la fe glorifica a Dios: “Abraham no titubeó con incredulidad, sino que se fortaleció en fe, dando gloria a Dios”. La razón por la que los actos sin fe son pecado es que no glorifican a Dios como digno de confianza.
- En 1 Corintios 10:31, Pablo dijo: “Háganlo todo para la gloria de Dios”. Pero no puedes glorificar a Dios si lo estás deshonrando al no confiar en Él. Así que donde no hay fe, se está desobedeciendo 1 Corintios 10:31 en cada acción (por muy neutral que sea en sí misma).
- Hebreos 11:6 dice: “Sin fe es imposible agradar a Dios”. Por tanto, donde no hay fe, todos los actos desagradan a Dios.

Cuando la virtud es pecado
Por eso dijo Agustín que incluso las virtudes de los no creyentes son pecado. Un ejemplo podría aclarar mejor esta acusación radical contra la “bondad” humana sin fe.
Imagina que eres padre de un hijo adolescente. Le recuerdas que lave el auto antes de usarlo para llevar a sus amigos al partido de baloncesto de esta noche. Él ya había aceptado hacerlo.
Se enoja y dice que no quiere hacerlo. Tú le recuerdas con amabilidad pero con firmeza su promesa, y le dices que eso es lo que esperas de él. Él se resiste. Tú le dices: “Bueno, si vas a usar el auto esta noche, eso es lo que acordaste hacer”. Él sale furioso de la habitación. Más tarde lo ves lavando el auto.
Pero no lo está haciendo por amor hacia ti ni por un deseo de honrar a Cristo al obedecer las Escrituras. Quiere ir al partido con sus amigos. Eso es lo que impulsa su “obediencia”. Pongo “obediencia” entre comillas porque es solo externa. Su corazón está mal. A esto me refiero cuando digo que toda “virtud” humana es depravada si no proviene de un corazón que ama al Padre celestial, incluso si el comportamiento se ajusta a las normas bíblicas.
Ante todo, delante de Dios
La terrible condición del corazón humano nunca será reconocida por quienes la evalúan únicamente en relación con otras personas. Tu hijo llevará a sus amigos al partido de baloncesto. Eso es un “gesto de amabilidad”. Ellos lo recibirán como un “favor”. Por tanto, la maldad de nuestras acciones nunca puede medirse simplemente por el bien o el daño que causan a otros seres humanos.

Romanos 14:23 deja claro que nuestra depravación es una condición que se refiere principalmente a Dios, y solo en segundo lugar al hombre. Este es el gran descubrimiento que debe ocurrir para que las personas vean el alcance de su pecado y la grandeza del Salvador.
Publicado originalmente en Desiring God.
