¿Dice nuestro Nuevo Testamento lo que escribieron los escritores originales?

¿Cómo podemos saber que lo que dice nuestro Nuevo Testamento es lo que decían los documentos originales?

En tiempos recientes el Nuevo Testamento ha sido objeto de ataque desde un ángulo distinto. Antes era atacado principalmente negando sus afirmaciones, mientras que ahora está creciendo un énfasis en poner en duda su transmisión. ¿Cómo podemos saber que lo que dice nuestro Nuevo Testamento es lo que decían los documentos originales?

Ataques a la transmisión del Nuevo Testamento

Ateos, agnósticos y musulmanes muestran una pronta disposición a crear duda sobre la transmisión del Nuevo Testamento a través de la historia con afirmaciones como estas:

  • No tenemos los escritos originales del Nuevo Testamento, solo poseemos copias.
  • No tenemos copias de manuscritos del Nuevo Testamento del primer siglo.
  • Entre las copias en griego del Nuevo Testamento existen aproximadamente 400.000 variantes. No hay dos que digan exactamente lo mismo.
  • El Nuevo Testamento griego tiene aproximadamente 140.000 palabras. Comparando esto con la cantidad de variantes textuales (400.000) podemos decir que existen casi tres variantes por cada palabra del Nuevo Testamento. Es decir, hay casi tres veces más diferencias entre las copias en griego que palabras en el Nuevo Testamento.

Muchos creyentes desconocen que estas afirmaciones dichas frecuentemente por aquellos que atacan la Biblia, son ciertas. Aunque oír esto puede desanimarnos o decepcionarnos, es mejor escucharlo. Puede ser decepcionante para la mayoría de los creyentes, especialmente si escuchan estas cosas por primera vez de alguna fuente escéptica. Ante esta realidad algunos cristianos están reaccionando con una de dos posturas extremas que deben ser evitadas: 1) Algunos han optado por aferrarse a una versión específica de la Biblia y afirmar que la misma es absolutamente perfecta en reflejar lo que decían los autógrafos (documentos originales). 2) Otros se han desanimado pensando que no podemos saber lo que decían los autógrafos.

Confiabilidad del Nuevo Testamento en cuanto a la transmisión

Aunque las afirmaciones mencionadas arriba hechas por aquellos que no creen en el origen divino del Nuevo Testamento son correctas, no son todo lo que se debe mencionar en cuanto a este tema. Cuando analizamos la información completa sobre el tema de la transmisión del Nuevo Testamento vemos que esos datos, aunque veraces, son sacados de su contexto para infundir dudas injustificadas. 

Cantidad de manuscritos

La razón por la que tenemos aproximadamente 400.000 variantes textuales es porque tenemos una cantidad inmensa de manuscritos del Nuevo Testamento disponibles. Actualmente poseemos más de 5.800 copias en griego. Algunos son fragmentos pequeños (P52 es del tamaño aproximado de una tarjeta de crédito y contiene solo cinco versos), otros son más extensos y otros contienen todo el Nuevo Testamento. Calculando un promedio el Dr. Daniel Wallace (experto en crítica textual) afirma que el tamaño promedio de un manuscrito griego del Nuevo Testamento es de más de 450 páginas (Ver vídeo*). Adicional a los manuscritos griegos del Nuevo Testamento, tenemos más de 10.000 copias en latín y entre 5.000 a 10.000 copias en otros idiomas antiguos. En total tenemos más de 20.000 copias del Nuevo Testamento (incluyendo griego, latín y otros idiomas). Más aun, tenemos por encima de un millón de citas del Nuevo Testamento en los escritos de los padres de la iglesia. Tomando solo estas citas se puede reproducir el Nuevo Testamento varias veces. Para colocar esto en perspectiva nos ayuda tener presente que el segundo libro de antigüedad con más copias es La Ilíada de Homero con menos de 650 manuscritos (The King James Version Debate, Carson, p.18). Es un hecho indiscutible que ningún documento de la antigüedad (anterior a la Edad Media) se acerca a la cantidad de manuscritos del Nuevo Testamento. Si tuviéramos solo una copia del Nuevo Testamento, no tendríamos ninguna variante textual, sin embargo, no tendríamos manera de saber si esa copia representa fielmente el contenido de los autógrafos. La gran cantidad de copias que tenemos del Nuevo Testamento nos ha permitido saber con un grado alto de precisión la lectura exacta de los originales. Si alguien desea argumentar que no sabemos lo que decía el Nuevo Testamento porque no tenemos en nuestra posesión los autógrafos, debe también (si va a ser consistente) poner en duda todo el conocimiento de historia que tenemos gracias a manuscritos de escritores como Josefo, Herodoto, Suetonio, Pausanias, etc.

