Mayo 28
«Ustedes, amados, acuérdense de las palabras que antes fueron dichas por los apóstoles de nuestro Señor Jesucristo, quienes les decían: ‘En los últimos tiempos habrá burladores que irán tras sus propias pasiones impías’. Estos son los que causan divisiones. Son individuos mundanos que no tienen el Espíritu». Judas 17-19
Las personas que buscan causar divisiones no solo existieron en la iglesia del primer siglo; han estado vivitos y coleando durante toda la historia de la iglesia. Por lo tanto, la instrucción de Judas aquí es tan práctica para nosotros hoy como lo fue para los creyentes que la recibieron originalmente.
Los que causaban divisiones en la iglesia primitiva tenían en común una combinación dañina de errores morales y doctrinales. No tenían al Espíritu, promovían la sensualidad y andaban «tras sus propias pasiones impías» (Jud 16) y, sin embargo, habían logrado infiltrarse en el pueblo de Dios. Judas los describe como «escollos ocultos» (v. 12), arrecifes que yacen desapercibidos justo debajo de la superficie pero que, aun así, pueden producir un desastre absoluto si algún barco golpea contra ellos. De hecho, estos arrecifes pueden hasta hundir el navío.
En respuesta a estos charlatanes, Judas instó a sus hermanos creyentes a que no olvidaran «las palabras que antes fueron dichas por los apóstoles» que advirtieron que, «en los últimos tiempos», la época entre la ascensión y el regreso del Señor, habría quienes se burlarían de la enseñanza de Cristo y de Sus apóstoles escogidos y que tolerarían o hasta promoverían comportamientos motivados por nuestras pasiones impías. En la providencia de Dios, la iglesia primitiva fue prevenida para que no fuera tomada por sorpresa por aquellos que buscaban causar este tipo de divisiones… y, de hecho, nosotros también.
Sin embargo, la Palabra de Dios no solo nos llama a tener cuidado de los que crean discordia y divisiones; también nos dirige a tratar con misericordia a aquellos que luchan con dudas genuinas. Nos dice: «Tengan misericordia de algunos que dudan» y «sálvenlos, arrebatándolos del fuego» del error y del pecado (Jud 22-23), al mismo tiempo que resistimos la enseñanza y los objetivos de los falsos maestros. ¡Mantener este balance es todo un reto! Y, no obstante, Judas no tiene temor de hacer esta exhortación. Los creyentes que están firmes en su fe y en su doctrina son llamados a restaurar a los caídos en un espíritu de mansedumbre (ver Ga 6:1) y a intervenir en la vida de los que están jugando con fuego.
Ya que Dios te ha salvado y guardado, eres llamado a estar alerta al peligro y a arrebatar a otros de las llamas, con valor, pero con gentileza. Y eres llamado a conservarte en el amor de Dios y a orar con diligencia (Jud 20) para que puedas divisar el error y resistir a los que buscan dividir la iglesia de Dios. Solo entonces podrás permanecer firme con tus hermanos y hermanas y decir junto con Judas: «Al único Dios nuestro Salvador, por medio de Jesucristo nuestro Señor, sea gloria, majestad, dominio y autoridad, antes de todo tiempo, y ahora y por todos los siglos. Amén» (Jud 25).
Devocional tomado del libro Verdad para Vivir: 365 devocionales diarios
