Julio 11
Aquel, pues, que les suministra el Espíritu y hace milagros entre ustedes, ¿lo hace por las obras de la ley o por el oír con fe? (Gálatas 3:5).
El Espíritu Santo mora en cada cristiano. El apóstol Pablo dijo: “Pero si alguien no tiene el Espíritu de Cristo, el tal no es de Él” (Romanos 8:9). El Espíritu vino a ti la primera vez que creíste en las promesas de Dios compradas con sangre. Y el Espíritu sigue viniendo y obrando por este mismo medio.
Por eso, Pablo hace una pregunta retórica en Gálatas 3:5: “Aquel, pues, que les suministra el Espíritu y hace milagros entre ustedes, ¿lo hace por las obras de la ley o por el oír con fe?”.
Por tanto, el Espíritu vino la primera vez, y continúa siendo suministrado, por medio del canal de la fe. Lo que sea que Él produce en nosotros es por medio de la fe.
Si eres como yo, de tiempo en tiempo tienes un ardiente deseo de ver la obra maravillosa del Espíritu Santo en tu vida. Quizás clamas a Dios por la llenura del Espíritu en tu vida, familia, iglesia o ciudad. Esos clamores son buenos y correctos. Jesús dijo: “¿Cuánto más su Padre celestial dará el Espíritu Santo a los que se lo pidan?” (Lucas 11:13).
Pero lo que he encontrado con más frecuencia en mi vida es la incapacidad de abrirme a la obra plena del Espíritu al creer en las promesas específicas de Dios. No me refiero solo a la promesa de que el Espíritu vendrá cuando se lo pidamos. Me refiero a todas las demás promesas preciosas que no se refieren directamente al Espíritu, sino, quizás, a la provisión de Dios para mi futuro; por ejemplo: “Y mi Dios proveerá a todas sus necesidades” (Filipenses 4:19). El Espíritu de Dios se suministra de manera continua y poderosa mediante actos específicos de fe en promesas específicas para situaciones específicas. ¿Confío ahora mismo en que Él hará lo que ha prometido?
Esto es lo que falta en la experiencia de tantos cristianos mientras buscan el poder del Espíritu en sus vidas. El Espíritu nos es dado “por el oír con fe” (Gálatas 3:5), no solo la fe en una o dos promesas acerca del Espíritu mismo, sino acerca de toda la presencia de Dios, que satisface el alma, en nuestro futuro para hacer por nosotros y ser para nosotros todo lo que necesitemos.
Devocional tomado del libro Future Grace (Gracia Venidera), página 280.
