No te desanimes: la importancia de paciencia en el ministerio

¿Hay alguien en tu vida que quisieras que conozca al Señor, pero todavía no ves ningún fruto?
Foto: Pexels

Todos hemos escuchado historias dramáticas de conversiones que ocurren de la noche a la mañana. Y sí, eso sucede. Sin embargo, muchas veces, detrás de lo que vemos hay años de semillas sembradas. Llegar a la verdad del Señor es un proceso que lleva tiempo.

Piensa en tu propia historia. Tal vez recuerdas con claridad el momento decisivo en que creíste en Jesús; tal vez no. Pero, antes de ese punto, es probable que hayan existido muchos momentos pequeños que te fueron acercando, poco a poco, a tu conversión.

Así fue en mi caso. Crecí en un hogar cristiano; sin embargo, aun en ese entorno, me tomó años comprender en profundidad la gracia asombrosa del evangelio.

Cuando lo que parece repentino ha tomado décadas

Llevo cuatro años trabajando en un ministerio dirigido a estudiantes universitarios. En ese tiempo, he visto pocas conversiones, pero sí numerosos pasos pequeños hacia el Señor.

Pienso en una estudiante alemana a quien conocí. Cuando nos encontramos, no era cristiana ni vivía conforme a la fe. En poco tiempo, comenzó a asistir a todos los eventos del ministerio, formulaba numerosas preguntas sobre la Biblia y la fe, empezó a congregarse en la iglesia e incluso compartió con su novio su nuevo amor por Cristo. Fue asombroso presenciar esa transformación.

Pero detrás de esa conversión, que parecía haber ocurrido de la noche a la mañana, había una historia más profunda. En su niñez, sus padres solían orar con ella. Con el tiempo dejaron de hacerlo, pero me confesó que lo extrañaba. Las semillas ya estaban sembradas.

En realidad, el proceso fue largo; tomó décadas. Yo solo fui testigo de la etapa final. Y ahora ella continúa en ese mismo camino, como todos nosotros, creciendo cada vez más en conformidad con la voluntad del Señor.

A veces, lo que parece una conversión repentina, es el fruto de semillas que Dios estuvo cultivando durante años. / Foto: Unsplash

Mi experiencia con los hindúes

Había un voluntario en nuestro ministerio, un cristiano originario de la India, que afirmaba que el tiempo promedio de conversión de un hindú al cristianismo era de diez años. Sostenía, además, que la manera más eficaz de dar testimonio era involucrarse en la vida comunitaria de la iglesia.

Esto me ayudó enormemente en mi ministerio con los hindúes. En muchos casos, fui la primera persona en invitarlos a examinar sus creencias y a buscar la verdad, en lugar de aceptarlas únicamente por tradición familiar o presión social. En ellos no había una semilla previamente sembrada.

Estas conversaciones fueron difíciles, y tuve que recordarme la importancia de la paciencia. Confío en haber contribuido a iniciar ese proceso en algunos de ellos, y oro al Señor para que otras semillas sean plantadas y que otros creyentes puedan regarlas en el futuro.

Había un estudiante hindú que se convirtió a partir de una conversación con mi líder durante un viaje de campamento que realizamos. Nos llenó de alegría. Pero detrás de ese momento había un proceso previo: su compañero de cuarto ya había estado hablándole del evangelio durante mucho tiempo. Nosotros solo presenciamos el desenlace.

Algunos afirman que, en promedio, la conversión de un hindú al cristianismo puede tomar hasta diez años. / Foto: Lightstock

Claves para perseverar cuando no ves resultados

¿Tienes a alguien en tu vida con quien has compartido el evangelio varias veces y no ves ningún resultado? Ya sea un vecino, un amigo, un padre o algún familiar, no te desanimes. A continuación, te presento algunas ideas que pueden ayudarte a perseverar cuando te encuentres en esa situación:

Sé una presencia constante en sus vidas

Cultiva una relación genuina e involúcrate en su realidad cotidiana. Cuando estén listos para conversar, sabrán que pueden acudir a ti.

