Evita las “conversaciones de hombres”

#Batallacontralaponorgrafia #CAPÍTULO12 Si has sido ofensivo con tu lenguaje, ¿has pedido perdón a Dios y le has pedido la gracia para hablar diferente? ¿Hay otros a quienes necesitas pedir perdón?
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En Efesios, Pablo insta a los creyentes a tener cuidado con las palabras que salen de su boca. En especial, les dice que deben evitar palabras malas o corrompidas (Ef 4:29). Dice esto porque algunas palabras pueden tener un efecto corrosivo, erosionan lo que antes era fuerte. La corrosión puede transformar el acero templado en turrón de maní; por eso puede colapsar un puente sin previo aviso. No necesito dar ejemplos de conversaciones de hombres porque seguramente sabemos a qué me refiero. A veces son conocidas como “charlas de vestuario”. Como quiera que las llamemos, las conversaciones vulgares sobre mujeres ciertamente caen dentro de la categoría de palabras malas que menciona Pablo. De manera similar, asegúrate de que tus sesiones de rendición de cuentas no se vuelvan sesiones de exhibicionismo verbal. Eso tampoco ayuda. Pablo escribe de esto más adelante en Efesios: “No participen en las obras estériles de las tinieblas, sino más bien, desenmascárenlas. Porque es vergonzoso aun hablar de las cosas que ellos hacen en secreto” (Ef 5:11–12). ¿Puedes ver la tensión en estos versículos? Por un lado, desenmascara. Por otro lado, aun hablar de ciertos pecados es vergonzoso. No estoy totalmente seguro de cómo se resuelve esta tensión. Cualquier discusión sobre pornografía inevitablemente significa discutir y describir las tinieblas, pero debemos hacer esto de manera que hagamos más bien que mal. Tal vez, parte de esta tensión se resuelve cuando consideramos el propósito y la motivación. El libro Pornified [Pornificados] es una exposición del daño que la pornografía está causando en nuestras relaciones y familias. La autora comienza con esta nota a sus lectores: A lo largo del libro, he registrado y reportado las palabras de los individuos que he entrevistado. He decidido utilizar la jerga, descripciones gráficas y lenguaje vulgar de los individuos porque reflejan con exactitud la manera en que la gente piensa y discute sobre la pornografía. El uso de lenguaje sexualmente explícito y vulgar es parte de la historia de cómo la pornografía está cambiando nuestras vidas.[1] Como una monografía de reportaje periodístico, donde registrar hechos y reflejar la realidad es preminente, este enfoque tiene sentido. Esta herramienta es la correcta para este trabajo, así como un martillo es la herramienta correcta para golpear clavos. Pero un martillo no es tan bueno poniendo tornillos. Así que, para aquellos que saben que han sido lastimados por la pornografía y quieren ayuda, es fundamental reducir las exposiciones gráficas. Debes tener cuidado con esto aun si lees libros sobre este tema. Heath Lambert escribe: “He hablado con incontables pastores, padres y feligreses que están decepcionados por los libros que hay sobre pornografía. Están decepcionados porque muchos de los recursos a los que van por ayuda están llenos de lenguaje escandaloso e incluso vulgar”.[2] Ya que he leído mucha literatura sobre pornografía, estoy de acuerdo con esta afirmación. Esto pasa no solo en libros sino también cuando los cristianos se juntan con el propósito explícito de animarse unos a otros a abandonar el pecado y seguir a Cristo. Estas reuniones pueden tener precisamente el efecto contrario al ser demasiado explícitas en sus descripciones del pecado de otros. Santiago dice a los cristianos: “Confiésense sus pecados unos a otros, y oren unos por otros para que sean sanados” (5:16). Si hemos de ser sanados y no lastimados, debemos confesar, no como chicos en el vestidor llenos de arrogancia y bravuconería, sino como cristianos con contrición y discreción. Hermano, por el bien de tu corazón, protege tus oídos y guarda tu boca.

Preguntas de diagnóstico

  1. Si has sido ofensivo con tu lenguaje, ¿has pedido perdón a Dios y le has pedido la gracia para hablar diferente? ¿Hay otros a quienes necesitas pedir perdón?
  2. ¿Hay personas o lugares que te tientan hacia pensamientos de lujuria por su uso del lenguaje? ¿Cómo puedes evitar a estas personas y lugares? Si no los puedes evitar totalmente, ¿cómo puedes tratar con este tema proactivamente?
  3. ¿Has estado en un grupo de rendición de cuentas que te hizo más daño que bien? Si es así, ¿por qué fue? ¿Qué puedes aprender de esa experiencia para que no vuelva a suceder?

[1] Paul, Pornified [Pornificados], xi. [2] Heath Lambert, Finally Free: Fighting for Purity with the Power of Grace [Por fin libre: luchando por la pureza con el poder de la gracia] (Grand Rapids: Zondervan, 2013), 14.  

Benjamin Vrbicek

Benjamin Vrbicek y su esposa Brooke tienen seis hijos. Posee una licenciatura en ingeniería mecánica y aeroespacial por la Universidad de Missouri y una maestría en divinidad del seminario Covenant Theological Seminary en St. Louis, Missouri. Es pastor de enseñanza en la iglesia Community Evangelical Free Church en Harrisburg, Pennsylvania. Es autor y coautor de varios libros y blogs.

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