Naturaleza de las variantes textuales

El Dr. Daniel Wallace define lo que es una variante textual de la siguiente manera: “Cualquier lugar en los manuscritos en el cual hay variación en fraseología, incluyendo orden de palabras, omisión o adición de palabras o aun diferencias en ortografía.” (Ver video*). Si bien es un hecho que existen aproximadamente 400.000 variantes textuales (posiblemente 500.000), aún los liberales concuerdan que aproximadamente el 99% de estas variantes son completamente insignificantes para poder entender o traducir correctamente el texto griego (errores de ortografía, orden de palabras que no afectan el significado del pasaje, palabras o frases que no hacen sentido de acuerdo al contexto, etc.). Menos del 1% son las variantes que pueden alterar el significado del pasaje y que son difíciles de decidir si formaban parte de los documentos originales (White, p.66). Todos los estudiosos conservadores de la crítica textual concuerdan en que las variantes significativas y difíciles de determinar si eran parte del original no alteran o cambian ninguna doctrina fundamental del Nuevo Testamento.

“El simple hecho en relación a este tema es que ninguna variante textual en el Antiguo ni en el Nuevo Testamento en ninguna manera materialmente afecta o destruye alguna doctrina esencial de la fe cristiana”. (The King James Only Controversy, White, p.67) “…nada que creemos que es doctrinalmente cierto y nada que se nos manda a hacer es en alguna manera afectado por las variantes. Esto es cierto de cualquier tradición textual. La interpretación individual de pasajes puede ser cuestionada; pero nunca es puesta en peligro una doctrina”. (The King James Version Debate, Carson, p.56) “Ninguna creencia cristiana esencial está en peligro por alguna variante viable”. (Ver video*)

Tiempo entre los escritos originales del Nuevo Testamento y las copias más antiguas a nuestra disposición

Aproximadamente el 15% de los más de 5.800 manuscritos que tenemos disponibles datan del primer milenio (más de 800 manuscritos). Las copias más antiguas del escritor clásico promedio son de 500 años después del documento original. En cambio, tenemos aproximadamente 121 manuscritos del Nuevo Testamento que datan de 300 años después de los autógrafos (siglos II, III, IV – Ver video*). Ningún documento de antigüedad se acerca al Nuevo Testamento en cuanto a brevedad de tiempo entre los autógrafos y las copias más antiguas existentes.  

Conclusión

No existe ningún documento del tiempo del Nuevo Testamento que tan siquiera se acerque al Nuevo Testamento en cantidad de copias y brevedad de tiempo entre los autógrafos y las copias más antiguas. Las pocas variantes significativas y donde existen dudas en cuanto a la lectura exacta del original no alteran en absoluto ninguna doctrina esencial de la fe cristiana. Podemos estar confiados de que Dios ha preservado su Palabra en esta inmensa cantidad de testigos.


  Lecturas para continuar el estudio del tema: The King James Debate Version por D.A. Carson The King James Only Controversy por James White The Text of The New Testament por Bruce M. Metzger Videos sobre la transmisión del Nuevo Testamento: Did the Early Scribes Corrupt the New Testament? – Dan Wallace, PhD* The Basics of New Testament Textual Criticism – Dan Wallace, PhD* * Aunque el video se encuentra en inglés, puedes configurar los subtítulos en español.

Rubén Rodriguez

Rubén Rodríguez es pastor de la Iglesia Bautista Misionera en el Barrio Bélgica, en Ponce, Puerto Rico. Tiene un Bachillerato en Biblia en el Colegio Universitario Bautista de Puerto Rico. Está casado con Rebeca Garayalde Vargas y tienen dos hijos, Ellah y Mikel.

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