Julio 16
…ocúpense en su salvación con temor y temblor. Porque Dios es quien obra en ustedes tanto el querer como el hacer, para Su buena intención (Filipenses 2:12-13).
Dios es el ejecutor decisivo aquí. “Ocúpense en su salvación… Porque es Dios quien obra en ustedes tanto el querer como el hacer”. Dios quiere y obra “para Su buena intención”. Pero creer esto no hace a los cristianos pasivos. Los llena de esperanza, energía y valentía.
Cada día hay trabajo que hacer en nuestro ministerio específico. Pablo nos manda trabajar en ello, pero él nos dice cómo hacerlo con el poder que Dios nos da: ¡créelo! Cree en la promesa de que en este día Dios obrará en ti el querer y el hacer para Su buena voluntad.
Es Dios mismo, obrando con gracia en cada momento, quien trae la promesa de la gracia venidera a nuestra experiencia presente. No es la gratitud por la gracia pasada en lo que Pablo se centra al explicar cómo nos ocupamos en nuestra salvación. Menciono esto porque muchos cristianos, cuando se les pregunta cuál es el motivo de la obediencia, responden que la gratitud. Pero eso no es lo que Pablo enfatiza cuando habla del motivo y el poder para obrar. Se centra en la fe en lo que Dios aún debe hacer, no solo en lo que ya ha hecho. ¡Ocúpense en su salvación! ¿Por qué? ¿Cómo? Porque hay gracia fresca de Dios para cada momento. Él obra en tu querer y hacer cada vez que quieres hacerlo y lo haces. Cree en ello para los desafíos de la próxima hora y de los próximos mil años.
El poder de la gracia venidera es el poder del Cristo vivo, el cual está siempre listo para obrar en nosotros en cada momento futuro al que entramos. Por tanto, cuando Pablo describe los efectos de la gracia de Dios en él, dice: “Porque no me atreveré a hablar de nada sino de lo que Cristo ha hecho por medio de mí para la obediencia de los gentiles, en palabra y en obra” (Romanos 15:18).
Entonces, debido a que no se atrevía a hablar de nada, sino de lo que Cristo había hecho por medio de su ministerio, pero aun así hablaba de lo que la gracia había hecho por medio de su ministerio (1 Corintios 15:10), esto debe significar que el poder de la gracia es el poder de Cristo.
Lo cual significa que el poder que necesitamos para los próximos cinco minutos y las próximas cinco décadas de ministerio, es la gracia venidera del Cristo omnipotente, quien siempre estará allí para nosotros, dispuesto a querer y dispuesto a trabajar por Su buena voluntad.
