Octubre 27
Tengo otras ovejas que no son de este redil; a esas también Yo debo traerlas, y oirán Mi voz (Juan 10:16).
Dios tiene un pueblo en cada grupo étnico del mundo. Los llamará por medio del evangelio con el poder del Creador. ¡Y creerán! ¡Qué poder hay en estas palabras para superar el desánimo en los lugares difíciles de las fronteras!
La historia de Peter Cameron Scott es un buen ejemplo. Nacido en Glasgow en 1867, Scott se convirtió en el fundador de la Misión para el Interior de África. Pero sus comienzos en África no fueron nada favorables.
Su primer viaje a África terminó con un severo ataque de malaria que lo envió de regreso a casa. Decidió regresar después de recuperarse. Este regreso fue especialmente gratificante para él porque esta vez su hermano John se le unió. Pero al poco tiempo, John enfermó de fiebre.
Completamente solo, Peter enterró a su hermano en suelo africano, y en la agonía de aquellos días se comprometió de nuevo a predicar el evangelio en África. Sin embargo, su salud se quebró de nuevo y tuvo que regresar a Inglaterra.
¿Cómo podría salir de la desolación y depresión de aquellos días? Se había comprometido con Dios. Pero ¿dónde podría encontrar la fuerza para regresar a África? ¡Con el hombre era imposible!
Encontró fuerza en la Abadía de Westminster. La tumba de David Livingstone aún está allí. Scott entró silenciosamente, encontró la tumba y se arrodilló ante ella para orar. La inscripción dice:
TENGO OTRAS OVEJAS QUE NO SON DE ESTE REDIL; A ESAS TAMBIÉN YO DEBO TRAERLAS.
Se levantó de sus rodillas con una nueva esperanza. Regresó a África. Y hoy, más de cien años después, la misión que fundó es una fuerza vibrante y creciente para el evangelio en África.
Si tu mayor alegría es experimentar la gracia inagotable de Dios que fluye de ti para el bien de los demás, entonces la mejor noticia del mundo es que Dios hará hasta lo imposible por medio de ti para la salvación de los pueblos no alcanzados.
