Mayo 24
Porque Dios los ha escogido desde el principio para salvación mediante la santificación por el Espíritu (2 Tesalonicenses 2:13).
La Biblia habla de nuestra elección, es decir, la elección de Dios por nosotros, en Cristo desde antes de la fundación de la tierra (Efesios 1:4), antes de que hubiéramos hecho nada bueno ni malo (Romanos 9:11). Por tanto, nuestra elección es incondicional en el sentido más estricto. Ni nuestra fe ni nuestra obediencia son su fundamento. Es gratuita y completamente inmerecida.
Por otra parte, docenas de pasajes de la Biblia nos hablan de que nuestra salvación final (a diferencia de nuestra elección en la eternidad pasada) está condicionada a un cambio de corazón y vida. Entonces, surge la pregunta: ¿cómo puedo tener la seguridad de que perseveraré en la fe y la santidad necesarias para heredar la vida eterna?
La respuesta es que la seguridad está fundamentada en nuestra elección. 2 Pedro 1:10 dice: “Sean cada vez más diligentes para hacer firme su llamado y elección de parte de Dios. Porque mientras hagan estas cosas nunca caerán”. La elección divina es el fundamento del compromiso de Dios para salvarme, y, por tanto, que Él se encargará de obrar en mí por la gracia santificante lo que Su gracia electiva comenzó.
Este es el significado del nuevo pacto. Todo aquel que cree en Jesús es beneficiario seguro del nuevo pacto, porque Jesús dijo en Lucas 22:20: “Esta copa es el nuevo pacto en Mi sangre”. Es decir, “por Mi sangre aseguro el nuevo pacto para todos los que son Míos”.
En el nuevo pacto Dios no solo manda que lo obedezcamos, Él produce en nosotros la obediencia. “El Señor tu Dios circuncidará tu corazón y el corazón de tus descendientes, para que ames al Señor tu Dios con todo tu corazón y con toda tu alma, a fin de que vivas” (Deuteronomio 30:6). “Pondré dentro de ustedes Mi espíritu y haré que anden en Mis estatutos” (Ezequiel 36:27, comparar con Ezequiel 11:20).
La elección es el compromiso eterno de Dios de hacer esto por Su pueblo. Por tanto, la elección garantiza que a quienes Dios justifica por la fe, Él ciertamente los glorificará (Romanos 8:30). Esto significa que Él obrará en nosotros, sin fallar, todas las condiciones establecidas para la glorificación.
La elección es la base final de la seguridad porque, debido a que es el compromiso de Dios salvar, también es el compromiso de Dios hacer posible todo lo que se necesita para la salvación.
Devocional tomado del libro The Pleasures of God, páginas 133–134.
