¿Qué significa considerar todo como pérdida por amor a Cristo? ¿Qué significa renunciar a todo lo que tenemos por amor a Cristo?
Pablo dijo que él hace esto. “Yo estimo como pérdida todas las cosas en vista del incomparable valor de conocer a Cristo Jesús, mi Señor” (Fil 3:8). Y unos versículos más adelante dijo: “Hermanos, sean imitadores míos” (Fil 3:17).
Así que esto es un mandato para todos los creyentes.
Cristianismo básico
Esto es lo que significa ser cristiano. No se trata de un discipulado avanzado; es el cristianismo básico. Esto queda confirmado en las palabras de Jesús: “Cualquiera de ustedes que no renuncie a todas sus posesiones, no puede ser Mi discípulo” (Lc 14:33). Renunciar a todo lo que tenemos equivale a “[estimar] como pérdida todas las cosas”. Esto es lo que ocurre en la conversión. No puedes ser discípulo sin ello. Jesús lo dijo.
Él describe esta conversión en una parábola: “El reino de los cielos es semejante a un tesoro escondido en el campo, que al encontrarlo un hombre, lo vuelve a esconder, y de alegría por ello, va, vende todo lo que tiene y compra aquel campo” (Mt 13:44). Vender todo lo que tienes con gozo, para obtener el tesoro del reino, es una forma parabólica de decir: considera todo como pérdida para ganar a Cristo.

Así pues, convertirse en cristiano es despertar de la ceguera de la muerte espiritual y encontrar a Jesús tan suficiente y satisfactorio que (1) consideramos todo como pérdida, (2) renunciamos a todas nuestras posesiones y, en lenguaje de parábola, (3) vendemos todo lo que tenemos para poseer el tesoro de Cristo.
Cómo considerar todo como pérdida
En términos prácticos y cotidianos, ¿qué significa hacer esto? Significa, al menos, estas cuatro cosas:
1. Renunciar a todo (considerarlo todo como pérdida) significa que, si tenemos que elegir entre Cristo y cualquier otra cosa, elegiremos a Cristo.
Es decir, aunque Dios no nos ponga en una situación de “o uno u otro” en todo momento, estamos preparados y hemos decidido en nuestro corazón que, si hay que tomar la decisión, elegiremos a Cristo.

2. Renunciar a todo (considerarlo todo como pérdida) significa que nos enfrentaremos a todo de manera que nos acerque más a Cristo, para que ganemos más de Cristo y disfrutemos más de Él, por medio de la forma en que nos relacionamos con todo.
Es decir, recibiremos con gratitud todo lo agradable, dando gracias a Cristo, y soportaremos todo lo doloroso con paciencia, por medio de Cristo.
3. Renunciar a todo (considerarlo todo como pérdida) significa que buscaremos lidiar con las cosas de este mundo de manera que se vea que no son nuestro tesoro, sino que Cristo es nuestro tesoro.
Es decir, nos aferraremos poco a las cosas, las compartiremos generosamente y les atribuiremos valor en relación con Cristo. Buscaremos vivir la paradoja de 1 Corintios 7:30-31: “Que [los cristianos] compran como si no tuvieran nada; [y…] aprovechan el mundo, como si no lo aprovecharan plenamente; porque la apariencia de este mundo es pasajera”.

4. Renunciar a todo (considerarlo todo como pérdida) significa que, si perdemos alguna o todas las cosas que este mundo puede ofrecer, no perderemos nuestro gozo, ni nuestro tesoro, ni nuestra vida, porque Cristo es nuestro gozo, nuestro tesoro y nuestra vida.
Es decir, ante las pérdidas menores no nos quejaremos (Fil 2:14), y ante las pérdidas mayores nos afligiremos, pero no como quienes no tienen esperanza (1Ts 4:13).
Una determinación firme, gozosa y definitoria
Esto es lo que creo que significa encontrar a Jesús tan suficiente y satisfactorio que (1) consideremos todo como pérdida (Fil 3:8), (2) renunciemos a todas nuestras posesiones (Lc 14:33) y (3) vendamos todo lo que tenemos para poseer el tesoro de Cristo (Mt 13:44).
Ninguno de nosotros ama a Cristo de manera tan perfecta, ni vive con tanta coherencia. Pero ser seguidor de Jesús, ser un verdadero cristiano, significa que estas cuatro formas de lidiar con “todo” serán la resolución firme, de gozo y definitoria de nuestras vidas.

A esto nos referiremos cuando digamos con Pablo: “Yo estimo como pérdida todas las cosas en vista del incomparable valor de conocer a Cristo Jesús, mi Señor”.
Publicado originalmente en Desiring God.
