Junio 16
«Por tanto, hermanos, les ruego por las misericordias de Dios que presenten sus cuerpos como sacrificio vivo y santo, aceptable a Dios, que es el culto racional de ustedes». Romanos 12:1
Cuando se le pidió que explicara el impacto de su vida, William Booth, quien fundó el Salvation Army [Ejército de salvación], respondió en una frase sorprendente: «Jesucristo me tiene por completo». No había nada presuntuoso u orgulloso en esa respuesta. Era simplemente la única forma en que Booth podía explicar por qué él, un hombre ordinario de medios insustanciales había sido utilizado de una manera tan notable y había tenido un impacto tan grande en ese momento particular de la historia.
¿Qué significaría para Jesucristo tenerte por completo?
Al comienzo de Romanos 12, después de once capítulos gloriosos que celebran la salvación del pecado que Dios forjó en la cruz y Su misericordia soberana al elegir a un pueblo para Sí mismo, Pablo hace el llamado a aquellos que confían en Cristo para comprometer el cien por ciento de sí mismos —cuerpo, mente y espíritu— al Señor Jesucristo. La palabra que usa para «rogar» aquí proviene del griego logikos, que nos da nuestra palabra «lógico». En otras palabras, su exhortación no se basa en la emoción o manipulación. Más bien, Pablo está haciendo una súplica racional y urgente a sus lectores, todo con la fuerza de la misericordia de Dios.
No hay dimensión de nuestra humanidad que no se vea afectada por nuestra rebelión voluntaria contra Dios. Sin embargo, por Su misericordia, Dios no cuenta los pecados de Su pueblo contra Él, sino que ha retenido la condenación que merecemos. En cambio, Él ha tomado nuestros pecados y los ha contado contra Su único Hijo amado.
Si ignoramos la parte «por las misericordias de Dios» de esta apelación, inmediatamente nos equivocamos. Este es un llamado a las personas que han recibido la gracia habilitadora de Dios para ofrecer sus vidas, no para que puedan ser aceptadas, sino por el hecho de que ya son aceptadas. Esta súplica es para que aquellos de nosotros que ya hemos sido liberados por gracia lleguemos a ser todo lo que Dios quiere que seamos, totalmente devotos a Él.
Dios no nos pide que ofrezcamos nuestro dinero o posesiones. Él quiere que ofrezcamos no menos que estos, sino más: nosotros mismos. Todo lo que somos, todo lo que pensamos, todo lo que sentimos, todo lo que hacemos y todo lo que sabemos: ofrecer esto al Dios que ha dado a Su Hijo por nosotros es la única respuesta lógica a Su misericordia. Cuando entregamos todo de nosotros mismos a Dios, todas nuestras capacidades, tan limitadas como son, pueden ser usadas para Su gloria y propósitos. La vida cristiana viene sin opción de compromisos parciales o condiciones. Es una vida completa.
Hay algo glorioso en el tipo de compromiso que dice: «Estoy dándolo todo». Si vas a dejarlo todo, entonces no hay límite para lo que sucederá en y a través de ti. ¿Serás el tipo de persona que puede decir: «Jesucristo tiene todo de mí»?
Devocional tomado del libro Verdad para Vivir: 365 devocionales diarios
