Mayo 27
Así también Cristo, habiendo sido ofrecido una vez para llevar los pecados de muchos, aparecerá por segunda vez, sin relación con el pecado, para salvación de los que ansiosamente lo esperan (Hebreos 9:28).
La pregunta que todos nos planteamos es: ¿somos parte de los “muchos” cuyos pecados Él llevó? ¿Seremos salvos en Su segunda venida?
La respuesta de Hebreos 9:28 es “sí”, si somos “de los que ansiosamente lo esperan”. Podemos estar seguros de que nuestros pecados han sido borrados y que seremos salvos en el día del juicio, si confiamos en Cristo de un modo tal que nos haga estar ansiosos por Su venida.
Hay una fe falsa que afirma creer en Cristo, pero que no es más que una póliza de seguro contra incendios. La fe falsa “cree” solo para escapar del infierno. No desea realmente a Cristo. De hecho, quienes tienen este tipo de fe hasta preferirían que Cristo no regresara, para así poder complacerse tanto como les fuera posible en los placeres mundanos. Esto demuestra un corazón que no está en Cristo, sino con el mundo.
Entonces, el asunto es el siguiente: ¿anhelamos con ansias la venida de Cristo? ¿O queremos que no regrese mientras continuamos en nuestro amorío con el mundo? Eso pone a prueba la autenticidad de la fe.
Seamos como los corintios, que estaban “esperando ansiosamente la revelación de nuestro Señor Jesucristo” (1 Corintios 1:7), y como los filipenses, cuya “ciudadanía está en los cielos, de donde también ansiosamente esperamos a un Salvador, el Señor Jesucristo” (Filipenses 3:20).
Ese es el punto. ¿Amamos la esperanza de Su regreso? ¿O amamos al mundo y tenemos esperanzas de que Su venida no interrumpa nuestros planes mundanos? De estas preguntas depende nuestra eternidad.
Devocional tomado del artículo “Loving the Second Coming and the Assurance of Salvation”.
