Siete oraciones por tu esposa

¿Cuándo fue la última vez que oraste específicamente por tu esposa? Orar por ella va más allá de presentar peticiones generales, es conocerla tan bien que puedas llevar ante Dios su corazón, su mente, sus palabras, sus fuerzas y el gozo que a veces se le va en el día a día.
Foto: Envato Elements

Los cristianos tenemos la bendición de orar, de hablar con Dios porque nos ayuda a estar en comunión con Él sabiendo que nos escucha desde antes de que hablemos. Es maravilloso poder acercarnos al Padre en oración, rendirle nuestras cargas pero también, como esposos, presentarle a nuestras esposas. Quiero compartir con los esposos siete consejos de cómo pueden orar por sus esposas diariamente. Hermano, oramos por ellas todos los días porque es nuestra ayuda idónea, amiga, amante, compañera, esposa, madre de nuestros hijos y juntos somos una sola carne como dice Su Palabra.

Por su corazón

Estoy convencido de que en el momento en que fuimos perdonados, nos arrepentimos y confesamos nuestros pecados, Dios nos dio un nuevo corazón el cual debemos cuidar y renovar cada día con ayuda del Espíritu Santo, con la guía de Su Palabra para transformarnos a la imagen de Cristo desde el corazón hacia afuera. Por eso, oremos para que Dios obre de manera sobrenatural en el corazón de nuestra esposa, para que su mirada esté en Cristo y que su mayor prioridad sea su relación con Él.

Pues solo en Cristo ella puede ser lo que Dios ha dicho de ella, solo en Cristo su corazón puede permanecer fortalecido en la adversidad y cimentado en la roca fuerte. Solo Cristo puede avivar su corazón para frutos que glorifiquen Su nombre. Así que ora para que cada día ella crezca en Él, que su corazón sea renovado en Sus verdades mientras transita en este mundo caído.

Con toda diligencia guarda tu corazón, porque de él brotan los manantiales de vida (Pro 4:23).

Ora para que, en medio de un mundo caído, Dios renueve cada día el corazón de tu esposa con la verdad de Su Palabra. / Foto: Envato Elements

Por su mente

La mente va de la mano con el corazón. Si nuestras esposas cultivan un corazón entregado al Señor, sus mentes y pensamientos estarán entrelazados y buscarán constantemente hacer la voluntad de Dios. Oremos por sus mentes, por lo que constantemente piensan, por lo que les atribula, por los recuerdos que les causan dolor y aflicción, enojo o desánimo. Oremos para que sus pensamientos se alineen con los de Cristo. Oremos todos los días por la mente y pensamientos de nuestras esposas para que encuentren en la verdad que han escuchado, descanso, sabiduría y gracia.

Por nada estén afanosos; antes bien, en todo, mediante oración y súplica con acción de gracias, sean dadas a conocer sus peticiones delante de Dios. Y la paz de dios, que sobrepasa todo entendimiento, guardará sus corazones y sus mentes en Cristo Jesús (Fil 4:7).

Ora para que la mente de tu esposa sea transformada y sus pensamientos se alineen con los de Cristo. / Foto: Lightstock

Por gozo

Oremos por el gozo de nuestras esposas. Pidamos a Dios que ellas encuentren gozo en Él, en sus corazones en las situaciones que Dios las ha colocado: la familia que tiene (nosotros y nuestros hijos) para que el gozo sea un resultado de recordar que le pertenece a Cristo. Pidamos a Dios que Su gozo les recuerde cuan amadas son por Él, cuán bendecidas son por recibir el gran regalo de la salvación, de ser hijas de Dios. Pidamos a Dios que ellas encuentren gozo en Cristo y en Su verdad para afrontar las pruebas y adversidades con fe.

Y el Dios de la esperanza los llene de todo gozo y paz en el creer, para que abunden en esperanza por el poder del Espíritu Santo (Ro 15:13).

Pidamos a Dios que Su gozo les recuerde cuan amadas son por Él. / Foto: Envato Elements

Por paciencia

Sé que orar por paciencia es para todos. Pero eso no evita que también oremos por nuestras esposas, para que la paciencia sea una virtud en ellas, que cultiven la paciencia al apreciar la paciencia de nuestro Dios. Y en esos momentos cuando nosotros como esposos o nuestros hijos causemos situaciones difíciles, oremos que Dios les ayude a responder con paciencia como una virtud de una mujer que espera en el Señor. La paciencia las fortalece para estar seguras de cómo afrontar situaciones adversas e incluso recibir malas noticias, las transformar para ser como Cristo.

