Seis consideraciones antes de compartir algo en las redes sociales

 Dios dice: “Muerte y vida están en poder de la lengua” (Proverbios 18:21). Echa un vistazo a tu Instagram, Facebook, o Twitter y verás que como pueblo de Dios necesitamos discipulado
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El año pasado hice una serie de blogs (en inglés) sobre lo que la Escritura dice acerca del poder de la lengua. El peso acumulado de esos versículos es sorprendente. En el mundo actual de las redes sociales, que nos permite publicar comentarios al mundo entero solo con presionar un botón, necesitamos más que nunca, como el pueblo de Dios, leer y meditar las Escrituras y examinar nuestros corazones y hábitos. Necesitamos ser lentos para la ira y tardos para hablar, y rápidos para escuchar y pensar bíblicamente. Dios dice: “Muerte y vida están en poder de la lengua” (Proverbios 18:21). Echa un vistazo a tu Instagram, Facebook, o Twitter y verás que como pueblo de Dios necesitamos discipulado (en inglés) para desarrollar hábitos tecnológicos más piadosos. Esto digo en mi libro Happiness (Felicidad): Hay razones válidas por las que los incrédulos temen que convertirse en cristianos resulte en su infelicidad. Ellos han conocido –tanto como muchos de nosotros los que vamos a la iglesia también hemos conocido– personas que profesan ser cristianas que se desviven por promover la miseria, no la alegría. He visto a personas que creen en la Biblia y que están centradas en Cristo publicar pensamientos en un blog o en las redes sociales solo para recibir una serie de respuestas hipercríticas de personas que manejan los versículos de las Escrituras como zapapicos, condenando rápidamente el más mínimo indicio de un punto de vista que consideran sospechoso. Otros se unen rápidamente a la pelea y pronto parece que nadie se ha molestado en leer lo que realmente dijo el bloguero. Los lectores asumen lo peor, sin dar el beneficio de la duda y participando en el asesinato de un personaje como si fuese con una escopeta. Si yo fuera un incrédulo que lee tales respuestas, ciertamente no me sentiría atraído por la fe cristiana. Me pregunto por qué aquellos que se comportan de esta manera no reconocen de inmediato que lo que están haciendo es totalmente contrario a la fe que profesan y a la Biblia en la que creen. ¿Cómo es posible que se considere que el desprecio, la crítica excesiva, la crueldad y la hostilidad perpetua son muestras de madurez espiritual? ¡Quizás el mensaje de que los cristianos no deberían ser felices realmente se ha tomado en serio! Por lo tanto, abunda el cristianismo cascarrabias. Por eso aprecié tanto un episodio de Pregúntale al pastor John titulado «Antes de tuitear críticas: seis consideraciones». Lo que John Piper dice es muy bueno y te animo a que lo escuches o lo leas todo (en inglés). Aquí están sus seis puntos:

  1. Di la verdad

“Primero, la expectativa mínima de nuestro discurso en las redes sociales debería ser que sea cierto, es decir, que sea un hecho verdadero y bíblicamente sólido. Ahora, digo que eso es lo mínimo y la razón por la que enfatizo que es solo mínimo es que puedes manejar la verdad de maneras pecaminosas. Decir la verdad no garantiza que hables con rectitud o amor”.

  1. Aspira al bien hacia Dios

“¿Mi objetivo con mis publicaciones en las redes sociales es ayudar a la persona con la que estoy hablando o sobre quien estoy hablando a conocer mejor a Dios, confiar más en Dios, amar mejor a la gente, caminar en menos pecado y más santidad?”

  1. Conoce a tu audiencia

“…lo peculiar de esta ocasión llamada Internet es que no tiene contexto. No tenemos ningún control sobre quién, cómo, dónde o cuándo una persona lee lo que hemos escrito. Hay miles de entornos diferentes, condiciones emocionales, niveles de madurez, estados de altura o profundidad espiritual, experiencias inmediatas, y así sucesivamente. En otras palabras, soltamos nuestras oraciones en una confusión desconocida de ocasiones”.

  1. Busca la paz y síguela

“Mi cuarta sugerencia es que midamos lo que decimos en las redes sociales al ver si comunicamos un deseo sincero, no solo que una persona crezca en su relación con Dios, sino que se dé cuenta de que nos gustaría tenerlos más unidos a nosotros de lo que actualmente estamos”.

  1. Sé lento para la ira

“Sé lento para la ira, lento para hablar, porque es muy, muy, muy (diré tres y me detendré ahí: muy, muy, muy) probable que tu ira no sea justa y la mía tampoco, y no producirá el bien que crees que podría”.

  1. Deja brillar tu tesoro

“¿Puede la gente detectar que tu corazón está profundamente contento y satisfecho con la belleza, el valor y la grandeza de Jesús? Por eso existimos: para mostrar a Jesucristo como el tesoro supremo del mundo ¿Saben eso? ¿Saben eso cuando leen o escuchan lo que decimos?”    

Randy Alcorn

Andy Alcorn es autor de más de cincuenta libros y el fundador y director de Eternal Perspective Ministries. ¡Ama a Jesús, a su esposa Nanci, y sus hijas, hijos y cinco nietos!

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