Junio 5
Pero busquen primero Su reino y Su justicia, y todas estas cosas les serán añadidas (Mateo 6:33).
Uno de los testimonios más poderosos de la plena suficiencia de la gracia venidera es el “principio de la fe” que ha gobernado la vida de tantos misioneros, y en particular los de la Asociación de Misioneros en el Extranjero (OMF por sus siglas en inglés).
Sin desaprobar a aquellos que siguen un modelo diferente, los que siguen los pasos de Hudson Taylor y George Mueller acostumbran a mover los corazones de las personas para que ofrenden hablando con Dios y no con las personas.
James H. Taylor, el bisnieto del fundador de OMF, explica cómo esta fe en la gracia venidera, basada en las demostraciones de la gracia pasada, honra a Dios:
Comenzamos desde una posición de fe. Creemos que Dios existe. Nos hemos convencido de esto de varias maneras, pero todos hemos experimentado la gracia de Dios que nos ha llevado a conocerlo por medio de Jesucristo y del nuevo nacimiento en Su Espíritu. Creemos que tenemos un buen fundamento para creer en Él por el hecho histórico de la resurrección de Jesucristo de entre los muertos: creemos que alguien que declaró que moriría y después resucitaría, y lo llevó a cabo, es creíble en todos los demás aspectos. Por tanto, estamos listos para confiar en Él, no solo para la salvación eterna de nuestras almas, sino también para la provisión práctica del pan de cada día y del sustento financiero.
La OMF publica testimonios acerca de la asombrosa fidelidad de Dios para mostrar la gloria de Su gracia venidera que todo lo suple. “Queremos demostrar que se puede confiar en que Dios hará todo lo que dice que hará. Por eso relatamos la manera en que Él ha provisto, durante más de cien años, para necesidades tan básicas como boletos de avión, comida, gastos médicos, y el sustento cotidiano de todo un grupo de creyentes”.
OMF se dedica a glorificar la confiabilidad de Dios, tanto en su mensaje como en su método. Hudson Taylor lo expresó así: “Hay un Dios vivo. Él ha hablado en la Biblia. Cumple lo que promete y cumplirá todo lo que ha prometido”.
Las vidas de fe son el gran espejo de la confiabilidad de Dios.