Ama sin condiciones

Muéstrales amor, incluso cuando no percibas cambios evidentes. No son proyectos, sino personas (Jn. 13:35).

Como dice mi mamá: recuerda que todos están en su propio camino

Sé paciente. Cada persona transita su propio proceso, y solo Dios conoce plenamente ese recorrido.

Nunca dejes de orar

Solo el Espíritu Santo puede transformar los corazones. Persevera en la oración por ellos (1 Tes. 5:17; Jn. 6:44).

No olvides que el Señor es soberano

La salvación de otros no descansa en tus hombros. Dios conoce y ama a cada persona más de lo que nosotros podemos comprender.

Perseverar también es confiar en que Dios sigue obrando, aun cuando no puedes verlo. / Foto: Unsplash

En 2 Pedro 3:9, el apóstol afirma que “el Señor no se tarda en cumplir Su promesa, según algunos entienden la tardanza, sino que es paciente para con ustedes, no queriendo que nadie perezca, sino que todos vengan al arrepentimiento”. ¡Qué grande es la misericordia de nuestro Señor!

Ahora bien, es importante hacer una precisión: nada de esto implica que debamos relajarnos o dejar de compartir el evangelio, amparándonos en que el Señor es paciente o soberano. Como señaló uno de mis pastores en un sermón reciente: “No abuses de la paciencia del Señor”.

Comparte el evangelio, porque el tiempo es corto. Pero descansa, porque nuestro Dios es soberano.

Habrá personas que rechacen por completo el mensaje. La Biblia habla de “sacudir el polvo de los pies” cuando no nos reciben a nosotros ni aceptan el mensaje que compartimos. Hay momentos, y personas, que exigen discernimiento para saber cómo, o incluso si, conviene continuar.

En todo caso, recordemos la inmensa paciencia que el Señor ha tenido con nosotros y procuremos extender esa misma paciencia a los demás.

Piensa ahora en alguien a quien quisieras ver conociendo al Señor. ¿Cómo puedes seguir amándolo con fidelidad, perseverando en la oración y confiando en el Señor?

Apoya a nuestra causa

Esperamos que este artículo te haya sido útil. Antes de que saltes a la próxima página, queremos preguntarte si considerarías apoyar la misión de Volvamos al evangelio.

Desde el año 2013 hemos trabajado para servir a la iglesia de habla hispana publicando recursos que apuntan a Cristo y a la verdad de las Escrituras. Nuestro deseo ha sido ayudar a personas como tú a conocer y amar más a Cristo, Su Palabra y Su iglesia. Y queremos continuar proveyendo recursos para tu crecimiento y edificación en la fe.

Volvamos al evangelio siempre ha sido sin fines de lucro y depende de lectores como tú. ¿Considerarías apoyarnos? ¿Cuánto gastas en un café o en un refresco? Con ese tipo de compromiso mensual, nos ayudarás a seguir sirviendo —a ti y a la iglesia del mundo hispanohablante—. ¡Gracias por considerarlo!

En Cristo,

Equipo de Volvamos al Evangelio

¿Mi donación es segura?
¿Mi donación es deducible de impuestos?
¿Puedo cancelar mi donación recurrente?
Hannah Herrera

Hannah Herrera

Hannah Herrera es periodista y escritora, enfocada en temas de inmigración y América Latina. Contribuye regularmente a Christianity Today y ha publicado en otros medios cristianos. Nació y creció en Estados Unidos, y actualmente vive en Colombia con su esposo, David. Lleva cuatro años sirviendo en el ministerio universitario de la CUR (Comunidad Universitaria Reformada): dos en Texas, trabajando con estudiantes internacionales, y dos en Colombia.

Artículos por categoría

Artículos relacionados

Artículos por autor

Artículos del mismo autor

Artículos recientes

Te recomendamos estos artículos

Siempre en contacto

Recursos en tu correo electrónico

¿Quieres recibir todo el contenido de Volvamos al evangelio en tu correo electrónico y enterarte de los proyectos en los que estamos trabajando?

.