Ustedes como escogidos de Dios, santos y amados, revístanse de tierna compasión, bondad, humildad, mansedumbre y paciencia (Col 3:12).

Oremos por nuestras esposas, para que la paciencia sea una virtud en ellas. / Foto: Pexels

Por fortaleza y fuerzas

Esta oración es muy importante, pues ya sea que nuestra esposa trabaje fuera o dentro de casa, ellas son seres humanos que se cansan; la realidad es que muchas veces son las que más trabajan y que no siempre son apreciadas por todo lo que hacen. Nuestras esposas se esfuerzan por cuidar nuestro hogar y apoyarnos. Así que oremos que el Señor renueve sus fuerzas todos los días y que, como hijas de Dios, puedan encontrar en Su Palabra las palabras de aliento y ánimo que necesitan. Oramos por esto, pero también, esposos, animemos a nuestras esposas y ayudemos en lo que podamos para que ellas también puedan descansar de algunas tareas, escuchémoslas para que puedan encontrar en nosotros ánimo, y así recuperar fuerzas.

El Señor dará fuerza a Su pueblo; el Señor bendecirá a Su pueblo con paz (Sal 29:11)

Nuestras esposas se esfuerzan por cuidar nuestro hogar y apoyarnos. / Foto: Lightstock

Por sus palabras

Creo que a todos nos cuesta usar bien nuestras palabras cuando surge un problema o alguna diferencia. Reconociendo esto, podemos orar por nuestras esposas para que encuentren en Cristo la serenidad y tranquilidad de saber cuando hablar, como responder o cuando callar. Oremos que confíen en Dios, quien todo lo ve, y que Él sea su descanso para tener paz en cada circunstancia. Oremos para que sean lentas para responder y tomar las cosas con calma en todas sus relaciones y situaciones.

No salga de la boca de ustedes ninguna palabra mala, sino solo la que sea buena para edificación, según la necesidad del momento, para que imparta gracia a los que escuchan (Ef 4:29).

Oremos que confíen en Dios y que Él sea su descanso para tener paz en cada circunstancia. / Foto: Envato Elements

Porque el amor de Cristo las gobierne

Creo que el amor de Cristo es el único verdadero amor que nuestras esposas necesitan para ser gobernadas por Él. Oremos que la verdad del gran amor de Cristo, quien murió en una cruz para perdonar nuestros pecados, y es un amor incondicional y verdadero, sea real en sus vidas. Oremos que ellas fijen su mirada en Él para recibir Su amor. Oremos que cada día conozcan más a Cristo para ser gobernadas por ese amor verdadero que recibieron. Oremos todos los días, hermanos, que nuestras esposas sean inundadas del amor de Cristo y de ese amor puedan dar a su familia y a otros.

El amor de Cristo es el único verdadero amor que nuestras esposas necesitan para ser gobernadas por Él. / Foto: Unsplash

Por esta causa, pues, doblo mis rodillas ante el Padre de nuestro Señor Jesucristo… que arraigados y cimentados en amor, ustedes sean capaces de comprender con todos los santos cuál es la anchura, la longitud, la altura y la profundidad, y de conocer el amor de Cristo que sobrepasa el conocimiento para que sean llenos hasta la medida de toda la plenitud de Dios (Ef 4:14, 17-19).

Oremos todas estas cosas no para manipular ni para nuestros propósitos, oremos porque las amamos, porque las conocemos y porque lo que más deseamos es que crezcan a la imagen de Cristo. Yo las oró por mi esposa sabiendo que Aquel que empezó Su buena obra la perfeccionara en ella (Fil 1:6).

Y no nos quedemos solo en orar, también nosotros, esposos, como cabezas que se sujetan a Dios, seamos intencionales con ellas, amándolas como Cristo amó a Su iglesia.

Orar por ellas también nos previene de queja y el descontento y nos involucra en sus vidas de manera que alabemos a Dios al ver Su obra en ellas y en nosotros. Hagámosle saber que estamos orando por ellas mientras les mostramos el evangelio. 

Cuida y ama a tu esposa todos los días, pide perdón cuando peques contra ella, aconsejala, apoyala y camina tomado de su mano toda la vida.

Es mi oración que este artículo nos ayude y anime a orar más por nuestras amadas esposas.

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Sergio Cano

Sergio Cano es esposo de Susana tienen tres hijos, Susana María, Sergio Alejandro y Daniela. Vive en la ciudad de Guatemala. Es diácono de iglesia Reforma, donde juntos sirven en discipulado a matrimonios e individualmente. Tiene un diplomado en consejería bíblica con la Organización Hope for the Heart.

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