No desperdicies tus mañanas

Foto: Dean Drobot

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PRESENTADOR:

Pastor John, en el episodio anterior, nos dio seis razones por las que adictivamente revisamos nuestros teléfonos cuando nos despertamos por la mañana. Y dijo que tenía un remedio —un camino mejor a seguir—. Por favor, compártalo con nosotros aquí.

JOHN PIPER:

Podría ser útil nombrar los seis motivos que he mencionado y que me atraen a mi teléfono por las mañanas. Los primeros tres son estos: hambre de novedad, hambre de ego y hambre de entretenimiento. Y luego dije que hay tres evasivas: la evasión del aburrimiento. No quiero un día aburrido. La evasión de la responsabilidad y la evasión de las dificultades. Por lo tanto, hay fuerzas poderosas que nos mantienen en la cama con nuestros dispositivos.

¿Valió la pena?

Pero hay un camino mejor, y estas preguntas demuestran que es necesario tomarlo:

  • ¿Qué pasa si eres el primero en enterarte de las noticias, y son noticias horribles?
  • ¿Y si tu búsqueda de golosinas para el ego encuentra ácido para el ego, y la gente te odia de la noche a la mañana?
  • ¿Y si dedicas cinco minutos a entretenerte alegremente por la mañana, en lugar de enfrentarte inmediatamente a las responsabilidades del día, y descubres al final de esos cinco minutos que te has hundido en un estado de ánimo necio, degradante, mezquino, hueco e inmaduro? ¿Valió la pena?
  • ¿Qué pasa si te tomas cinco minutos para evitar el aburrimiento, la responsabilidad y las dificultades del día, solo para descubrir, al final de esos cinco minutos de evasión, que eres espiritual, moral y emocionalmente menos capaz de hacer frente a la realidad del día de lo que eras antes? ¿Valió la pena?

Creo que hay una mejor manera de empezar el día. Y requerirá algunas decisiones antes que amanezca. Nunca funciona hacer esfuerzos de última hora para decidir hacer algo de manera diferente. Hay que decidir doce horas antes cómo será ese momento de crisis. Requerirá cierta planificación. Tendrás que pensar mientras pones el despertador.

Ármate con la Palabra

Escribí esto a los editores de una versión de la Biblia (la English Standard Version): “¿Hay alguna forma de usar la aplicación o el sitio web de la versión de la Biblia de manera que puedas programar tu alarma para que suene con la lectura de las Escrituras?”. Me respondieron: “Oh, es una gran idea. Realmente es posible”. Pero para mí fue muy complicado programarlo. No pude entenderlo.

Pero yo diría a alguien que si puede averiguarlo, es una gran idea. En otras palabras, solo tienes que programar tu alarma para que empiece a leerte la Biblia, y creo que van a trabajar para hacerlo más sencillo.

Lo que queremos en la rutina de la mañana es estar llenos del Espíritu Santo. Queremos algo que nos dé un celo por la gloria de Cristo para el trabajo del día. Queremos ser fortalecidos para enfrentar lo que el día pueda traer. Queremos algo que nos dé un valor alegre y la resolución de considerar a los demás como superiores a nosotros mismos y que nos ayude a perseguir la verdadera grandeza convirtiéndonos en servidores de todos, tal como dijo Jesús (Marcos 9:35). Esa es la verdadera agenda de la mañana.

Muy pocos de nosotros nos levantamos con fuerzas para hacer todas esas obras gloriosas que podemos hacer con Jesús. Por eso, el nuevo camino de la mañana está trazado en los Salmos, y este es un versículo clave: “Oh Señor, de mañana oirás mi voz; de mañana presentaré mi oración a Ti, y con ansias esperaré” (Salmo 5:3).

Que lo primero que salga de tu boca por la mañana, mientras aun estás en la almohada, sea un clamor a Dios: “Te amo, Señor. Te necesito, Señor. Ayúdame, Señor”. Ese es el primer ruego que sale de mi boca por la mañana: “Hoy te necesito de nuevo”. Luego, prepara un sacrificio para el Señor y espera. Creo que ese sacrificio es mi cuerpo y mi atención dedicados a Él.

Ojos fijados

Espero que el Señor aparezca, ¿y qué espero que haga? ¿Qué estoy esperando? El Salmo 143:8 lo expresa así: “Por la mañana hazme oír Tu misericordia, porque en Ti confío; enséñame el camino por el que debo andar, pues a Ti elevo mi alma”. Así pues, busco el amor inquebrantable de Dios, y lo busco en Su Palabra.

El Salmo 90:14 me dice cómo orar por eso: “Sácianos por la mañana con Tu misericordia”. No te limites a buscarlo y verlo, sino que pide al Señor: “Oh, sáciame con ese amor inquebrantable para que me regocije y me alegre en Ti todos mis días”. Buscamos en la Palabra inspirada de Dios revelaciones de Su amor inquebrantable y Su dirección para nuestras vidas, y obtenemos una profunda sensación de satisfacción en nuestras almas de que Él es hermoso y cuida de nosotros.

Aquí tienes un par de ejemplos más. El Salmo 119:148 dice: “Mis ojos se anticipan a las vigilias de la noche, para meditar en Tu palabra”. Finalmente, el Salmo 139:17-18 dice: “¡Cuán preciosos también son para mí, oh Dios, Tus pensamientos!… al despertar aún estoy contigo”.

Así que te sugiero que, antes de ir a la cama esta noche, tomes algunas decisiones y hagas algunos planes, y que te liberes de las adicciones a las golosinas y de los hábitos de evasión que han estado arruinando el potencial fortalecedor del comienzo del día.

John Piper

John Piper

John Piper (@JohnPiper) es fundador y maestro de desiringGod.org y ministro del Colegio y Seminario Belén. Durante 33 años, trabajó como pastor de la Iglesia Bautista Belén en Minneapolis, Minnesota. Es autor de más de 50 libros.

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