Julio 31
Pero no tienen raíz profunda en sí mismos, sino que solo son temporales. Entonces, cuando viene la aflicción o la persecución por causa de la palabra, enseguida se apartan de ella (Marcos 4:17).
Con el sufrimiento, la fe de algunos se quiebra en lugar de fortalecerse. Jesús sabía esto y lo explicó con la parábola del sembrador. Algunos de los que oyen la Palabra la reciben al principio con gozo, pero el sufrimiento los hace tropezar y caer.
Por tanto, la aflicción no siempre fortalece la fe. A veces la destruye. Entonces las paradójicas palabras de Jesús se vuelven realidad: “Al que no tiene, aun lo que tiene se le quitará” (Marcos 4:25).
Este es un llamado a que soportemos el sufrimiento con una fe sólida en la gracia venidera, de modo que nuestra fe pueda fortalecerse en lugar de comprobarse como vana (1 Corintios 15:2). “Al que tiene, se le dará más” (Marcos 4:25). Conocer el plan de Dios en el sufrimiento es una de las principales maneras de crecer mediante el sufrimiento.
Si piensas que el sufrimiento no tiene sentido, o que Dios no lo tiene bajo control, o que es caprichoso o cruel, entonces tu sufrimiento te alejará de Dios en lugar de alejarte de todo lo demás y acercarte a Dios, que es lo que debería suceder. Por tanto, es crucial que la fe en la gracia de Dios incluya fe en que Él da gracia para atravesar el sufrimiento.
